Girl's Life


Bueno, después de la algazara por el Príncipe de Asturias a la UNAM, me dispongo a dedicar este post a una historieta (cómic) de reciente creación que circula a través de las redes del “Hi5” y que, desde que tuve la oportunidad de revisar, caí en la cuenta de que se trata de un gesto de arte pop bastante recomendable, fresco, con diálogos ágiles, divertidos y perspicaces. Y ¿por qué no decirlo? muy kitsch en algunas de sus manifestaciones.

Se trata de la historieta “Girl’s Life” cuya trama gira en torno a la vida de cuatro chicas adolescentes que –como cualquier chavita metropolitana– cursan sus estudios preparatorios en medio de una postmodernidad que las ha acogido dispuestas a luchar y enfrentar el mundo que les ha tocado vivir .

Cada una de estas chicas, tiene una personalidad definida y cada una de ellas exhibe rasgos psicológicos y socioculturales propios de la juventud de principios de milenio: contradictorias, inteligentes, seguras de sí mismas y, simultáneamente, ávidas del reconocimiento de los demás, con un sentido del humor que raya en lo cáustico, pero al mismo tiempo dotadas de una inconmensurable ternura.

Algo que me agradó mucho de este cómic es que, conforme avanzaba en su lectura, me asombraba de la fidelidad con la que son retratadas las más profundas preocupaciones –a veces bastante banales, por cierto– y también los anhelos de una mujer preuniversitaria. Y mi sorpresa iba en crescendo conforme se hacía insoslayable que el cómic es autoría de un hombre, un joven mexicano, recién graduado en Psicología, que responde al nombre de JG Rodríguez.

Otro rasgo que me ha parecido muy apreciable es que la historieta se permite exhibir –a través del personaje de Silver– parte de la retahíla de anti valores que hoy día campean en nuestra sociedad. La belleza física por encima de la inteligencia, el estrato socioeconómico por encima de la condición espiritual, la envidia por encima de la admiración, la mentira y no la honestidad. Me agradó también bastante que uno de los Girl Moment haya hecho alusión –una fotografía histórica– a la epidemia de influenza en México que, por aquellos días, nos tenía paniqueados. Tiene, por otro lado, detalles geniales. La verdad, por ejemplo, es que me botó de la risa que la cafetería de la escuela “El lado oscuro de la taza” me haya hecho recordar aquel súper discazo de Pink Floyd, “The Dark side of the Moon”, que es un referente ya, de la cultura de masas. Upps, creo que leyéndolo es como puede uno asir mejor toda la riqueza creativa que hay detrás de este trabajo.

Ya para cerrar, me pregunto y le digo a su autor ¿qué esperaría en el “Girl’s Life” –que aún no he encontrado– para sus próximas ediciones? Bueno –dado que se nos ha obsequiado apenas con dos números– esta pregunta resulte tal vez demasiado prematura. Sin embargo, no me es posible sustraerme a la necesidad de hacerle ver a su autor que su historieta puede llegar a ser un lugar alucinante –por iconoclasta– ante las mentes de los jóvenes que tengan acceso a la misma.

Es decir, “Girl’s Life” ofrece, en embrión, la posibilidad de tocar los temas tabú desde una posición no complaciente, ni convencional; temas que no sólo atañan a las conciencias individualistas de los jóvenes de nuestro tiempo, sino la oportunidad de que los lugares comunes, las opiniones generalizadas, el pensamiento borreguil y acrítico sean puestos en jaque a través de la historieta y que, al hacerlo, lleve a sus jóvenes lectores a una actitud más profunda y auténtica ante el entorno que los ampara.

En este sentido, me gustaría que el autor se atreva a más cosas, que toque, sí, las problemáticas consustanciales a la juventud: despertar y orientación sexual, adicciones, embarazos no deseados, aborto, la cuestión vocacional, anorexia; pero no sólo eso, que se atreva también a sostener situaciones en conflicto, posturas encontradas, contrastes, claroscuros y todo con la finalidad de dejar inserta en el lector una reflexión en torno al asunto. Espero que “Girl´s Life” haga eco también de las problemáticas globales y locales de nuestra sociedad: calentamiento global, participación ciudadana, educación en México (los problemas que padece la EMS [Enseñanza Media Superior]), la crispación social y política que se vive en nuestro país, cultura de masas, alienación desde los mass media, situaciones sociales de injusticia, movimiento de resistencia civil en México, la situación de la ciencia en el mundo y en nuestro país, que haga también referencia a hechos históricos importantes que hayan dejado huella en el mundo y/o en el mexicano (no sé, la bomba atómica, la revolución mexicana, el movimiento surrealista en México, la segunda guerra mundial, el movimiento del ’68, la caída de la Gran Tenochtitlan, la primer olimpiada moderna, los avances científicos y tecnológicos, las muertes por hambre, la guerra de Irak, etc., etc., etc.). No sé, es algo que se me ocurre, pero –sin duda– será su autor, con su muy particular sello personal, quien definirá las directrices de su propuesta.

