Las declaraciones de Paty Navidad

Alguien en mi perfil VK compartió el siguiente tuit de la cantante y actriz de telenovelas Paty Navidad con una explicación aclaratoria que lo acompaña. El tuit concretamente especifica:

“HONESTIDAD; recordar el respeto a la verdad con relación a los hechos …” 
(lo cual puede verificarse aquí: https://twitter.com/ANPNL05/status/1142548314551799808)

Obviamente, tuve a bien comentar dicha publicación y dado que hay una relación entre este suceso y las discusiones de mis últimas entradas, quiero compartir esta instancia aquí en el blog:

“A esta mujer le escribieron este texto, esta mujer es incapaz de engendrar el grado de conciencia social que supuestamente muestra. El texto está redactado como si fuese un escrito-tipo y conozco la fuente de éste y otros escritos similares. La frase en particular que insta a verificar la relación de los hechos con la verdad o con lo que en verdad esté ocurriendo está sacada directamente de mi blog. Mira, cito textualmente dicho párrafo incluido en mi blog: “Cuando leamos una nota o una noticia, indaguemos el origen de la misma. ¿Quién es el emisor? ¿Por qué lo escribió? Refutemos el argumento aun si estuviésemos aparentemente de acuerdo y tratemos a continuación de encontrar la línea lógica entre los hechos narrados y los hechos. Y sobre todo, la lógica entre los hechos en sí, narrados o no.” ( http://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/…/la-ultima-ton…) Además de inspirarse también en reflexiones en mi timeline en donde he señalado la importancia de la veracidad de los hechos sobre la estructura lógica de los argumentos esgrimidos, como en ésta en particular: “¿Lección? La próxima vez que alguien pretenda rebatirte un argumento arguyendo que es una falacia, llévalo al terreno de la verdad empírica y discutan allí la solidez del argumento. Y que no piense que es tan fácil vencerte.” (https://twitter.com/Scarbo__/status/1082831319472590848)

O como en este debate que sostuve allí mismo en donde he expresado estar más concernida con la verdad de los hechos que con su validez: “That it is a logical fallacy does not necessarily mean it is not true. Don’t confuse the validity of an argument with its truth. And I am not bebating them because they are false allegations. I am concerned with the truth not with the Logic!” ( https://twitter.com/Scarbo__/status/1082536343131963392) O en donde he hablado en general de la relación de la Verdad con otros entidades, como aquí: “En realidad nuestra relación con Dios es una forma particular de nuestra relación con la Verdad.” (https://twitter.com/Scarbo__/status/912855871998349312) Puedes poner también en el buscador de twitter las palabras @Scarbo__ y verdad, ver todo lo que arroja y contrastar esto que digo, lo mismo que encontrar en mi blog todas las minirreflexiones que he escrito al respecto.

Paty Navidad es todo, menos una intelectual que perore sobre la relación de la verdad con los hechos o a quien en forma genuina le perturbe la pobreza en el país. No es gratuito tampoco que lo que pareciera importarle más a Paty Navidad en esta coyuntura sea precisamente la política exterior del gobierno mexicano, lo cual nos remite a la postura de no intervención del gobierno de Andrés Manuel frente a la coyuntura en Venezuela. Es decir, lo destacable aquí es que se trata o pareciera tratarse de algo previamente ideado y que hay o pareciera haber alguien detrás de esta y otras dimisiones.

Por supuesto, de sobra está decir que me parece que las razones que arguye en su tuit fueron también escritas por alguien más, si bien por el momento no me es fácil probarlo y si bien está también relacionado con el tema sobre el que he estado hablando últimamente en mis más recientes posts.

Si bien éste de entrada nos pudiera parecer un escenario postapocalíptico, es un modus operandi que ya ha sido utilizado previamente por algunas facciones de la derecha en nuestro país, como ocurrió en el particular caso de la Operación Berlín, lo cual fue demostrado hace unos meses por Carmen Aristegui en su programa.

Otra que es un caballo de Troya al interior del movimiento, por ejemplo, si bien en otro frente, es Lily Téllez. Lo mismo que habría que dudar seriamente de la veracidad de Sabina Berman si bien entiendo que en estos momentos para algunos de ustedes se perfile como una heroína. Aunque de esta última, por cierto, dudo muchísimo menos que de Lily Téllez.

