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"Miss sin Techo"

"El mundo de las modelos es muy bonito y no digamos el de las misses. Está compuesto de cosméticos caros, trajes de alta costura y dietas hipocalóricas que consiguen otorgarles ese aire andrógino y desvaído que tanto gusta a los diseñadores de moda, en su mayoría gays. Bueno, también están las "agotadoras" sesiones de fotografía -ahora ya menos gracias al PhotoShop- y las apariciones en fiestas de revistas de moda, promociones de productos de perfumería, actos "solidarios", etc. Vamos, que apenas disponen de tiempo para relacionarse con esos empresarios tan maduros y selfmade que las pretenden, las invitan a "no-cenar" y a broncearse en sus yates. Sé que generalizar puede ser injusto, pero mis afirmaciones creo que pueden considerarse como estadísticamente correctas.
 
Ahora bien, ¿qué ocurre cuando a una de estas cabecitas enlacadas les da por pensar? Pues, por ejemplo, lo que ha ocurrido en Bélgica. Es cierto que, debido al revuelo mediático organizado, el certamen de Miss SinTecho no se va a  repetir, pero creo que vale la pena referirme a esta noticia. 
 
En efecto, la modelo belga Aline Duportail se puso a pensar cómo arreglar un poquito el mundo y tuvo la genial idea de recoger a varias indigentes de la calle y organizar su propio concurso de miss. Su madre, lejos de quitarle la idea de la cabeza o darle una bofetada para que espabilara, la secundó entusiastamente con el apoyo logístico de su asociación. En este tragicómico espectáculo participó también una red de tiemdas de segunda mano parecida a nuestra Traperos de Emaús, llamada Televil. También colaboraron económicamente diversos negocios locales -pequeños y grandes- que esponsorizaron la ocurrencia.
 
Lo mejor de todo es el premio a la ganadora: un año de alojamiento gratis.Así que, las indigentes fueron aseadas, vestidas y maquilladas y desfilaron durante 5 veces hasta obtener su corona. Qué tiempos estos en los que la dignidad de una mujer vale lo que cuesta un año de alquiler. El concurso lo ganó una sintecho de 58 años que, imagino que a la tranquilidad de dormir caliente un año, sumó la vana ilusión de sentirse un ser normal e integrado en la sociedad aunque sea de esta forma circense.

Madre Coraje y su hija ya habían fomentado el año pasado otra iniciativa tan "original" como la elaboración de un calendario de sintecho desnudos, con una performance igualmente nudista por Bruselas, en la que lo épatant consistía en ver juntos el bello y joven cuerpo de la modelo junto a los viejos y maltratados de los sintecho.

Quedo a la espera de la próxima idea salvadora de este simpático dúo que, con los tiempos que corren, no me extrañaría que llegasen a presidentas del gobierno belga. 

A todo esto, y viendo las fotos del solidario evento siempre, me he preguntado lo mismo: ¿por qué razón a una mujer fea no se le permite presentarse a un concurso de Miss pero a una modelo tontaina se le ofrece una tribuna para expresar sus profundos pensamientos e incluso escribir columnas en los diarios? Supongo que tiene que ver con los malos tiempos que corre la cultura en nuestro mundo, pero también con este problema radical: con un simple vistazo, divergencias subjetivas aparte, se sabe si alguien es guapo o no. Detectar la belleza o fealdad física es un acto casi inmediato, apto para cualquiera. Pero para apreciar la inteligencia es imprescindible ser inteligente. En fín, esto da para otro post. En el de hoy solo quiero hacer uso de mi paralelismo favorito para terminar. Imaginaos un concurso de Miss Auschwitz: la más guapa no será envíada a la cámara de gas hasta el próximo año. Qué hermosa iniciativa hubiera sido ¿verdad? No propongo lo de posar desnudos, porque he visto fotos de Auschwitz y, por lo visto, eso ya lo hicieron."

Dizdira Zalakain

No podrán hacer nada más. Epílogo a Carta a Adela Cedillo.

