Nueva zona de exclusión

Tiene tiempo imagino la construcción de unos guetos o unas covachas para ir a vivir allí, al margen de todo esto. Siento sed de aislamiento; no sed de renuncia. No por decir “que se queden ellos con el mundo”, porque el mundo carece de propietarios. Como si hiciéramos una plenaria mundial y decir, a ver, los que quieran vivir todo esto y creerse las farsas del sistema, den un paso a la derecha; los que no, a la izquierda. Y allí, pasar los días en alguna isla pérdida del pacífico en donde no tuviésemos ya que ser cómplices de esto, comparsas involuntarios (lo irónico sería que, pasados los años, llegásemos a una exacta reproducción de esto mismo).

Pareciera que en esta propuesta habría algo de evasión. Yo no lo sé porque pregunto, ¿quién realmente consciente querría vivir todo esto?, ¿a quién que se le cuestionara optaría por el flanco de las burdas mentiras?

Así planteado –y puede ser que las vísceras no me ayuden mucho- insisto en que éste es un problema de libertad, ¿acaso los miserables de la América Latina, del África, de Asia, escaparían a su destino?, ¿podrían ellos optar por la vida en esta isla?

Hambrientos como están, enfermos, asustados, ¿habría alguna de lucidez en esos seres para elegir?

He aquí ejemplo de una absurda y radical propuesta a la que se puede arribar tras ver miríada de humanos bienintencionados reflexionar ante la situación y condenarla -y que no pase nada; tras mirar a gente desesperada gritar contra la ocupación en Libia y/o Siria -y que no pase nada (nada distinto a la masacre que se perpetra allí ahora); tras ir a marchas, plantones, etcétera, en mi país -y que no pase nada [la verdad es que sí pasan cosas –y muchas- pero, a pesar de ello, la distribución de injusticias y penas parece ser constante].

Yo sí creo que so pretexto de la segunda muerte de Bin Laden comenzarán –como han comenzado- a urgir en la necesidad de estar atentos ante nuevos brotes violentos de islamistas radicales -¿me explico?-; todo esto no es más que pa’ seguirse fregando a Medio Oriente (y al mundo) y justificarse la erogación de criminales presupuestos de guerra para el combate al terrorismo y esos inventos.

Que sean honestos, que desplacen a esas personas de allí, los deporten o los liberen o les quiten la verja a fin de que puedan ir esas personas en busca de tierras menos convulsionadas y, entonces, -ya desiertas esas tierras-, introduzcan los asesinos sus popotes dentro del subsuelo para tragarse el petróleo o lo que haya allí.

El punto es sobresaliente. No consentir la muerte cuando no debiera de ocurrir. No son necesarias estas muertes (es mi pregón de moda, pero -que quede claro- aquí se pregonan cosas y se exponen “quejas” –así le dicen en México al acto del ejercicio crítico disímil a lo dicho en nuestros más reputados “medios de comunicación”: si no sale en “El País” o en “The New York Times”, es digno de sospechas y candidato a teorías conspirativas).

Hay todavía retorno. Pienso con Rocker -pero no con esa radicalidad ni ese desentendimiento-, que ciertamente la Historia no está sujeta a las meras condiciones económicas; pero no pienso que reconocer cierta ineludibilidad en el desarrollo social precedente, equivalga a sacrificar el porvenir al pasado. El hombre es uno en su comportamiento individual; otro, confundido entre las masas. Por otro parte, unos hacemos ese reconocimiento leyendo libros; otros, viviéndolo. En determinadas condiciones, existen individuos enteros para los que no hay opción. No se trata de posiciones irreductibles. Podemos reconocer que existen grupos de humanos para los que la opción es morir de hambre mañana o blanco de algún misil y podemos –justamente por eso- ganar en libertad. Convidar libertad. Si la libertad nos es mediata y por alguna razón se pierde, ello nos enfrenta a su reconquista.

Y pienso que un día -no cohonestados- renunciaremos a vivir fuera de los cielos de esta hipotética zona de exclusión.

Y pienso que sobre los hombros de cada uno de nosotros se yergue –ahora mismo- alguna de las nubes de este novísimo espacio aéreo.

13 comentarios:

    ¡Clap, clap, clap!