Una última petición –aunque esto es capricho de lectora– que quiero hacer al autor de “Girl’s Life” es que me gustaría ver, de algún modo, algún capítulo o alguna sección del cómic dedicado a la vida de una chica de pueblo, de alguna joven –bachiller o no– de la provincia, inmersa en la problemática propia de su mundo. Pido esto porque pasa a menudo que, nosotros que somos capitalinos, tendemos a creer – de pronto– que todo queda circunscrito a la ciudad y nada hay más alejado de esto. No todo queda reducido a la ciudad, ni la vida en provincia goza de los beneficios de los que gozamos nosotros, los habitantes de la capital de este gran país.

Finalmente concluyo: más allá de que sobre la marcha el asunto irá tomando mayor consistencia, no me cabe duda de que “Girl’s Life” es un atisbo genuino por arribar a la sociedad desde una perspectiva inteligente, innovadora y harto propositiva desde el punto de vista estético (si bien en la línea de cierto tipo de cómic japonés), de tal suerte que no tengo empachos en recomendar ampliamente su lectura. Ha sido muy grato para mí, en verdad, haberme topado con “Girl´s Life”.

Pincha AQUÍ para comenzar a leer el Capítulo 0.

La UNAM, ese prócer mexicano, ha sido galardonada con el Premio Príncipe de Asturias 2009 en Comunicación y Humanidades.

¿Qué puedo decir? Estoy feliz y orgullosa de mi alma nutricia, mi casa de estudios.

¡GOYA! ¡GOYA!
¡CACHUN, CACHUN, RA, RA!
¡CACHUN, CACHUN, RA, RA!
¡GOYA!
¡¡UNIVERSIDAD!!

He aquí la crónica:





La opinión de un vecino

Mi vecino de "El Blog de Franky" ha hecho este análisis sobre el voto en blanco. Me tomo la libertad de postearlo acá (compañero, no te pedí permiso para hacerlo, pero dejo en claro que lo has escrito tú y pego la referencia electrónica) porque creo que ofrece argumentos que poco se han considerado.

Sobre el voto en Blanco.

 Por Franky

México DF a 5 de junio de 2009.



En últimas fechas se han leído y escuchado una serie de voces influyentes, en el ámbito de la opinión pública que llaman, en castigo a la clase política, a la anulación del voto o en su caso su emisión en blanco. El abstencionismo activo, sin embargo, tiene en la vía de los hechos el mismo efecto que el pasivo, tanto en lo jurídico, como en lo político.

 

En nuestra sociedad no ha habido una capacidad de legislar en torno a la necesidad de participación ciudadana en los procesos electorales para legitimar el mandato de quienes ocupan cargos públicos a partir de los resultados de dichos procesos. Es decir, que tiene la misma legitimidad (al menos jurídica y política, que no moral) el diputado que ostenta su cargo después de una elección en la que participaron en 100% de los votantes (si es que eso algún día pasara) y de los cuales un 80% sufraga en su favor, que un diputado en cuya elección voten sólo el 30% (o menos) de los que puedan hacerlo y ellos le brindan el 30% de los votos válidos, siempre y cuando con ello haya sido el que obtenga la mayor cantidad de sufragios. Es decir que, en el caso anterior, alguien que logre convencer al 9% de los votantes puede ser considerado, según las leyes mexicanas, un representante válido y legítimo de sus electores.

 

Si la gente no vota o vota en blanco, de todos modos alguno ganará, aquel que tenga el mayor número de votos, no importando si consensa en la mayoría de la población. Si sólo votaran sus familias ganaría aquel que tuviera mayor número de familiares en su distrito electoral, pero al fin, llegaría de todos modos a una posición de poder político desde la cual decidiría los destinos de todos los electores, los que hayan votado y no, los que lo hayan hecho por él o por otra opción minoritaria, o incluso mayoritaria si la opción elegida fuera ninguno, s decir, la anulación del voto.

 

¿Qué pasaría si los votos nulos, fueran superiores a los de todos los candidatos? Simple y sencillo, que el candidato con mayor cantidad de votos válidos ganaría, no importando si estos fueran menos que los nulos, que el rechazo a todos, si fueran incluso la quinta parte o menos, siempre podría ganar si tiene más votos válidos que el resto de los desencantadores candidatos.

 

Ante lo anterior los analistas, aún así llaman a no votar. Esto claro que tendría sentido si se plantea una transformación a fondo del sistema, de las formas de participación y de representación ciudadana. Pero esa transformación por fuerza tendría que salir de la ruptura del sistema mismo, de su anulación para la creación y consolidación de otro completamente distinto. ¿Por qué? Simple y sencillamente por que un árbol de manzanas únicamente puede dar aquel fruto que está en su naturaleza dar, si se busca otro fruto se tendrá que buscar en otro árbol. La forma en que está constituida la democracia mexicana sólo pueda dar como fruto su continuidad o su transformación gradual sin perder su esencia. O es que acaso alguien piensa que los Diputados que surjan de una elección en donde se llama a no votar y (suponiendo) se tiene éxito, contando con un alto número de abstenciones, dichos Diputados reformaran la ley para auto impedirse en un futuro ganar con tan pocos sufragios.