¿Sabes? La verdad es que me resulta difícil creer en la ingenuidad de AMLO y de muchos de ustedes. Estas bajas, y otras que vendrán, están perfectamente sincronizadas. Por favor, lee esto, y tal vez alcances a entender un poco de lo que está sucediendo: “Respuesta a la pregunta, ¿eres un personaje influyente en tu país?” by Elle https://link.medium.com/kHYTfJzZHX






POETA INMORTAL

El mundo es un eterno deshacerse de ti mismo y de tu rostro. El mundo es un danzar holístico de ruedas gigantes en donde las almas punzantes se enamoran de la nada sin retorno. El mundo es la nada, el horror y la sombra. El mundo es la lluvia cayendo sobre la ventana, las coladeras, la llovizna. El mundo es tu huella haciendo cascotes sobre un universo finito que se resquebraja sobre tu libertad sin quebranto para después hacerte poeta inmortal.

Junio 6, 2019

Respuesta a la pregunta, ¿eres un personaje influyente en tu país?

Mil gracias, querría contestarte por audio, pero me voy dando cuenta que entre menos rastros deje de mí por estos entornos es mejor.

Yo hasta antes de 2012 consideraba que no era una persona influyente en mi país — en realidad y en términos prácticos, no lo soy — , de hecho, me consideraba una persona bastante bajo perfil cuya única peculiaridad consistía en amar profundamente la ciencia (concretamente la matemática) y la filosofía, y haber abierto un blog para discutir públicamente la rotunda multitud de falacias que hasta ese entonces se habían difundido por medios de comunicación orgánicos, alrededor del fraude de 2006 que, en ese momento, se había perpetrado en torno al candidato de las izquierdas.

En esa época yo escribía mucho, mandaba muchos correos electrónicos con reflexiones y ensayos a variadas personas, cartas, objeciones, e inclusive réplicas a programas de radio y de TV, además de escribir ensayos por mi cuenta y por puro placer sobre lo mismo: política.

Esto me obliga, no sin ciertas reservas, por cierto, a contextualizar. Contextualizar porque creo que quizá este dato te permita entender por qué en las motivaciones de esta psicópata hay matices de odio, de envidia y violencia que justificarían lógicamente su conducta. Recuérdalo, estamos hablando de una psicópata y en los psicópatas, por mucho que sepan o puedan aparentar lo contrario, jamás hay razones racionales en sus móviles y, muy especialmente, si se trata de psicópatas con perfil delictivo como ocurre, en este caso particular, con esta psicópata.

La razón es simple: alguien que en su momento experimentó un cierto afecto hacia mí y quien hasta la fecha, o eso creo, alberga cierto respeto por lo que escribo y pienso, un buen día recomendó mi blog, La ciudad de Eleutheria, en el sitio web en el que esta psicopatozuela escribía. Meses después, dicho sujeto entabló una relación de pareja con dicha individua. La individua, desde el momento en que el sujeto recomendó mi blog, entró al mismo a leerlo y comenzó a imitarme, apropiarse de mis temas, de mis opiniones, de mi visión de las cosas, mis gustos, mis pasiones, mi lenguaje y, por supuesto, comenzó también un largo y pueril proceso de acoso.

De hecho en este punto es importante además decir que no fue el plagio y la imitación lo que de principio me hizo sentirme agraviada, pues inclusive tengo textos, como el arte y la originalidad, en los que planteo y comprendo el papel de la mímesis para ciertas producciones, sino todo lo que vendría después.

De allí se desató toda una historia que involucra a una mafia cultural de bastante poco prestigio en mi país presidida por Enrique Krauze. ¿Por qué o cómo se involucró esta mafia? Por dos razones; la primera, la psicópata en cuestión es una militante incondicional de la ultraderecha de mi país, ella es literata y sí, con la clara y manifiesta ambición de ser escritora, puesto que se presenta en sus espacios como poeta — y con algunas relaciones en ese ámbito — ; y, dos, la segunda: en ese momento, o pocos meses después de que el acoso de esta sujeta empezara, se me ocurrió a mí escribir un texto intitulado Crítica de una hermenéutica pro liberal en el que vertía una aguda y atrevida crítica contra un malhadado texto de Enrique Krauze.