     

    No imaginas cuántas veces he reflexionado sobre esto. Me parece que has escrito un post magnífico, pleno de profundidad y dudas.
    Yo, incluso, he tenido la tentación de llevar algo parecido a la práctica. En España existen multitud de pueblos semiabandonados que están muriendo por la emigración de sus habitantes a las ciudades. En muchos de ellos, te regalan una casa magnífica y un terreno a condición de que residas allí. Pero siempre me detiene lo mismo: pensar que en todo grupo siempre existe un desalmado, ambicioso, cizañero, un tío con necesidad de afirmar su autoestima que lo jode todo. Y esto no es lo malo; lo malo es que siempre hay una parte del grupo dispuesta a dejarse embaucar y utilizar para acabar rompiendo la armonía. Esto me recuerda a El Señor de las Moscas, niñitos inocentes que se comportan como verdaderos psicópatas.
    A lo mejor estoy de bajona y lo veo todo negro, entre otras cosas, como dices, por la segunda muerte de Ben Laden o por la invasión de Libia, Siria, Palestina y tantos lugares más. En cualquier caso, me reconforta mucho que haya personas que se planteen estas cosas y con tanta lucidez..
    Un abrazo.

     

    Primero voy a leer los 4 posts simultaneos y luego hablamos, digo comentamos.

     

    Ego, muchas gracias por siempre leer.

    Te saludo.

    Fre, con impaciencia esperaré tus comentarios.

    Saludos.

     

    1/2

    Hola Dizdira, primero que nada quiero hacer expresa mi gratitud por tu comentario: muchas gracias.

    Te cuento ahora que ayer por la noche cuando regresaba de la marcha que hubo en mi país y me topé con esto que me cuentas se me agolparon algunas cosas a decir, pero estaba ya muy cansada y me lanzo apenas hoy a hacer la redacción de las ideas.

    Fíjate que ayer, mientras los marchistas se hallaban arremolinados en rededor de Sicilia en su discurso (por cierto, lo comenzó citando a Heidegger que citaba a Hölderlin) atiborrado de proclamas razonables, valientes y justas, pero también de algunas peticiones ingenuas e inviables, ayer, simplemente, abandoné dicha ala del Zócalo y sólo me puse a deambular por toda la plaza sin dejar de prestar atención a las palabras del poeta, pero también sin poder evitar reflexionar yo cosas. Y, entre otras cosas, me preguntaba si no estaré yo ya mal por tener estos pensamientos, estos deseos de salir por completo de aquí, estas actitudes de íngrima; me sentía incluso con ganas de abandonar aquella concentración de humanos (en fin, como sea -y como siempre- me eduqué, me reprimí y me quedé allí porque aunque si bien en muchos planteamientos del poeta no me siento ni remotamente representada, lo que sí me importaba era –es- externar a él mi solidaridad no sólo por la muerte de su hijo sino al valor y coraje que debe de haber generado su cuerpo para, en lugar de tumbarse a soltar alaridos de tristeza, se salga a marchar con desconocidos, a encarar a Calderón y cuestionar el menjurje éste de la guerra vs. el narco).

    Pues bueno Dizdira, por alguna razón ayer, entre mis cavilaciones, me acordé de ti. No, en realidad, sé cuál es esa razón. Considero que eres uno de los seres humanos más congruentes que he conocido en vida, más genuinamente capaz de sublevarse ante lo que le suceda al otro. Así que, pensando yo en las vías o mecanismos por los cuales pudiera dar desfogue a mi desazón –pensé-: “seguro Dizdira no solamente escribe maravillosos posts en su cocina, sino que en sus acciones lleva a la práctica sus ideas”. Y ahora que me cuentas esto de las casas en España y los terrenos, nada más me lo vienes a confirmar, pero –también- me animas a decir –con todas sus letras- una cosita que creo: esto de pensar en disminuir la desazón propia causada por ver injusticias cometidas contra otros, no tiene tanto qué ver con una necesidad propia, con una cosa de una voluntad autosatisfecha o con una cosa que necesite la psique. Rechazo con virulencia esa explicación. Te miro a ti y a otro gente que escribe por aquí y sé -estoy segura- que no es una carencia infantil, que hay humanos que pueden genuinamente sentir amor e interés por otros humanos y, sobre todo, por aquellos descobijados, por aquellos que se encuentran en situación de adversidad.