 

Ante lo anterior, muchos analistas e incluso los Diputados actuales y los candidatos a serlo hablan de poner el remedio a través de la reelección legislativa. Dicen que así el ciudadano puede castigar o premiar a los legisladores que cumplan o fallen en su labor y en su relación con el pueblo. En un posterior artículo analizaremos a fondo el tema de la reelección legislativa, la cual en mi opinión tiene otros pros y contras. Lo que podemos decir para efecto de este tema es que no surte el efecto se sanción o premio que los analistas suponen. En la actualidad, no hay reelección legislativa, pero quienes hoy son diputados locales en tres años aspiran a serlo federales, o presidentes municipales (jefes delegacionales), o senadores, etc. La historia se repite hasta el infinito, teniendo legisladores que pasan muchos períodos consecutivos sin dejar de serlo. Cumplan o no a la ciudadanía, siguen saltando en cargos que en muchos casos son ratificados por los mismos electores, aún cuando no sea exactamente el mismo cargo. Cuando estas alternativas se agotan, cuando el desprestigio acumulado es demasiado, siempre estará la opción de las listas plurinominales, o de los cargos nombrados en gobiernos locales y federales, desde donde se mantienen los cotos de poder.

 

El problema de fondo más que el voto en blanco es la transformación de fondo del sistema político mexicano, la creación de nuevas normas para el mismo, el fortalecimiento de leyes que hagan a los servidores públicos, eso, y no personajes privilegiados a partir de la representación popular. Y leyes que doten de verdadero poder a los ciudadanos y no solo de una simulación democrática para que cada 3 o cada 6 años deban elegir a los verdugos que han de seguir aplicándoles el tormento en la interminable cámara de torturas que es la política mexicana. Lo demás es solo contribuir a que cada día se requieran de menos votos, de menos convicciones y de menor representatividad para dirigir los destinos del país.


(La caricatura es de la autoría de Rafael Barajas, el Fisgón y aparece publicada en la Jornada del día de hoy 5 de Junio de 2009).


AQUÍ, LA PUBLICACIÓN ORIGINAL.


Una pausa


Nunca he estado ahí antes, pero quiero ir ahí…

Debe haber algo realmente especial en ese lugar.

He soñado que ya he estado allí, he visto sus flores antes, su atardecer.

He olido el olor de sus rocas en una especie de estado inconsciente.

Sueño con tocar sus nubes, con correr por esos campos coloridos, 

con acostarme sobre la hierba envuelta en un vestido sencillo.


Réquiem por un voto muerto (2da. entrega)


[2da. Entrega]


Tenía planeado tratar de dirimir, en esta segunda entrega, los convenientes e inconvenientes de las tres posibilidades que tiene un ciudadano ante la elección venidera del 5 de Julio.

 

Justamente, acabo de escribirle un mensaje a mi vecino de “pocamadrenews” en donde, de manera concisa y concreta digo exactamente lo que tenía planeado decir para esta segunda entrega. Así que me plagio a mí misma y con permiso de mi vecino –que tuvo la primicia- (nótese que me burlo de mí misma) coloco entonces, a continuación, el cuerpo literario de lo que vendría a ser la 2da. Entrega de esto que he titulado: “Réquiem por un voto muerto”:

 

Creo en López Obrador y su movimiento, sé que es un hombre honesto y con ideales. Sé, por otro lado, que el PRI/PAN representan más de lo mismo: rezago, corrupción, privilegios para unos cuantos, estatismo. Sé, además, que el voto nulo si bien es una actitud política legítima no tendrá mayor trascendencia si no se desconoce primero al IFE y si no se logra que voten nulo absolutamente todos aquellos que van a sufragar. Es decir, como somos seres libres, es imposible tener certeza de que la promoción del voto nulo sea adoptada por toda la ciudadanía ya que, pretender eso, sería equivalente a imponerlo. Entonces, el voto nulo, si bien legítimo es también quimérico. 


Por otro lado, el no votar -me parece- es una opción que denota indiferencia, pero tiene un valor que no tienen las otras dos opciones: no legitima al IFE. Votar, por otro lado, es un ejercicio cívico que nos concierne en tanto mexicanos, es -sería- el único mecanismo legal para elegir a nuestros representantes, pero ¿a quién queremos engañar? en 2006 ganó de forma legítima Obrador y, sin embargo, no fue declarado presidente constitucional. Es decir, votar es -en una intención tal vez no tácita- reconocer al IFE y a todas aquellas instituciones que tienen licencia para engañar y hacer fraudes. Votar es, finalmente, dar fe de la legalidad que permite que instituciones como el IFE administren las elecciones y -chachas como son del CCE y los neoliberales de nuestra patria- hagan fraudes electorales. CONCLUSIÓN: No sé qué sea mejor. Realmente no lo sé. Lo ideal sería, en mi opinión, convencer a la ciudadanía de no votar y desconocer al IFE.

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: Mi vecino de "pocamadrenews" ha posteado esto que me parece valioso en sí mismo, en tanto genuina preocupación por esa falsa propuesta que es el voto nulo.


Voy a compartir, en este momento, esto que me han enviado por correo-e compañeros de la resistencia civil. Estoy de acuerdo y no, pero de eso comento luego. Ahora sólo me limitaré a compartir la reflexión.