A él, una tuitera le dio a leer dicho texto mío y él prometió que lo leería y que daría después sus comentarios, cosa que por supuesto nunca hizo, si bien corrigió tiempo después su libro e inclusive publicó un texto en su página con dichas correcciones en el que por supuesto jamás mencionó que habrían estado inspiradas por mi crítica. En fin, no hice mutis del asunto porque yo ni siquiera en su momento, cuando escribí y se publicó mi texto meses después en Rebelión, pensé que el mismo se difundiría tanto. Ahora lo leo y me parece un texto bastante artesanal o provinciano.

Al mes precisamente de que yo escribiera mi crítica, Letras Libres, la revista que este intelectual dirige, publicó un suplemento especial de su revista en el que prometían una crítica al paradigma liberal cuya causa ellos abanderan. Yo hojeé unas cuentas hojas de ese número de la revista que publicaron y me di cuenta de inmediato que había plagio a mis textos, a mi modo de articular y presentar los argumentos y que esto era atribuido particularmente a mujeres, contemporáneas a mí, quienes de pronto y de la nada, se perfilaban como grandes y agudas mujeres de cultura. También era notable cómo después de la publicación de mi crítica, en la que había una sustancial crítica al paradigma neoliberal, ellos publicaron la suya. Como si el hecho de que yo publicara mi crítica los hubiera hecho sentirse evidenciados y hasta avergonzados y los llevara ello, obligatoriamente, a publicar la suya.

Esto fue subiendo de tono — me refiero a la respuesta proveniente de los círculos de derecha — y empezaron entonces a difundirse por twitter perfiles de tuiteras con estas mismas características, quienes publicaban columnas en las que había plagio a mis textos y una referencia directa a los temas que siempre han sido de mi interés y que directamente pueden consultarse en Eleutheria, mi blog. En algunos, era notorio que quien escribía intentaba o pretendía mejorar los argumentos que yo misma había presentado en mis textos sobre un particular tema, como si estuviera compitiendo conmigo o como si me tomara como el modelo o paradigma al que había que superar. En otros, la intención, aunque burda, era refutarlos. Pero en todas estas cuentas había siempre una fijación con mis temas, mis ideas, mi lenguaje, además de haber burlas, mofas, excesiva vulgaridad y demás porquería. Paralelo a esto, la psicópata me atacaba en su perfil y hacía alusión a cosas y hechos que solo podría saber quien hubiese tenido acceso a mi computadora, a mis correos electrónicos y a mis chats. Y sí, por supuesto, a mi cuenta Facebook, que aunque era un perfil privado, la sujeta se las arregló para infringir las reglas y accesar a él. Yo era tan asquerosamente ingenua y cándida en ese momento, que no me di cuenta, sino hasta meses después, de que había hackeado mi ordenador. Pero se me hacía extraño que hablara de todas esas cosas e incluso tuve sueños en los que aparecía el timeline de la tipa cubierto de mierda — literal — debajo de los colores rositas que usaba para adornarlo. Sabía que el sueño me estaba diciendo algo, pero no lograba entender qué. Poesías, cuentos, cartas que había escrito a amigos y allegados y que jamás envié, mis ensayos de la maestría: de todas esas ideas, de todas esas concepciones producto de mi mente y de mi conciencia se apropió y en su momento se dedicó a dictar cátedra en su cuenta twitter, al modo en el que lo hacía yo en mi vieja cuenta facebook, Je Suis Eleutheria, y en mi blog, incluso con mi sentido del humor, con todo eso que no era sino producto de mi creatividad.

La epistemología, la lógica, la historia, la filosofía, la política, la literatura, la religión, la poesía, la música, la política, la ciencia, materias que siempre he amado y sobre cuyas concepciones he perorado y escrito, todo eso sustraído por esta lumbrera del Internet y vertido en sus espacios como si se tratara de ideas y concepciones que ella misma hubiera acuñado. Lecturas, como El Mito trágico del Angelus de Millet de Dalí, de las que se mofaba, y de las que hablaba como si le fueran en verdad familiares, aunque con clara envidia y resentimiento, por ejemplo, y lecturas que en general son representativas de mi itinerario por la literatura y a las cuales de pronto esta sujeta mencionaba no sin mofa, como para apropiárselas. Algo en definitiva vulgar, pedestre y de muy bajo gusto.