     

    2/2

    Con o sin fe, con o sin resquemores, temiendo ante una posible insurgencia de tíos cizañeros –eso palabra de “tío” que ustedes usan me da mucha risa-, puede que las emigraciones de todas maneras se den. Aunque, ¿sabes también qué pienso? –y también eso me ofrece esperanza- que existe una edad idónea en las personas por la que sería posible evitar la insurgencia de tales tíos, es la edad infantil. Eso me lo dice el hecho de que no todas las personas son iguales; no todas las personas son tíos cizañeros y si bien, creo, todos llevamos dentro un tío cizañero que, en determinadas circunstancias podría salir a flote, creo que podríamos reducir las condiciones por las que nuestros espíritus cizañeros podrían manifestarse. Y esto, justamente, se hace a través de la educación, cuando se es niño.
    No hablo de un rollo “Summerhill” sino de hechos reales, concretos y no sometidos a experimentación (ya experimentar tiene un origen artificioso), en que personas libres y desde un ética humanista, sean educadas. Yo no tengo todavía hijos Dizdira, pero tengo la esperanza que –cuando los tenga- si los crío con amor y los educo con valores, entonces podré entregar a la humanidad ejemplares más o menos útiles y no tan nocivos.

    Algún día, a lo mejor, cuando te sientas lista puedas llevar a cabo eso de la casita de campo. Personalmente, yo sería feliz de poder hacer algo similar en México con niños que están en la calle, pero –como señalas- esas cosas llegan en su momento, cuando tengan que llegar.

    Aprovechando, te comento que tengo la exacta cantidad de cinco posts tuyos atrasados que no he leído. Las dos últimas semanas me he sentido muy agotada y he querido reservarme un mejor momento para leerte con calma. Quizá en un rato más pueda ponerme al corriente.

    Un abrazo.

    PS. Por cierto, iba a escribir "Ben" y no "Bin" porque le escuché a Jalife el primer uso y ahora ya tú me lo confirmas. Gracias.

     

    hola de nuevo.

    Ante este post, ante esta idea, me atrevo a pensar que no es necesario escapar hacia al exterior o buscar la utopía lejos de aquí.

    Me atrevo a presumir: que la construyo y fortalezco, día a día con aquellos que no son mis hijos, pero portan mi sangre y mi apellido, que buscan guía en este tío presuntuoso y a veces malvado.

    Habías dado en el clavo hace poco cuando me comentabas, hay una forma de encontrar respiro, y
    tendrá que ser de adentro hacia afuera con amor y valores.
    En cada momento, los escucho y me sorprende que intentan entender mi pasión por los detalles.
    Ellos... primero tendrán que pelear con el entendimiento de su presente.

    "Y en ese afán por ser supermodernos y socialmente considerados,
    nos olvidamos de prestar atención a lo que de verdad merece ser tomado en serio."

     

    Escribes de una forma tan plástica que te imagino a la perfección rodeada de gente en la marcha del Zócalo pero deambulando mentalmente hacia otros lugares. A mí me sucede casi siempre lo mismo.
    Yo tampoco tengo hijos todavía y me da pánico tenerlos en este mundo. Si, como dices, intentas educarlos con ciertos valores, vivirán en una burbuja sin el sistema inmunológico preparado para aguantar lo que les espera fuera. Y si viven plenamente integrados en la sociedad, es casi peor. No sé cómo estarán las cosas en México, pero aquí la degradación moral y social es galopante y no te hablo en plan puritana. Me refiero a que, por ejemplo, la heroína de las adolescentes es una tal Belén Esteban, una bruja horrible. Quizá hasta la conoces porque creo que su fama ha traspasado fronteras.
    Posiblemente estamos en una edad rara: demasiado jóvenes para tomar una decisión drástica, demasiadas experiencias para seguir siendo crédulas e ingenuas. Ya empiezo a divagar pero tú tienes la habilidad de crear una atmósfera para este tipo de digresiones. Cualquier día me voy a vivir a Marruecos. Es algo que cada vez me atrae más porque es uno de esos países en los que mucha gente todavía sigue apegada a sus raíces.

    Por cierto, cuando lo escribí ya pensé que te haría gracia lo de "tío". Me imagino que es algo así como "wei", si es que se escribe así.
    Un abrazo.

     

    A mi que me da la impresion que lo que nos detiene de movernos es la profunda indiferencia, que aun que muchos pudieran saber que existe o que hay posibilidad de elegir una derecha y una izquierda a mi me da la impresion que es que impasibles, no se moverian....
    Aunque puede qeu solo hoy ande un poco cinica.