POR QUÉ   SÍ   VOTAR

El 5 de julio los mexicanos estamos convocados a las urnas. El resultado de estas elecciones le afectará a usted, a su familia, a todos los ciudadanos.  Porque nuestros intereses, nuestros derechos y casi todo lo que hacemos está marcado por decisiones que se toman en la Cámara de Diputados.  Y lo que se decide el 5 de julio es precisamente quién tendrá la mayoría para tomarlas, por lo tanto sometemos a su consideración lo siguiente:

En octubre del año pasado, Calderón envió a la Cámara de Senadores las modificaciones a la Ley de Seguridad Nacional, que violan flagrantemente la Constitución y los derechos humanos, pues con el pretexto de la “Guerra al Narcotráfico” si usted tiene la desgracia de ser denunciado por un TESTIGO PROTEGIDO, o es objeto de una venganza personal, la policía o los militares, sin contar con la orden de aprehensión emitida por un juez, como lo dicta el Código Federal de Procedimientos Penales, pueden ingresar a su domicilio, robarle sus pertenencias, violar a sus hijas, desaparecerlo a usted o a sus familiares, sembrarle droga, o bien acusarlo de Terrorista y así justificar sus abusos.  Actualmente el ejército es la institución que tiene más de 1,200 demandas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos por estas violaciones.  Dichas modificaciones ya pasaron a la Cámara de Diputados, y si la derecha representada por el PAN y el PRI  obtienen la mayoría, los derechos sociales y humanos habrán retrocedido varias décadas.

También es necesario recordar en estos momentos que en su campaña, Calderón se proclamó el Presidente del Empleo; sin embargo de acuerdo a los registros del INEGI, el desempleo  del 1 de diciembre de 2006 al 30 de abril de 2009 ascendió a 2’373,224, sin contar con los que se perdieron por la influenza.

No es verdad, como pretende convencernos el PAN que para que la economía se recupere sea necesario facilitar los despidos, bajar los salarios.  despojar a los trabajadores de sus pensiones, desproteger a los desempleados, cobrar el IVA en alimentos y medicinas como es su intención imponer después del proceso electoral,  debilitar la educación pública y la salud que tan nefastos resultados han tenido para nuestro país.

Esta crisis no la hemos provocado los trabajadores, ni las familias.  La ha provocado la codicia y la falta de control sobre los mercados financieros, la falta de previsión de las autoridades hacendarias que la calificaron  como  “Catarrito” y que se convirtió en grave recesión.  Por eso ahora hay que establecer un nuevo orden económico.  Quienes con sus ideas y acciones superficiales  nos condujeron a esta crisis no serán quienes nos saquen de ella.

Otro tema que Calderón, en contubernio  con el duopolio televisivo nos han ocultado en relación a la visita de Hillary Clinton a nuestro país el pasado mes de marzo, es que la secretaria de Estado vino a crear en  el marco

de la Iniciativa Mérida, el Centro Conjunto de Implementación, que tiene como objetivo “Supervisar”  las estrategias de represión y control social utilizadas por las fuerzas armadas nacionales y los cuerpos policiales, a fin de facilitarle sus funciones al próximo embajador de Estados Unidos en nuestro país, Carlos Pascual, quien se especializa en desestabilizar a las democracias débiles, mejor conocidas como “Estados Fallidos”, por  esto:

NI UN VOTO AL PAN, NI UN VOTO AL PRI.                                                                      

Red Ciudadana de Derechos Humanos.  

Conserve esta información y compártala con su familia, amigos, vecinos.

Réquiem por un voto muerto


1era. Entrega


La coyuntura me inflige postear al respecto. 


Estamos próximos a votaciones federales; se renovarán las cámaras de diputados y senadores tras este ejercicio que ficciona democracia.


 

Tres corrientes de pensamiento campean en la ciudadanía:

 

1)               Emitir el voto –aunque sea por el menos peor- ya que, de otro modo, seríamos cómplices –por abúlicos- de este perpetuo estado de corrupción política.

2)             No votar porque al votar estamos, tácitamente, legitimando a la institución mexicana (IFE) que, oficialmente, dirige, administra y coordina las campañas políticas, las elecciones federales, locales y municipales y, finalmente, el conteo de los votos.

3)             Votar nulo. Porque votar nulo es también una actitud política.

 

Dichas corrientes –todas- por más que diverjan en la forma, son semejantes en el fondo. Y el fondo es que la sociedad mexicana padece, en este momento, un agudo desencanto por la forma en que se hace política en su país.

 

¿Es esto gratuito?

 

No, nada de esto es gratuito. Sus orígenes –si seguimos la Historia- se remontan a varias décadas de corrupción política del estado mexicano. Corrupción que ha alcanzado su culmen con el arribo de las políticas neoliberales que se han venido impulsando e implementado desde que México entra oficialmente al GATT –y con ello al libre mercado- en 1986.

 

Pero, si acortamos un poco la memoria histórica y retrocedemos tan sólo un par de años, el antecedente más inmediato de este desencanto se halla en la Elección Presidencial de 2006. Probablemente, la más fraudulenta –por descarada- de todas las elecciones que se han vivido en mi país.

 

El aparato mediático, la maquinaria financiera, las grandes corporaciones transnacionales y el populacho ignaro –todos- unidos, desde la lógica de la invectiva, contra el candidato no oficial.