Y qué imbéciles, porque podrán concretar todo su plagio, podrán engañar a miles de personas con todos los medios que tienen a su alcance y hacerles creer que mis letras les pertenecen a otras cerdas y sinvergüenzas creadoras, como Avelina Lésper, que recibe un peso para convertirse en depositaria de mis letras a través de los ghostwriters que colaboran con ella y hacer creer que mis letras son su posesión, y, sin embargo, tal y como ya anuncié en este escrito, no podrán hacer nada más.

Podrán tomar mis letras, pero no podrán hacer nada más. Podrán acosarme de mil modos, pero no podrán hacer nada más. Podrán falsificar toda mi propiedad intelectual para detraerle su valor aurático, pero no podrán hacer nada más. Podrán atraer a mujeres atolondradas sin estima propia que necesitan del feminismo, pero no podrán hacer nada más. Podrán falsificar las fechas de edición a sus cerdas ediciones, para atribuir mis escritos a escritos supuestamente anteriores a los míos, pero no podrán hacer nada más. Podrán cooptar a editores y traductores, pero no podrán hacer nada más. Podrán contar con toda la industria editorial de su lado, pero no podrán hacer nada más. Podrán cooptar a pseudointelectuales, a pseudoperiodistas, para dar publicidad a sus escritores plagiarios, pero no podrán hacer nada más. Podrán atraer a booktubers ingenuos, pero no podrán hacer nada más. Podrán recurrir a sus círculos de pseudointelectuales y a sus circuitos pseudoculturales para dar legitimidad a sus porquerías, pero no podrán hacer nada más. Podrán hacer lobby y acordar y manipular y modificar a posteriori, pero no podrán hacer nada más. Podrán modificar debajo del agua miles de ediciones, pero no podrán hacer nada más. Podrán modificar la historia entera de la literatura —como me sospecho que ya es su costumbre—, pero no podrán hacer nada más. Podrán engañar a un ingenuo lector que jamás ha leído mis letras y anonadarlo con algún escrito espurio, pero no podrán hacer nada más. Podrán publicar libros falsos, como los de Sayak Valencia y Sara Uribe, publicados entre 2019 y 2021 o 2017, en realidad, pero a los que falsamente atribuirán fechas de hace diez o hasta quince años, para robar mi poesía —la poesía que extrajeron de mi computadora y que jamás publiqué—. Y podrán un mismo poema plagiarlo y atribuírselo simultáneamente a Tania Tagle y a Sayak Valencia, pero no podrán hacer nada más. Así que, sigan plagiando, roben mis letras, sigan acosándome, porque no podrán hacer nada más.

Podrán seguir manteniendo intervenida mi computadora, para seguir robando mi propiedad intelectual, pero no podrán hacer nada más.


Post informativo sobre los plagios y más temas, actualización

El texto lo publiqué el 06 de octubre de 2019, pero hice una modificación importante en un par de párrafos el 15 de marzo de 2021 para explicitar y hacer más claros algunos hechos que había delineado en el escrito en ese momento. Aquí → http://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2019/10/avelina-lesper-y-los-plagios-son-un.html