     

    Yo ya no sé fre, mudo de un día creer que con una buena crianza resolveremos los conflictos a, al día siguiente, ya no creerlo del todo.

    En algo tan elemental como intentar sostener un diálogo con alguien se interponen abismos, asunciones paranoides, silencios malinterpretados, necedad y la estupidez (creo que en las tragedias griegas –bien sabios los helenos- yace allí ya el catálogo de nuestras inoperancias).

    Pero, por supuesto, fre, como la otra parte es también parte constitutiva nuestra, nos aferramos a creer en la utopía y, así, entender a Moro cuando la definía como ese lugar sin lugar -topos sin topos- en realidad decir: “en ningún lugar y en todos” o “tú siempre puedes elegir en dónde (y, por ende, cuándo)”. Y es por eso que al final de mi escrito sostengo creer que la nube de Utopía se posa sobre cada uno de nosotros: no es un lugar, es en todas partes.

    Saludos fre.

     

    Ah Dizdira, eso que dices de esta especie de burbuja aséptica cómo me cala. En otra ocasión quizá haya oportunidad de ahondar en el asunto.

    Yo también por mucho tiempo he rechazado la idea de tener hijos, pero ¿sabes? la verdad también me da ilusión un día tenerlos. Quizá les toque un mundo resueltamente hórrido, pero también creo Dizdira -de veras lo creo- que por algunos atardeceres, la contemplación del mar, ¡la música!, los rumores que emanan de la naturaleza y ciertos sabores vale mucho la pena vivir. Ya veré hacia dónde dispara mi brújula.

    Creo que se tendría que escribir güei, no sé. Aunque he visto a algunos escribir güey (y la RAE dice güey). Y, por cierto, veía que en la RAE también le dan a “tío” esa acepción que usan ustedes los españoles. Yo creo que se incorporó tras su uso. En América Latina creo que sólo llamamos "tío" a los hermanos o primos de nuestros progenitores. Los argentinos sí de plano no creo que la usen; tampoco creo que los colombianos ni los chilenos ni peruanos y no sé si los centroamericanos. Quizá los venezolanos que de pronto son medio esnobistas sí lo hagan.

    Y en México, ¿qué te digo?, me contaban unos amigos que hay gente que ha hecho marchas para defender a un hombre llamado Kalimba que sale en la tele, yo no lo podía creer (y callo porque no le quiero dedicar ni dos líneas de mi pizarra al evento). Tengo la impresión de que –con sus obvias salvedades- al menos la población en la urbe mexicana en algo se le parece a la española en esa degradación moral y social que me cuentas y que es algo que mi mamá que siempre ha sido muy inclinada a la cultura española, su música, su poesía y todo eso –me dice ella, no sé- se desató, allá, con la caída del franquismo a causa de la represión y todo ese asunto. Por otra parte, hay en México todavía gente de mucha raigambre perdida en los pueblos o en los barrios de aquí del D. F., esa gente es otro rollo; otra onda con ellos. México es un mosaico de costumbres e idiosincrasias y no me siento dotada de un conocimiento completo de mi patria como para dar una impresión precisa. Hay gente muy equis –pero mucho-, pero también hay gente muy hermosa aquí.

    Saludos.

    _____________________


    Lucrecia: he llegado a creer que en este mundo sólo existen dos actitudes posibles; una es el cinismo, la otra, el pesimismo. Y hay días que creo que uno tendría que optar por ser un cínico.

    Gracias por comentar, tu punto es algo que no había considerado (tan binaria a veces).

    Un saludo.

     

    Bueno ir a donde?Por cierto que yo tengo en mente apartarme de la sociedad al campo,aunque salirse del sistema es difícil,supongamos como dice Dizdiria se crea un pueblo, bueno siempre hay el aprovechado,por otro lugar no olvidar que en Francia había uno autosostenible, y Sarkozy hizo aplicar la ley antiterrorista, detuvieron a los del pueblo, y el pueblo fue arrasado por buldozers.
    Criar los hijos apartados?Se llevarían un mazazo, en la sociedad?serian higienizados mentalmente.
    Prefiero solo en el campo que en un pueblo.También me recordé del senyor de las moscas.

     

    Y tú, Corvus, me hiciste recordar algo como "Walden".

    Saludos.

     

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