 

En realidad, Andrés Manuel López Obrador fue el candidato de las corrientes más progresivas de este país, pero sobre todo –y esto fue lo que realmente puso en jaque al status quo mismo y lo que, en consecuencia, alertó a sus agentes- Andrés Manuel López Obrador fue (y yo diría: “es” porque si congelamos la Historia y tomamos una instantánea, volveremos a ver abarrotado al zócalo de la Ciudad de México, llenito todo del pueblo injuriado, rabioso, vulnerado, engañado) el candidato del pueblo.

 

Las Elecciones presidenciales de 2006 constituyen la prueba empírica irrefutable que, traducida en axioma, reza: Este país hermoso, rebosante de recursos y de gente trabajadora es rehén de unos cuantos señores “aristócratas” del CCE, de televisa –la cuna de la naquedad en México-, de grupo modelo, de Bimbo, lacayos de “daddy USA”, devotos del monetarismo friedmaniano, fanáticos del consenso de Washington, oligofrénicos de nacimiento, etc. Que, con telenovelitas y fútbol de quinta, tienen presa a mi país, a mis congéneres, a mis coterráneos.

 

Y bueno, la herida histórica que no termina –ni terminará nunca de cicatrizar-: Andrés Manuel López Obrador gana las elecciones presidenciales de 2006 con una amplia victoria. Cierran las casillas, la ciudadanía -lista ya para celebrar el triunfo- se arremolina en el zócalo y en las plazas públicas de las diversas provincias que conforman a nuestra nación con el propósito de recibir el triunfo. Los resultados comienzan a retrasarse: el algoritmo computacional que, huésped de la UNICOM del IFE, se activaba cada cierto período de tiempo a fin de asignar los votos de Andrés Manuel al candidato de la neoderecha. Tres días después un veredicto a todas luces apócrifo: el triunfo, el robo de una elección. Las huestes de Elba Esther Gordillo, la injerencia que tuvo Hildebrando –empresa del cuñado incómodo- en la programación del software utilizado para el cómputo de los votos, el desafuero, el complot, Fox y el cambio de jinete, las papeletas halladas en el bordo de Xochiaca, las irregularidades en los paquetes electorales, las protestas de los académicos de la Facultad de Ciencias de nuestra Universidad Nacional ante la flagrante irregularidad que empañó la elección, las encuestas sin valor muestral fidedigno, la campaña del miedo, el manipuleo, nuestros intelectuales azorados ante la situación, la indefesión a la que –dolorosamente- nos confrontó Aline Pettersson cuando nos relataba la forma en que su país le estaba doliendo…

 

Entonces, este réquiem no va por el próximo voto a ser emitido, éste es un réquiem por el voto de 2006.

 

Allí comenzó el fraude y aún no ha terminado. 

El gozo intelectual


"La relevancia del gozo intelectual está en que, a pesar de que existe una diferencia importante entre comprender y creer que se está comprendiendo, no hay la menor diferencia entre gozar y creer que se está gozando"

FRAGMENTO DE:  "Yo, lo superfluo y el error" 
AUTOR: Jorge Wagensberg 
EDITORIAL: Tusquets
COLECCIÓN: Metatemas
¿A COLACIÓN POR QUÉ? Porque es lo que estoy leyendo ahora


Plagiando a Russell...

Mi hermana acaba de regalarme un libro de Bertrand Russell; se trata de una antología de ensayos, supongo que me lo ha regalado porque sabe que es uno de mis pensadores de cabecera (como filósofo y como matemático) favoritos. Y he encontrado este texto que, si me anunciasen que voy a morir en pocos días, lo plagiaria y lo pediría como epitafio, a pesar de ser inusualmente largo para tal menester. Pareciera que en sus palabras encierra mis mayores anhelos y mis más grandes tristezas. Lo comparto porque –más allá de haber experimentado la agradable sensación de encontrar comunidad con las palabras de este ser y de sentir, entonces, que almas amigas (vivas o ya ausentes) tengo muchas desperdigadas por el mundo- creo que expresa pensamientos para los que, la palabra sublime, queda corta.

 

Para lo que he vivido

 

Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la Humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación.

 

He buscado el amor, primero, porque comporta el éxtasis, un éxtasis tan grande que a menudo hubiera sacrificado el resto de mi existencia por unas horas de este gozo. Lo he buscado, en segundo lugar, porque alivia la soledad, esa terrible soledad en que una conciencia trémula se asoma al borde del mundo para otear el frío e insondable abismo sin vida. Lo he buscado, finalmente, porque en la unión del amor he visto, en una miniatura mística, la visión anticipada del cielo que han imaginado santos y poetas. Esto era lo que buscaba y, aunque pudiera parecer demasiado bueno para esta vida humana, esto es lo que –al fin- he hallado.

 

Con igual pasión he buscado el conocimiento. He deseado entender el corazón de los hombres. He deseado saber por qué brillan las estrellas. Y he tratado de aprehender el poder pitagórico en virtud del cual el número domina al flujo. Algo de esto he logrado, aunque no mucho.