Concomitante a esto, la psicópata comenzó a publicar en la web en la que escribía (web a la que casualmente borraron del mapa después de que por correo electrónico le contase a Eliana Valzura todo esto, pidiéndole un consejo y revelándole el nombre de la individua) textos en los que había un claro plagio no solo a los textos de mi blog, sino a todos los ensayos que había escrito para la maestría y que hasta la fecha no están publicados en ninguna parte y, por supuesto, a cartas y ensayos que había enviado por correo electrónico y hasta a escritos poéticos míos. La sujeta incluso modificó a posteriori algunos de sus textos para disimular su plagio. Por ejemplo. O, como ya he comentado, ha publicado blogs fantasmas a los que atribuye fechas de publicación muy anterior a la fecha de publicación de mi blog, con la intención de restar originalidad a mi obra, como para decir, a ver no, a ella no fue a la primera que se le ocurrió esto ni la primera que escribió así. Obviamente en esas weblogs hay plagios de mis textos o emulaciones.

Al año quizá de esto, empezaron a surgir muchas cuentas de tuiteras que se autodefinían como historiadoras, filósofas, politólogas, internacionalistas, en las que para mí era claro el uso de mi lenguaje, de mis modismos y de mis expresiones verbales en sus tuits y las que de pronto eran también escritoras y columnistas de alto calado. En todos los textos había plagio a mis escritos y en los tuits, los publicados en mi blog y otros medios electrónicos y los jamás publicados.

Otra vertiente a destacar sobre esto último es que a todas esas activistas, en cuyos textos y escritos encuentro referencias a mis textos y una clara parodia de mi estilo escritural, las utilizaron también para impulsar al feminismo, sin olvidar las cuentas en las que se presentan como si se tratara de perfiles de izquierda. Por ejemplo, en la cuenta de una supuesta @DoctoraGlas (regresando a los perfiles sobre feminismo), aparecen en sus tuits paráfrasis textuales de mis escritos. Lo cual, desde mi perspectiva, refuerza la idea de que figuras del tipo de George Soros podrían estar detrás de ciertas y muy específicas corrientes del feminismo. En lo particular, en México el feminismo se está utilizando para golpetear a Andrés Manuel y quienes están apoyando dicha concepción maniquea son Felipe Calderón y su pandilla, así como gente allegada a Enrique Krauze.

Como al año siguiente — porque cada vez esto sube más de tono — las cuentas con estas características habían crecido exponencialmente y empecé también a notar, aquí ya con un poco de pánico, que había gente que estaba escribiendo en tales perfiles, así, literalmente en algunos casos, las cosas de las que yo hablaba en mi vida privada con mis allegados, como si alguien me estuviera escuchando.

Aquí tengo que volver a contextualizar. Suelo ser una persona que cuando se siente en confianza, habla y conversa mucho; amo mucho charlar, amo mucho hacerlo y lo hago mucho con la gente que amo, amigos y familiares. Suelo hacerlo de muchas cosas, de lo que me interesa, de lo que está sucediendo en el mundo. Hay horas y horas, de todos estos años a la fecha, de estas charlas mías en las que he opinado de toda clase de cosas: nutrición, política, sociología, biología y ciencias médicas, salud, cine, literatura, nuestra farándula, matemáticas por supuesto, filosofía, psicología, historia, mi propia vida privada, etc., etc.. Pero todo esto en el entendido de que lo hacía en mi círculo más íntimo y en medio de la normalidad que esto significa para cualquier ser humano.

Pues bueno, fragmentos, extractos a veces en su totalidad, compendios, resúmenes, paráfrasis de todas estas opiniones y conceptualizaciones han aparecido en twitter atribuidos a los perfiles en estas cuentas y, sí, por supuesto, han aparecido también en la cuenta oficial de esta psicópata. Eso es lo más aterrador de todo esto, lo que hablo, o parte de lo que hablo, aparece en twitter. No sé si quien lea esto alcance a dimensionar el significado de tal aseveración y de lo que dicha situación representa. Personalmente pienso que para cualquiera que ame la vida intelectual, esto puede ser una especie de catástrofe, sobre todo porque la gente que solemos estar volcadas a la vida mental o vida de las ideas solemos ser especialmente celosos de nuestra privacidad y de nuestra propia identidad. Las personas que estamos acostumbradas a construir nuestro yo de manera autónoma, no gustamos o no solemos gustar del exhibicionismo ni del histrionismo.

