Un lateral-abismo

Yo no siento que haya una pared por la que pueda escalar, de hecho, siento un abismo, un abismo, sin embargo, que se extiende a mis lados. No, no un abismo debajo de mis pies al cual yo pueda observar mientras asciendo por alguna torre, sino un abismo lateral que expande de alguna manera mi percepción de las cosas al infinito. Así, el abismo real, estaría cerrado —sería como una pared que me porta— y el abismo irreal (irreal entrecomillas porque en mi mundo es perfectamente real) me acompañaría a todas partes como lentes, o catalejos, o microscopio que hace un zoom al revés y todo lo agranda, a todas partes. Me sería imposible, entonces, acercarme mucho a las personas, habría siempre una vecindad sobre la cual se extiende este abismo por el cual, la gente, tendría que acercarse a mí con formas tubulares para comunicarse conmigo, formas para hacer pasar el sonido y gritar cosas como, ¡¿cómo estás?!, ¡¿todo bien allí?!, aunque no nos comunicamos mucho contigo, nos importas y te vemos y estamos al tanto de ti. Entonces yo los vería con mis ojos agrandados y algo perturbada; no, más bien perpleja y contestaría, sí, todo bien, solo háganme pasar por sus catalejos alguna charola de comida, por favor, que tengo muchísima hambre y los de door dash no me han traído nada en días. Después continuaría con mis trabajos y me habría habituado en tal forma a este abismo lateral que dormiría plácidamente en mi cama, emitiendo quizá hasta un sonido perentorio poco descriptible, sin ni siquiera ser consciente de que en realidad duermo en un abismo. Un abismo que es blanco, por cierto. Un abismo, también, que tiene paredes de vidrio por las que es posible observar las cosas y ser observada. Un abismo que me hace ver lejos y cerca de las personas. Un abismo que es como diez años luz de distancia para recorrerlo o salir de él. Y nada, suena raro, pero yo estoy dentro de este abismo.

Ataque de la #redamlo, una red de infiltrados

La semana pasada recibí varios ataques de la #redamlo porque desmantelé que es una red infiltrada que controla gente allegada a Felipe Calderón. Lo supe o, más bien me di cuenta, porque hay un montón de perfiles allí de los que utilizan contenidos en mi blog para elaborar tuits que ellos distribuyen. Perfiles que, además, formaron parte del ataque. Tal vez más adelante pueda hacer un parte más pormenorizado de esto. Por lo pronto, la advertencia es, la psicópata que me ciberacosa y que se dedica a utilizar mi blog para crear perfiles falsos en Twitter administra varias de las cuentas que están incrustadas en esa red. Estas personas, por cierto, no solo utilizan el contenido tangible de mi blog, sino que utilizan fragmentos de charlas que mantengo en privado con mis allegados en los tuits que fabrican dado que, como ya lo he explicado antes, el ciberacoso que organizan sobre mí incluye el espionaje a mis dispositivos electrónicos. Por cierto, algo que descubrí y que espero poder demostrar más adelante cuando tenga más tiempo es que compran lotes de perfiles desactivados que luego reactivan. En los mismos publican postfechados o a posteriori diversos tuits en los que he podido comprobar que están plagiando mis textos. He aquí algunos de los perfiles que tengo detectados que utilizan mis contenidos: @FabyMx, @cevalloslaura, @EmmaJhel, @Betty_Couder, @ukiokoungi, @anaililmi, @Loshit4, @CPJannyBarrera, @vanesaesquer, @marysol2606, @valenciavegamp, @ScaramoucheCDMX, pero son muchísimos más, sin embargo por el momento solo me es posible mencionar estos. El quid aquí es que esto está perfectamente orquestado y que dichos perfiles son perfiles fake. Por cierto, ese día que recibí el ataque utilizaron para “contraargumentarme” las frases que yo mismo utilizo en contextos similares o en contextos de disputa con mi familia y allegados cuando interactúo con ellos. En particular, las cuentas @ScaramoucheCDMX y @cevalloslaura utilizaron argumentos idénticos a cuando yo debato con alguien. El ataque además fue muy sincronizado. Tiene sentido porque yo había dejado días atrás, en el editor de mi Tablet, el tuit en el que le pedía al sujeto que me había incluido en un mention por el que se desató el ataque, que me excluyera del mismo por estar arrobándome con gente que se dedica a parafrasear mi blog, entonces, como ya mencioné, dado que todos mis dispositivos electrónicos están intervenidos, pudieron tener conocimiento por adelantado de esta intención mía por lo que su respuesta ya estaba preparada.