 

El amor y el conocimiento, en la medida en que ambos eran posibles, me transportaban hacia el cielo. Pero siempre la piedad me hacía volver a la Tierra. Resuena en mi corazón el eco de gritos de dolor. Niños hambrientos, víctimas torturadas por opresores, ancianos desvalidos, carga odiosa para sus hijos, y todo un mundo de soledad, pobreza y dolor convierten en una burla lo que debería de ser la existencia humana. Deseo ardientemente aliviar el mal, pero no puedo, y yo también sufro.

 

Ésta ha sido mi vida. La he hallado digna de vivirse, y con gusto volvería a vivirla si se me ofreciese la oportunidad.

Bertrand Russell


Eleutheria Lekona


IMAGEN: "La Escuela de Atenas", Rafael Sanzio

 

Benedetti inmortal...


Tal vez sea de mal gusto hablar de manera persistente de la muerte de alguien. Sin embargo, cuando ese alguien o un gesto o algo de ese alguien ha sido parte de tus más recónditos pensamientos, entonces ese alguien se convierte en una especie de interlocutor mental. Un interlocutor que viene a ratos y que luego se va, pero cuyas ideas han arribado a tu mente como si ésta se tratara de una masa informe de aguas oceánicas -en donde cada gota es una idea propia- y como si las ideas del otro, fueran una especie de asidero. 

Pero, si -además- esas otras ideas te asisten es porque tomas prestadas las palabras que las conforman y, más aún, es porque, de alguna manera, las palabras que las expresan recogen tu más esenciales emociones.

Pero ¿cuáles pueden ser estas emociones esenciales? Sin duda, todos lo sabemos. 

Está esta emoción que en español se representa por el vocablo "amor", está esa otra que se signa con las letras s-o-l-e-d-a-d -en ese orden-; está también la sed de infinito (aquí se necesitó más de una cadena), está el sentido del humor, está la inteligencia (en donde ésta última es más una facultad humana -aunque yo creo que también la tienen otras especies- que una emoción). Está, por supuesto la melancolía e, infaltable, la melancolía al cubo: la saudade. Están: la nostalgia, la añoranza, los olvidos de la memoria. Están también los huecos que nos han dejado todo aquello que aún no terminamos de explicarnos. Está el color blanco: un lugar todo en blanco en donde deambulan personas con sus emociones a cuestas. Está el mar que es como la muerte: inmenso, inexpugnable, inexplorado (además, en las encuestas, el mar ocupa los más altos lugares ante la pregunta ¿cuál es su cosa favorita?).

Pues, bueno, todo esto -así, agolpado- es parte de lo que me viene a la cabeza cuando me veo a mí misma frente a un poema de Mario Benedetti, frente a sus novelas, frente a sus ensayos (su conjunto de  ensayos "Variaciones sobre el olvido" -que leí hace poco- es precioso), frente a sus cuentos, frente a sus críticas que también toman forma de ensayo, frente al hombre con cuerpo de letras.

Hay, sin embargo, una faceta más de Benedetti, la de hombre comprometido con su realidad política que -apelando a nuestro lenguaje y sus limitaciones: el lugar común- hizo de él un hombre de izquierda. Un hombre manifiestamente adverso al régimen que hoy domina nuestras economías, nuestra Historia, nuestro mundo.

Pues bien, de Mario Benedetti hay tanto y tan variado y tan local y universal al mismo tiempo, que no me alcanzaría el blog para recordarle... Sin embargo, quiero postear en esta ocasión un poema que una amiga -que pertenece también a este movimiento de resistencia en México- me ha enviado y que es un texto que yo no conocía y que ha, de nuevo, hecho tambalear mis sensibles membranas.

Sólo le digo a Benedetti una cosa: si puedes seguir leyendo en dónde estás, estás en el paraíso, Benedetti inmortal. Y si sigues escribiendo, lo estás construyendo para nosotros...

¿QUÉ LES QUEDA A LOS JÓVENES?

¿Que les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco?
¿Sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar/ abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan/ abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines del pasado
y los sabios granujas del presente.


Mario Benedetti.


Influenza, recesión y teoría del shock

Influenza, recesión y teoría del shock

Carlos Fazio

 

Durante el pasado cuarto de siglo, México ha sido considerado un laboratorio de la mundialización neoliberal. País tercermundista, tierra de pobres hambrientos, desde la fraudulenta imposición de Felipe Calderón se sumaron la guerra y las muertes violentas en clave ascendente, y ahora llegó el flu mexicano, rebautizado por razones de imagen política como virus A/H1N1.

Hoy que la crisis sanitaria desapareció de los medios de difusión masiva con la misma celeridad con la que había llegado, algunas cosas van quedando claras. Por ejemplo, que luego de dos semanas de una demagogia oficial atemorizante y de saturación, a ratos triunfalista o chauvinista, que incluyó la manipulación de cifras, el engaño, la distorsión informativa y una campaña de rumores apocalípticos, afloró, bajo la influenza, el miedo. Un miedo pánico paralizador, fragmentador, desmovilizador de toda acción colectiva y de la solidaridad social.