Yo por supuesto no puedo demostrarle al mundo que esto es cierto. Dime, ¿yo cómo le demuestro al mundo que lo que platiqué ayer con mi hermana es algo que están leyendo el día de hoy en un tuit en una cuenta falsa? Es más, hasta pensamientos de mi interlocutor más habitual, quien es un ser humano brillante, además de un gran ser humano, han salido en tales perfiles, se los he mostrado y los ha reconocido, lo mismo que mis familiares se han quedado pasmados las veces que les he dicho, “¿te acuerdas del otro día que hablábamos de no sé qué tema que te dije tal y cual? pues bueno, mira, así textual, está aquí en un tuit en una de dichas cuentas.”

¿O cómo te convenzo a ti de que la semana pasada me dediqué a ver lo del chisme, que en realidad es una desgracia, de la hermosa Edith González, a leer del tema y a hablar después con mi hermana de marcadores biológicos, puesto que estuve investigando del asunto, y que aparece días después en un perfil que coincide con una de las cuentas que ya tengo identificadas como administradas por dicha psicópata, quien, obviamente, se puso ayer, con su característica ignorancia, a hablar del mismo tema? ¿Una cuenta a la que además ya había bloqueado porque, en la misma, la sujeta justo después de haberle contado esto a un estimado amigo por dm y colega en twitter, hizo mofa pública en un par de tuits, cuyas pantallas envié a mi amigo, como si tuviera acceso a mi cuenta? Y que te vuelvo a enviar a ti. ¿Me creerías?

Yo sé que suena demencial, pero te juro que es verdad. Yo, ¿sabes?, con toda humildad te digo que no creía ser, hasta hace algunos años, una persona influyente en mi país o en mi sociedad o en la sociedad de la información a la que pertenezco, cuyo marco de acción primordial son las redes sociales, pero ahora, después de esto, empiezo a sospechar que de algún modo sí que hay algo influyente en mi pensamiento o en mis escritos o en mi manera de conceptualizar las cosas (algo influyente aunque sea en un grado mínimo) que puede mover a la gente, pero que hay alguien, o un grupo de gente (al que sin duda la psicópata de la historia pertenece) que nomás no quieren que ese potencial o ese influjo que podría potencialmente haber de mí en las personas, sea retribuido o reconocido a mí. Y sin duda la psicópata de esta truculenta historia es una de las personas más interesadas en que así ocurra.

En mi perspectiva y en concreto, quienes están detrás de todo esto son miembros específicos de la derecha; me atrevo a citar nombres como el de Felipe Calderón y su esposa, Enrique Krauze, por supuesto, Javier Lozano y un puñado más de lo que otrora se solía conocer como “el yunque”.

Entre otras muchas cosas, lo que este grupo pretende es sin duda polarizar al país.

No sé, en lo personal no me considero ni me concibo influyente, el solo hecho de preguntármelo me hace sentir mal. Digamos que, en cualquier caso, el posible influjo que hay de mí en el pequeño circuito social en el que me muevo está siendo minimizado, porque a la ultra de mi país no le gusta que sea yo quien goce del probable prestigio que eso podría suponer. Probablemente hay un pequeño influjo de mí en un cierto sector, tal vez exiguo, de mi sociedad, sin embargo, sin duda alguna, ellos ni siquiera lo saben.

Ahora bien, el problema de fondo para mí es el siguiente: entiendo que pueda haber gente que quiera plagiarme, entiendo también que alguna de esa gente carezca de la honestidad intelectual para reconocer que les gusta en algún sentido lo que escribo y, más aún, para reconocer que me plagian, lo que sin embargo, no acepto ni entiendo, ni creo que debiera ser así, y que es la razón por la cual estoy comenzando a publicar estas cosas, es que esta persona, con tal de consumar su plagio, su acoso y su deseo de convertirse en mí, esté inclusive teniendo acceso a mis dispositivos informáticos y a lo que hablo en privado.

±∞ Simbolismo

All the beauty is there.

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