Por favor, abran los ojos, hay gente que está interesada en mantener al país polarizado.
Además, menciono algunas otras de las cuentas que se dedican específicamente a acosarme y a parafrasear mi blog que gestiona esta misma psicópata y/o psicópatas: @Krautrock_, @miriam_junne, @glodejo07, @soyladycorrales, @muysufrida, @lovrega, @MyLifeAsThunder, @Berenoza, @VianeyEsquinca, @FabyMx, @Pilar_diz, @adrifadi, @laurapmd_, @FannyVG50, @BilaPao, @rominapons, @laura_lecuona, @sonate_bleu, @marthacajigas, @chrisella80m @deloquenohay, @doctoraglas, @amerikamoreschi, pauletta_sofia, @Enea_Salgado, @_noctua_, @ovejaelectrica y un largo e inacabable etcétera.

Evidentemente ya no siento el mismo interés que solía sentir hace algunos años en hablar de política, habiendo descubierto, como he descubierto, hasta qué punto manipulan la afectividad de las personas para mantenerlas en estado de aletargamiento. Sin duda, continuaré hablando del tema.

Por favor, hay alguien que me odia mucho, que es quien está detrás de todo esto, tomen en cuenta eso y entenderán hasta qué punto hay coherencia en todo esto que narro.

La vida en todo su esplendor

La dificultad de ser un ente no libre, que no acude al juicio, radica en que estamos moldeados por nuestra propia conciencia, y ésta, por nuestros lazos sociales; quien no entienda esto, no solo es alguien que vive en la más profunda inedia espiritual, sino alguien lindante en la psicosis. Si se habla de comunidades interpretativas, si se habla de psicologías individuales resultado de psicologías sociales, si se habla de vida en comunidad, si se habla de ética, si se habla de moral es porque estamos vitalmente entrelazados unos con otros, y esa vitalidad y ese enlace es una fuerza que trasciende cualquier filosofía pitera barata que aspira a estructurar las ínfulas más exasperadamente patéticas del sujeto postmoderno. Ergo, sí, hay consecuencias, hay acción y reacción, si hoy alguien golpea a un tercero y recibe una pedrada al día siguiente no es solo porque se trate del tema de la venganza en la obra de Juan Rulfo, es porque quien obró con malicia y alevosía en el primer caso está inexorablemente enfrentado a las consecuencias de sus propias acciones el día de mañana. Si no me creen, pregúntenle a quien enfrenta hoy un juicio político por haber alterado el año pasado las cifras de su inventario contable para comprarse un coche. Si la justicia no alcanza a ser repartida en forma eficiente entre todos los hombres, no es porque ésta sea ineficiente, es porque somos demasiados. Es porque estructuralmente estamos incapacitados para comprobar que en todas y cada una de las casas que hay en este mundo es impartida con imparcialidad la justicia. Puede ser que haya más psicópatas de los que materialmente estamos capacitados para mantener en la cárcel, puede ser incluso que nuestros sistemas penales y legislativos estén llenos de baches y lagunas legales que hay que reparar, pero lo que no falta, y eso creo que le quedará muy claro a cualquiera que me lea, es ecuanimidad para determinar cuándo algo es éticamente correcto y cuándo no lo es, cuándo alguna acción o algún acto violento daña la reputación, la moral, o la seguridad emocional de alguien y cuándo no lo hace, salvo que, claro, se padezca de algún trastorno o déficit social y se pretenda vivir en algún coto en el más allá de lo moralmente aceptable en el que no impere la justicia. Pero eso, me lamento, solo pasa en los cuentos de hadas. La verdad, que es la justicia, tarde o temprano cae por su propio peso. Es innecesario que se llame karma o ley del talión, basta y sobra con que se llame la vida en su acontecer histórico.

