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A partir de la presente, hago constar que una persona totalmente trastornada, que se hace llamar a sí misma Olivia Gall, está plagiando y copiando, palmo a palmo, cada párrafo, texto y letra que se almacena en mi blog La Ciudad de Eleutheria, así como cada ensayo que he escrito en cada una de las tres maestrías y en la licenciatura que he cursado, así como del doctorado anterior que estuve en Salamanca, aunado a correos electrónicos y todas las cosas sesudas y hermosas que haya escrito por mí misma para mi blog, todo para producir un conjunto de textos apócrifos –en los que inclusive roba temas de mi interés como mi interés por la raza cósmica de José Vasconcelos, por citar un ejemplo– que supuestamente giran en torno al tema del racismo, en los cuales no solo roba mis textos, mis frases y mis sintagmas verbales, así como los sintagmas nominales que yo haya producido, sino que presenta una versión distorsionada de la realidad mexicana para introducir a modo su asquerosa multiculturalidad indiferente que solo tiene por finalidad normalizarnos en la pérdida de nuestra identidad y otras finalidades aviesas y turbias que no quedan del todo claras. No sé para quién trabaje esta señora deshonesta, pero, al parecer, pertenece a la corrupta y putrefacta comunidad judía mexicana, por lo que no me extraña en lo absoluto que una persona con este tipo de valores produzca una conducta tan indeseable.

Adicionalmente, tiene cara de trabajar para algún servicio de inteligencia.

Similarmente, es llamativo que yo esté escribiendo cosas sobre racismo, como ya usualmente pasa con estas personas, y empiecen a “escribir” sobre el tema de mi elección que esté llamando mi atención en un punto –algo que ya he mencionado indefinidas veces–.

Por último, aunque no tenga certeza de esto último, por la evidente y casi obsesiva copia de mis textos, rayana en lo patológico, planteo como hipótesis probable que este texto pudo haber sido escrito por la psicópata de letroactivos, bitty navarro/yosoyene/homoerectus quien lleva años acosándome y chingándose toda mi literatura, toda mi poesía y toda mi vida intelectual, y quien posiblemente trabaja como ghostwriter para la derecha latinoamericana como he podido colegir.

No obstante, tampoco es descartable que esta señora sea otra copista sin talento y hambrienta de novedad, que esté copiando mis textos por sí misma por el mero plan de subsistir adentro de la mímesis –que es lo común en ellos y como decir, de la matriz/x–.

Por cierto, tengo un montón de denuncias de este estilo que he estado escribiendo desde el mes de abril, por lo menos, y que no he podido subir hasta ahora.

Por el momento, es cuanto en cuanto a mi denuncia.

Eleutheria, 29 de julio de 2026.

Denuncia Matemática falsa

Muy buenas tardes, Twitter, escribo para denunciar los siguientes hechos.

Quiero decir, en primer lugar, que la persona que administra esta cuenta está trastornada. No hay tal centro del Cinvestav al que dicha persona acuda, porque simplemente y sencillamente ni la persona que allí escribe es matemática, ni estudia un doctorado, ni está preparándose para un Encuentro de mujeres matemáticas ni ninguna jalada del estilo. Lo que en cambio sí ha hecho esta sujeta desfachatada es tener acceso a mi página personal, La ciudad de Eleutheria, y dedicarse desde entonces a emular mi personalidad, a inventar que es o matemática o filósofa, o cualquier otra charlatanería —dado que tengo estudios de filosofía en la UNAM, además de ser matemática— y, en suma, a saquear el contenido de mi blog y páginas personales para dedicarse a tuitear aquí. Es como si tuviera una fascinación mórbida con mi personalidad y con lo que soy, pero que, en lugar de confesarlo abiertamente después de haber leído mi blog, escribiendo un comentario amigable en algún post, por ejemplo, no soportara la idea de mi existencia, y entonces tuviera que recurrir a todos estos recursos infantiles, en donde inventa que soy yo, para sentirse menos miserable, deduzco, por no poderse asemejar a mí o no poder invisibilizarme en redes o algo muy raro y retorcido.

Si acceden a mi blog, podrán ver que en el mismo he publicado diversos textos sobre temas de filosofía, de matemáticas, de ciencia, de política, etcétera, y que todo este material y los rasgos de personalidad que se logran asir de mí a través de mis textos los adopta la tipa para crear sus perfiles bizarros. Supongo que tendré que asumir que siente una profunda e insana admiración por mí, y que por dicha razón se dedica a hacer todas estas idioteces.

Hay más de seiscientos posts alojados en mi blog y otra cantidad igual en otro miniblog en una de mis páginas en Facebook y esta tipa desfachatada, sin ningún tipo de escrúpulos ni vergüenza, toma dicho material, como si fuera Juan por su casa, para tener alguna sandez retardataria que decir en twitter y ganarse el aplauso del público. Incluso los textos que he escrito para Microfilosofía, Más Dimensiones, Rebelión, Filosofema, Detour, Dúnamis, etcétera, son utilizados por esta mujer. Digamos que es mi lectora, pero sin tener el valor para reconocerlo abiertamente. Tiene decenas de cuentas en Twitter en donde hace esto mismo, pero variando en cada una de ellas los diversos rasgos de mi personalidad y los diversos intereses que tengo. Lamentablemente y, como es obvio, me resulta materialmente imposible documentar las graciosadas que esta sujeta ociosa comete con mi blog, pues tendría que tomar cientos de pantallas para hacerlo. Por el momento, me limitaré a pedir formalmente a Twitter que cancele esta cuenta.

Adjunto un archivo PDF a este reclamo, en donde aparecen un par de pantallas que demuestran que su bio está tomada de mis escritos, dejo también un enlace a mi blog para que ustedes mismos comprueben parte de lo que estoy denunciando en este texto.

Pediría a Twitter que cancele esta cuenta, pero que, al hacerlo, ponga al tanto a esta persona de las razones por las que su cuenta apócrifa ha sido cancelada.

Quedo de ustedes.

Atentamente, Eleutheria Lekona.

Una denuncia que puse hace como diez mil años en Twitter y que nunca publiqué. La pongo aquí a modo de hecho documental, nada más. Probablemente el texto lo escribí en algún momento entre 2014 y 2017. Y ahora ni siquiera recuerdo si tan siquiera lo envié.

Y ojo, que esta denuncia debe leerse en el contexto de todas las denuncias que he hecho, cuyo resumen puede encontrarse aquí de forma parcial. En realidad, allí solo se denuncia una mínima fracción de lo que ha estado pasando, pero al menos da una idea general de la modalidad de este acoso y de la forma en que están plagiando mis escritos.

 

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