Con el apoyo de las principales cadenas de radio y televisión bajo control monopólico, que en la coyuntura volvieron a actuar como dispositivo de poder de la actual estructura de dominación de clase, el gobierno logró sacar a millones de mexicanos del espacio público y los acuarteló en sus casas, presas pasivas del duopolio televisivo y sus papagayos. En otra clara acción de terrorismo mediático, los forjadores de opinión volvieron a sembrar alarmismo, temor y desolación, y ayudaron a construir en el imaginario colectivo la idea de un nuevo enemigo devastador oculto.


En ese ambiente manufacturado, la dictadura sanitaria de Calderón –como la llamó uno de sus apologistas- logró cuajar de facto, sin aprobación del Congreso (en abierta violación del artículo 29 constitucional), sin toque de queda formal ni tanques en las calles, una extraordinaria experiencia de control de población y disciplinamiento social. Entre otras medidas, el Estado de excepción sin fecha de caducidad decretado por Calderón permite el allanamiento de morada por la policía y el ejército, sin orden de cateo de alguna autoridad judicial, en flagrante violación de las garantías individuales.


Con el paso de los días y nuevas informaciones de especialistas y gobiernos extranjeros queda la sensación de que Calderón y su entorno exageraron la reacción a la influenza, y en un exceso de ortodoxia con la medicina amarga dieron otro golpe brutal al aparato productivo. Y ahora que se vuelve a la normalidad por decreto y reaparece la devastadora crisis económica global que ha sumido en la pobreza y el paro a millones de hombres y mujeres concretos, el saldo, en México, es el reforzamiento, desde arriba, en clave de lenguaje de guerra, de la violencia y el miedo, dos núcleos duros explotados por los medios para generar más inseguridad y fragmentación social.


Superada la crisis epidemiológica y sanitaria, tras el anuncio oficial de que pese a los programas contracíclicos gubernamentales México ya había entrado en recesión luego de dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo –información que se retrasó de manera deliberada–, se consolida el escenario propicio para la “teoría del shock”.

Creada por el monetarista Milton Friedman, padre de los Chicago boys que introdujeron a sangre y fuego el neoliberalismo en el cono sur en los años 70, dicha doctrina es la historia no oficial del libre mercado. Un programa de ingeniería social y económica que Naomi Klein identifica como el capitalismo del desastre. Se basa en la aplicación de eventos violentos o traumáticos para infundir miedo, temor y pánico a los individuos, con el fin de debilitarlos y doblegarlos, y, en el contexto de la crisis, introducir impopulares medidas de choque económico, que pueden llegar acompañadas de represión en un estado de excepción.


El virus A/H1N1 existe. Su epicentro fue Perote, Veracruz, y el gobierno lo ocultó. Pero como dice el epidemiólogo Marc Siegel, el virus más poderoso es el miedo. Por otra parte, más allá de teorías comparativas, todos esos elementos de la doctrina del shock están presentes en México. Incluida la terapia de choque económico, según las palabras utilizadas la semana pasada en Estados Unidos por el titular de Hacienda, Agustín Carstens. Ante el Consejo de las Américas, en presencia de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el secretario dijo que la terapia de choque funcionó durante la emergencia del flu mexicano, y que el gobierno prepara reformas estructurales adicionales para la segunda parte del año.


A confesión de parte, relevo de pruebas. Después de las elecciones de julio –otros comicios de miedo– vendrá lo peor. Incluido, tal vez, un oportuno rebrote del virus A/H1N1. Nuestro Al Qaeda de ocasión. Habrá que ver cuánto de ese miedo nocivo que ha sido inoculado desde las instancias oficiales a través de los medios, se quedará en el fondo de la sensibilidad social y por cuánto tiempo. Es difícil saberlo ahora.


No obstante, a pesar de la fatalidad inducida en la hora, existen opciones para desplazar la guerra mediática manipuladora reproductora de la ideología dominante y llevarla al terreno de lo público. A los espacios comunes, a la calle, los parques, los foros abiertos y las universidades. Y, como dice Robinson Salazar, dado que el verdadero pavor reside en la subjetividad de los que mandan –en los grandes financistas, banqueros, empresarios y sus administradores de turno–, temerosos de la movilización popular y los sujetos rebeldes y libertarios, la mejor estrategia para romper con las ataduras mediáticas y los espantos engañosos de moda son la contrainformación, la organización y la participación, con un sentido de cambio profundo de las injustas estructuras. Por cierto, ¿qué habrá querido decir Fidel Castro con eso de que Calderón suspendió un viaje que ya había suspendido?


Tomado del diario "La Jornada" en su publicación del 18 de Mayo de 2009.

http://www.jornada.unam.mx/2009/05/18/index.php?section=opinion&article=022a1pol

Recordando a Mario Benedetti


La poesía de Mario Benedetti me ha llevado más de una vez al estremecimiento. Y ¿qué decir de "La Tregua", esa magnífica novela llena de ese amor que a todos nos salva? Ha muerto el poeta, pero su poesía, ese legado de luz y sombra, yacerá a través de los tiempos. Descanse en paz, Mario Benedetti.
CORAZÓN CORAZA

Porque te tengo y no  porque te pienso  
porque la noche está de ojos abiertos  
porque la noche pasa y digo amor  
porque has venido a recoger tu imagen  
y eres mejor que todas tus imágenes  
porque eres linda desde el pie hasta el alma  
porque eres buena desde el alma a mí  
porque te escondes dulce en el orgullo  
pequeña y dulce  corazón coraza  
porque eres mía  
porque no eres mía  
porque te miro y muero y peor que muero  si no te miro amor  
si no te miro  
porque tú siempre existes dondequiera  
pero existes mejor donde te quiero  
porque tu boca es sangre  y tienes frío  
tengo que amarte amor  tengo que amarte  
aunque esta herida duela como dos 
aunque te busque y no te encuentre  
y aunque  la noche pase y yo te tenga  y no.