Rostros apostasiados: lectura eferente

Un cianotipo de lo que habíamos acordado había quedado en una de las cajoneras del escritorio, al recogerlo para continuar al día siguiente con los trabajos de construcción de las maquetas, noté que había debajo de la impresora de al lado del escritorio una fotografía en la que yacíamos los tres luciendo blanquecinas, relucientes y casi metafóricas sonrisas, como si cada una de ellas significara nuestros anhelos de perfección, de ser algo grande en el cosmos de naturaleza inalcanzable que nadie más había sido. Había también en las mismas algo de hipocresía, a decir verdad; no, corrijo, no era hipocresía, era impostación, como si hubiéramos estado forzados a desplegarlas. ¿Quién o qué hizo que años después cambiaran nuestros rostros tan radicalmente? El tiempo, solo el tiempo tuvo la respuesta.

Los plagios del blog de Silvana Ávila a mi blog

Por cierto, la primera vez que me eché un clavado en el blog de esta pseudoescritora no aparecía este anuncio, ahora por supuesto aparece y sé con qué intención ha sido puesto. La tipa desde luego ya sabe que he estado visitando su blog para contrastar sus posts fraudulentos con los míos y sabe también que escribí un post (varios, en realidad) en donde menciono explícitamente su nombre y digo que ella me plagia.



Aquí va mi barrunto:

Como es evidente que plagian mis letras y como tienen que autentificar que eso que escriben es mucho muy anterior en el tiempo a mis escritos (lo cual, por cierto, no puede verificarse), entonces ahora tratan de hablar de un blog (que por el momento se muestra oculto) en el que Silvana Ávila habría escrito alguna vez (acerca de hechos imperceptibles, me imagino) mucho antes de que mi blog apareciera, es decir, antes de 2008. Es decir, tal y como lo hicieron, por cierto, con el blog de Estafanía Vela Barba, aunque este situado en 2010, Dirty Little things, quien es una cercana allegada a Krauze. (El nombre, por cierto, Dirty Little Thing creo que revela de modo nada subconsciente el contenido real del mismo.)

Por supuesto en este blog de Silvana Ávila, que convenientemente en estos momentos no aparece, pero el cual ya se menciona, seguramente van a aparecer como por arte de magia muchas letras “de” esta diseñadora, con cuya pretendida existencia tienen por intención dejar establecido que ese estilo, esas ideas y esos temas con los que la vemos escribir son de ella (puesto que pretenden autentificar que son anteriores a los míos) y no, como lo son de hecho, míos, aunque, evidentemente, se trate de un rotundo plagio. Este ha sido por cierto el modus operandis de estas plagiarias psicópatas: crear blogs de la nada adulterando su fecha de aparición como la fecha de aparición de los posts.

Que plagie mi estilo escritural, que plagie mis letras, que repita mis temas y plasme allí una que otra frasecilla de las que graban cuando espían mis charlas telefónicas, será entonces visto como un hecho anecdótico que a una persona rara contaba en su enrarecido blog.

El hecho es: soy yo quien tiene todo este mundo interior, que estas resentidas muestran en sus blogs o en sus tuits como si fuera su mundo, un mundo que ha resultado de mi inventiva y mis inquietudes, pero son ellas quienes labiosamente “escriben” sobre él (plagian e imitan porque leen mi blog y escuchan mis conversaciones) y quedan como las grandes ¿algo? que jamás han sido, poseedoras, al parecer, de una introspección sin límite. Aunque, por supuesto, esa labiosidad sea robada. Y claro, yo quede como la del alma fea que se atreve a hablar de estas denuncias en detrimento del alma espiritual que pudiera poseer. Ya saben, por aquello de que soy fan de autosabotearme porque no supe cuidar las formas y yo provoqué que me ciberacosaran dado que en México no hay corrupción y todo es brillante y transparente, o algo así de kitsch y brillante a la vez.

En su momento hablaré con mayor detalle sobre los plagios de Estefanía Vela Barba a mis textos, los cuales son un monumento a la deshonestidad intelectual.
Otro estilo que plagia Avelina Lésper es el de #SusanSontag, todas sus notas sobre lo camp son una transcripción literal, aunque levemente modificada, de las notas de Susan sobre este tema, y esto es así porque para crear a este personaje que se supone se dedica a hablar del arte en forma crítica, se basaron en un texto mío llamado El Arte en donde hablo analíticamente de El arte y en donde cito a Susan Sontag en forma explícita.

No dudo en lo más mínimo que pueden engañar a mucha gente que no ha leído Contra la interpretación, sin embargo no pueden engañar a la directamente afectada ya que para mí es evidente que están siguiendo la ruta crítica que dejé marcada en mi blog desde hace muchos años para crear estos personajes falsos, aunque atribuidas tales lecturas a diferentes pseudoescritoras, para que de ese modo no sea notable que plagian, acosan e imitan a una misma persona.

Una ruta que conocen muy bien porque hackearon mi computadora y yo siempre hacía listas de mis libros favoritos y dejaba recortes en carpetas de los libros que leía online. Ahora por ejemplo, le han atribuido a Fernanda Melchor lecturas muy particulares de textos muy amados míos sobre cuyo encuentro hice mención en mi computadora que hackearon. Al mismo tiempo que están atribuyéndose lecturas de autores que jamás han leído pero de cuyas lecturas hice resúmenes, como en el caso de los ensayos que entregué en la maestría sobre Marco Tulio Cicerón y que ahora atribuyen a causa de ello la lectura de un pensador latino a Silvana Ávila, aunque curiosamente delatándose y parafraseando casi en forma idéntica el comienzo mío de algunos posts para hacerlo como el caso específico de mi post de Cioran. Véase, Silvana Ávila dice, “la primera vez que escuché hablar de Marcus Aurelius fué en la preparatoria, en mi clase de Historia de la Cultura”, en tanto que yo digo en mi post “de Lágrimas y de Santos fue el segundo libro que leí de Cioran; iba en la preparatoria, sobra decir lo joven que era en ese entonces” y en este otro, “cuando estaba a punto de ingresar a la universidad (y esto quiere decir: cuando estaba a punto de ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras que fue mi primera facultad, y no Acatlán, en donde habría de estudiar más tarde matemáticas aplicadas y computación) un muchacho que conocí en la preparatoria y que hoy es doctor en física espacial me dedicó un texto de Emil Mihal Cioran de nombre el que lleva este post” y, sí claro, en su puerca obsesión con mi persona, con lo que amo, leo y escribo, tiene que hacerse esta patológica mención de Marco Aurelio como si en verdad este escritor latino fuera significativo para estas patéticas sujetas. Lo cual por supuesto hicieron ad nauseam con los posts plagiados y desde luego no escritos por ella, de Estefanía Vela Barba, una charlatana que supuestamente pugna por el feminismo al mismo tiempo que permite que le escriban sus posts basándose en los míos. Es decir, quien hackeara mi ordenador iba a saber qué libros estaba leyendo en un momento en específico y cuáles serían mis libros favoritos, además de que por supuesto al haber hablado de algunos de ellos en mi cuenta en facebook o en mi blog tendrían modo de acceder a dicho conocimiento, etcétera, y toda esta información, además de muchísimas más, que me sería imposible mencionar en un solo post, han estado utilizando en la construcción de estos personajes falsos. Idóneos e ideales, eso sí, para embrutecer a las masas.
 