Mario Benedetti

Agua sobre la mar...





La hipótesis (posible error de laboratorio) es, en sí, revaladora. Pero seguramente, van a salir al final con que no, con que se trata de una mutación -algo muy común en los virus. Y esto me lleva a lo que ahora mismo está en el ojo del huracán: las declaraciones de De la Madrid, quien habló de la corrupción del salinismo (cosa que, por cierto, ya es conocida de todos los que, por la razón que quieran, somos mexicanos) para que, al final, resulte que no, que el señor está enfermo de la mente. Lo curioso de ésto es que hace unos días -un par de días antes de que De la Madrid hiciera las susodichas declaraciones en el programa de radio de Aristegui- escuché en el programa de radio de Jacobo Zabludovsky, que sintonizo cotidianamente, que a éste le llegó un comunicado de parte de Miguel de la Madrid en el que se aseguraba que goza de perfecta salud. Es como cuando se dio el fraude electoral de 2006: conforme iba avanzando el conteo de votos (el tiempo) Calderón iba "ganando" los votos que "perdía" López Obrador; ya se han de acordar, se los he machacado en reiterativos mensajes: el comportamiento espejo de las series de tiempo del conteo de votos. Todavía me acuerdo cuando México se fue a dormir creyendo, inocentemente, que había ganado su presidente.

 

Y si el dopaje del fútbol, la telenovela, la cooltura anglo sajona (y no la cultura, porque sí que la hay) y todo aquello que nos aliena siga perfectamente encaramado en nuestros cerebrillos, el mundo seguirá girando -en espiral, se me antoja- hacia su inevitable destrucción (no, no me refiero a la profecía maya, me refiero al decadentismo que nos afecta cotidianamente: individualismo, egoísmo, yoísmo, supremacismo, orgullo ególatra, "yo hombre: especie superior", "yo hago bien lo mío y con eso basta, lo que ocurre allá afuera no es cosa mía", esquizofrenia, autismo, soledad, desolación, vacuidad, careta, falsedad, podredumbre, abulia, marchas forzadas, seguir siendo co partícipes del actual estado de cosas ¿Por qué no -como ha prefigurado Cioran- dejamos un día cada humano -todos- de hacer nuestras grandiosas cosas? Un buen día despertamos y decimos: no voy a la escuela, no al trabajo, no a la maestría; no -en suma- a seguir que las cosas continúen, haciendo como que nada pasa y todo está muy bien y no importa que cotidianamente mueran personas absurdamente de soledad, de hambre, de enfermedad, de guerra, voluntariamente, por omisión, sin presentirlo ¿Cómo es posible que ahora mismo sepamos de gente que sufre (un amigo, un desconocido, un enemigo) y no hagamos nada? Me da miedo mi humanidad, no me gusta. Supongo que mi cuerpo se ha enfermado hastiado de lo que pasa: está protestando porque yo he tenido menos valor que él. Pero sé que por escribir esto terminaré de ganarme el desprestigio entre ustedes -que por cierto, me comunican, a veces, un silencio indecodificable-: loca, narcisista, descerebrada, irreal, utopista, iconoclasta, heresiarca, moralista, fútil, acomplejada, nimia, mediocre, ufana, desarticulada, inconforme, inferior, atrasada, perimida, neurótica, aburrida, solitaria, se ve que no tiene nada mejor que hacer, ha perdido la perspectiva por completo, conspiracionista, izquierdosa -que miren que abomino de cada uno de los partidos políticos que hay, estoy seriamente pensando en la posibilidad de anular mi voto o de votar por mi mejor amigo-, ni su diario le alcanza para tirar por la boca -la que nos da el papel- toda la bazofia que le cabe, insatisfecha, melancólica (esta sí la acepto), maníaca, mórbida, petrificada, bizarra, caótica, ha perdido por completo su esencia: su capacidad para guardarse en el riñón izquierdo todo aquello que la atribula. Pero estoy tan harta de esa falsa e ilusoria visión "progre" que nos lastra y nos vuelve tan culpables como aquel que lanza la piedra para después esconder la mano. Pero estoy tan triste por vivir lo que no quiero y verlo y ver cómo consume espíritus y los vuelve tarados o indigentes o divos de la ciencia o seres marginales (allí estoy yo) o frívolos de antro o pederastas de iglesia o putas de bazar y porque el arte comienza a consumarse y ya sólo Bach lo logra o alguna canción banal que canta Litzy. Y, entonces -como le dije ayer por correo a Jean Meyer- ya cada vez soy más nube, soy nube: vivo en el cielo, soy blanca, evanescente, prodigo agua sobre la mar, soy fantasmal. El silencio me asiste.

Eleutheria Lekona.

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