En cuanto al post citado de Silvana Ávila, quien debe ser alguna dibujante que se presta a la tarea fraudulenta de poner su cara y sus dibujos para hacer creer que los textos que “escribe” son también de ella, calculo que este post, a pesar de que en su virulento y fallido blog se indica que data de diciembre de 2018, el mismo debió haber sido escrito después de abril de 2019, ¿por qué? Porque en ese intervalo de tiempo yo envíe por correo al Dr. Zorrilla, quien en mi clase de Ética nos pidió un comentario a De los oficios y los deberes de Marco Tulio Cicerón mientras cursaba la maestría, cuyo resumen puedo subir cualquier otro día aquí al blog, esos mismos resúmenes para una puntualización que necesitaba de su parte. De hecho, más concretamente, los envié entre fines de marzo y mediados de abril de este año, de modo que ese post patético debió haber sido escrito después de esas fechas y no en diciembre de 2018 como se indica. Los resúmenes existen, el correo al Dr. Zorrilla existe, el odio, la maldad y la mentira también existen.

Incluso no dudo que esta sujeta haya llegado por su propia cuenta a mi blog y que lo esté plagiando por sus legítimos méritos, en cuyo caso me da náusea. Tiene un podcast, por ejemplo, en el que habla literalmente sobre la “importancia de aprender a identificar las emociones y los sentimientos que llevamos dentro, pues a partir de las emociones y sentimientos que vivimos día a día construimos nuestra realidad, ya que si cambias la manera en la que te sientes a nivel emocional, cambias la manera en la que te sientes a nivel físico. Prestar atención a los sentimientos es muy importante cuando queremos hacer cambios en nuestra vida emocional porque una vez que hacemos cambios a nivel emocional empiezan los cambios a nivel físico ya que si cambias la manera en la que te sientes por dentro haces nuevas selecciones para crear nuevas realidades, atraer nuevas personas y vincularse a nuevos círculos sociales”, lo cual es una transcripción letra a letra de una conversación que tuve con mi hermana los últimos meses a partir de la crisis que tuvo de pareja y de la cual he estado hablando recientemente a propósito de este tema, si bien supuestamente su podcast data de diciembre de 2018. Para poder construir este discurso y atribuírselo a otra persona han tenido, lógicamente, que intervenir mi teléfono como de hecho lo han hecho. Suena demencial, suena inoperante, pero es asquerosamente real. Y sí, como en otras ocasiones he sostenido, yo no puedo probar por medios empíricos fehacientes que esto sea verdad, lo que en cambio sí puede hacer cualquiera es echarse un clavado o un paseo por mi blog y descubrir que estas son mis letras, mi manera de hablar y mi idiolecto.
 

Si bien cabe la posibilidad de que esta nauseabunda sujeta haya llegado a mí blog por sí misma y plagie por su propia cuenta, lo cierto es que el uso de estas palabras en su podcast y de muchas otras palabras en muchos otros de sus nauseabundos posts, muestran –o al menos muestran para mí– que la primera hipótesis es la más plausible. Y, como repito, no tengo modo alguno de demostrar que esto sea verdad, solo tengo modo de narrarlo.

Fraude y Feminismo

La sociedad necesita de un relato coherente sobre el cual pueda proyectar tanto sus miedos como sus esperanzas y cuando ese relato pierde su legitimidad, ese relato necesita renovarse. El relato que hasta hace poco tiempo gozaba de plena legitimidad y reconocimiento, era el relato de los derechos humanos y de la socialdemocracia, pero este relato se rompió, fue fracturado, y puso en evidencia las fisuras de este actual estado de cosas ya en desuso, obsoleto y nocivo que necesita una restitución y ser revitalizado.

Pero ese relato también necesita un orden, el orden de los que crean, dirigen, ordenan versus el orden de los que obedecen, de los que no cuestionan y de los que dan sentido con su existencia a los mandatos inescrupulosos de los poderosos.

Como ese orden fue invertido, como el que hayamos puesto en jaque muchos de sus preceptos en los ambientes virtuales ha puesto en crisis al orden mismo, ha sido necesario crear en su lugar un nuevo orden que aspira a ser más humano —aunque solo, por supuesto, en las apariencias— para nutrir con sus discursos las nuevas esperanzas que sostengan los individuos; este orden busca también relevar el lugar que tenían las viejas pugnas de izquierda y busca en contraparte crear un nuevo villano y una nueva víctima. Ese villano y ese víctima son, respectivamente, el orden patriarcal y el mundo de las feministas.

En este contexto creo es que se han estado fabricando y se han estado performando una serie de discursos, textos y acciones que buscan consolidar el discurso de la víctima, además de poner en circulación a las diversas feministas plagiarias que he estado denunciando. 


La víctima necesita ser, performarse y crearse. La víctima necesita también un mito que asegure su lugar en la nueva narrativa social, y cuanto más empoderada y más autónoma e individualista sea —más consonante con la ideología postcapitalista—, más atractiva será, pero también más cercana a los nuevos valores que el nuevo régimen (un régimen globalista que busca esfumar las fronteras lingüísticas y territoriales de los países) busca imponer a su ciudadanía.

El auge por lo tanto de las figuras ya mencionadas, a quienes se les atribuyen  cualidades inexistentes, es más que necesario y alentado en esta coyuntura. El que tenga que recurrirse al plagio, al acoso o al espionaje para dar credibilidad a estas figuras resulta irrelevante. Menos intrascendente es que se acose a quienes curiosamente no se dejan embaucar por estas patéticas teorías, sobre todo cuando se denuncia su patetismo y su superficialidad, como indudablemente ocurre con los plagios que el grupito mencionado ha hecho de mis escritos.

Este orden necesita también de editoriales, think tanks, de colaboradores, de ghostwriters, de presencia en las plataformas virtuales, de ideas, libros, teorías y, sobre todo, de un discurso convincente que sea simultáneamente coherente.

Entre otros lugares, han encontrado esa afluente de cosas en mi blog y es del mismo de donde han estado extrayendo multitud de información, como ya lo he estado argumentando en posts pasados. Lo sé porque fui yo quien escribió su tesis de licenciatura, su tesis de maestría, sus ensayos en la licenciatura y en la maestría, sus chats con sus amigos, los correos electrónicos que enviaba a mis contactos en las épocas prefraude y postfraude para reflexionar sobre diversos sucesos políticos, los comentarios que dejaba durante mi actividad blogger a mis contactos en sus diferentes perfiles, un cuadernito que marca una ruta literaria propia y las ideas que en este blog y en mi blog en facebook yacían y que ahora tales farsantes están imitando, categorías conceptuales y formatos argumentativos que repiten religiosamente como si se tratara de la propia generosidad de su pensamiento y no del mío (amén de que mis charlas telefónicas (por lo menos) están siendo espiadas), un bagaje lingüístico que no se produce dos veces en distintas personas por la simple y sencilla razón de que no todos los individuos somos iguales.

Y allí están, mis ensayos, perfectamente inéditos y perfectamente hackeados y perfectamente míos, pero también perfectamente publicados sus clones en pasquines con fechas de publicación que datan incluso de varios años antes de que mis ensayos fueran escritos. Y, sí, claro, también existe la posibilidad de un perito en letras y un perito en informática que sin lugar a dudas muestre que todos esas publicaciones son textos apócrifos y escritos en época posterior a los míos. Pero curiosamente lo que no hay es una cultura de masas que esté a favor de la agenda de los seres humanos vivos y reales que tienen mucho que decir, escritores o no, pero que no se acicalan en la mentira, ni en la propaganda, ni en el acoso, ni mucho menos en la imbecilidad. 


La bitácora sigue estando a favor de individuos serviles y es necesario ponerlo de relieve.
Lamento tener que decirles que una vasta mayoría de lo que se produzca sobre feminismo en los próximos años, más lo que se ha producido en los años más recientes, está extraído de mis escritos, de mis correos, de mis disertacioines, de mis charlas mantenidas en mi cotidiano con mis allegados, de mis chats, de mis tesis de maestría y licenciatura, de mis tuits dejados tanto en @theriako como en @Scarbo, de lo que hable con mi hermana por teléfono en mi cotidiano, de todos los correos electrónicos que me había dedicado a enviar a mis amigos en la era prefraude y postfraude, de los ensayos, textos, esquelas, minucias, borradores que haya escrito y enviado por todos mis canales de comunicación, de los Whats y audios que envío en forma cotidiana a mis familiares y amigos, quienes se hallan en México, de mis sesiones que mantengo en Skype con mi terapeuta y de todo lo que en suma pueda ser extraído de mi cerebro a través de medios informáticos.

Y, ojo, no porque yo lo haya elegido, no porque yo haya sido quien otorgó importancia a mis letras o a mis ideas, ni porque yo dijera “ah, Eleutheria, tus cosas son importantes y deben de ser plagiadas”, sino porque esta gente encontró en las mismas y en lo que escribo algo que les resulta atractivo en la tarea de idiotizar e hipnotizar a las personas.

Sí claro, por supuesto que hay mujeres con un discurso autónomo, como en el caso específico de Laura Rita Segato, que no solo no necesitan plagiar a los demás, sino que instruyen a esos demás con sus escritos, pero no es de dichas mujeres de quienes estoy hablando ahorita. Ni tampoco del corpus teórico de muchas feministas de la vieja escuela, como Simone de Beauvoir, Betty Friedman, Christine Delphy, Hélene Cioux, y un largo etcétera, que prueba o tentativamente probaría que no todo está perdido en cuanto al tema de la apropiación ilegal que se hace de la producción intelectual de otra persona. Puesto que quiero pensar que estas mujeres fueron lo suficientemente competentes como para escribir sus propios textos sin tener que acudir a los servicios de un ghostwritter para hacerlo ni sin tener que invisibilizar la existencia de otra mujer.

Hablo de todo esto, por cierto, porque así como es menester hablar del contorno perfectamente definido de las cosas y sus bordes, como diría la poeta argentina, también creo que es necesario hablar con esa misma vehemencia de su rugosidad y exponer las irregularidades y las propiedades amorfas  que hay en ellas con la misma pasión, solo que en este caso específico no requiere hacerlo más que de la capacidad de recurrir al verbo plano, sin mayores adornos, y al entendimiento para exponerlas.

Y qué extraño, porque yo jamás he tenido problemas con reconocer la belleza en los demás. Más bien, al contrario, son los demás quienes han tenido problemas para reconocer la probable belleza que haya en mí y quienes prefieren acudir a las argucias más sucias que hay en la red para apropiarse de mi lenguaje, nociones y esquemas conceptuales, antes que reconocer que pueda haber belleza en todo lo que he escrito.

De hecho, que ocurra esto que en este momento específico cuento, evidenciaría que esta incapacidad para reconocer la belleza que otros tienen es lo que ha justo puesto en jaque mis escritos y la imitación que se hace de ellos. Lo cual, creo, es una actitud patética e imprime al feminismo pop de redes un comienzo patológico. ¿Por qué les hiere tan profundamente todo lo que haya escrito una persona en sus momentos de más profunda jovialidad?

Tal vez molesta que una simple mujer de escuela pública sea quien pusiera en jaque la corrupción que había en la sociedad y no ellos, que ni con todas las destrezas que otorga el dinero pudieron haber creado este mismo discurso sin plagiar, hackear mi computadora y haberse metido a husmear en los más profundo de mi vida para después intentar neutralizarme.

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