Crónica del desamor de Rosa Montero*

Mi obra favorita durante el curso fue Crónica del desamor de Rosa Montero. De manera general, Crónica del desamor es una novela que podría considerarse un hito dentro del movimiento conocido como La movida, el cual define el fin de la era franquista. Dicho movimiento se caracterizó por la ruptura con los valores pertenecientes a dicha época y por una incesante búsqueda de la libertaden especial, en cuanto a la dimensión sexual de las personas se refiere, ya que el franquismo se había encargado de procrear una sociedad asaz conservadora. La novela me gustó porque es magistral, tanto a nivel narrativo, por medio de una técnica literaria a la que calificaría de disruptiva, como por la honestidad con la que la escritora se dirige y que hay en la historia. Forma y fondo son inexpugnables dentro de la novela y de hecho podría decirse que esta obra está escrita para las mujeres. Es posible ver una formulación de principios morales dedicada a ellas. La tesis de este ensayo justo es esa, que este es El Libro sobre el feminismo. Si me preguntasen todos los libros sobre feminismo que he leído, sin duda alguna, citaría este libro. Lo citaría en particular porque este libro proclama el derecho de la mujer a ser feliz, lo cual ocurre en la actitud desfachatada de Elena, la cual, despreocupadamente “ha conformado el entorno a la medida de sí misma” (Montero 89), por ejemplo. Pero también lo citaría porque es un libro que trata sobre los conflictos identitarios que se estilan en sociedades represivas como las sociedades occidentales. En específico, es un libro que muestra cómo las identidades que constituyen a los occidentales, se construyen en buena medida alrededor de nuestras relaciones afectivas y de nuestro performance en sociedad. Es un libro que habla también sobre la importancia del desamor como una prueba fehaciente del amor. La cita radical que define al libro es la siguiente: “Cuando eres verdaderamente joven, el amor y la ilusión llegan de improviso, te sorprenden, te alienan y te arrebatan sin que tú seas capaz de defenderte, sin que sepas tan siquiera de dónde han surgido. Luego, poco a poco, año tras año, has de ir empeñando más voluntarismo en los afectos, has de luchar para seguir queriendo, has de forzarte a sentir, a enamorarte de un hombre o una idea” (63) Esta cita es en especial punzante porque pone de relieve el hecho de que las mujeres, vueltas presa de la desilusión que ha provocado en ellas años de relaciones fallidas, terminan asqueadas del sentimiento amoroso. Pero la frase también nos hace comprender hasta qué punto los hombres son importantes en la felicidad de las mujeres, es decir, hasta qué punto las mujeres hacen girar su propio bienestar alrededor del bienestar de los hombres, tal y como le ocurre a Pulga, quien siempre adopta las manías que exhiben sus diferentes parejas y por lo cual “fue frívolamente marxistoide cuando conoció a Esteban” (11) y sustancialmente distinta en cuanto conoció al siguiente galán, para acoplarse a él. El libro también muestra que las mujeres no gozan del mismo reconocimiento del que gozan los hombres a pesar de constituirse piezas fundamentales para el desarrollo de la sociedad a lo largo de los siglos. En realidad, a pesar de la importancia que las mujeres tienen para la división social del trabajo, las mujeres siempre han vivido a la sombra de los abusos de poder por obra de su condición sexual, como cuando Elena es objeto de violación y “descubre en sí misma asco y rabia.” (57). Por alguna razón, nuestra sociedad ha decidido que las mujeres orbiten alrededor de la edificación de la sociedad mucho más que alrededor de sí mismas y de sus propios deseos. Por ejemplo, vociferan Ana y Candela ese deseo en momentos diversos a lo largo del texto, “deseo de vivir, de aprender, de conocer” (213). De la misma manera, esta historia nos muestra que la persona que se atreva a desafiar las reglas morales preexistentes, sobre todo en cuanto a prácticas sexuales se refiere, será de inmediato expulsado y proscrito del colectivo y se le señalará como si estuviera apestado. El tema central de la novela es género e identidad y en la misma se presentan tales conceptos de manera clara. La belleza del texto radica en que se trata de una comprensión del tema basada en las experiencias que forjan a un ser humano mucho más que en una exposición rigurosa alrededor de conceptos sociológicos complejos. Esta novela es una novela sobre la vida y, más concretamente, sobre las mujeres. Leerla es imperativo para quien quiera ahondar en los cambios que la era postfranquista significó para la sociedad española.

Obras citadas.

Montero, Rosa. Crónica del desamor. 4ta. reimpresión. Barcelona: Random House, 2019.

*Este es el ensayo que tuve que entregar este semestre como parte de mi evaluación final para la materia optativa que llevé en el departamento de español y lo entregué el 18 de mayo del presente año, de allí que el formato sea algo rígido, pues tuve que ceñirme a cierto número de palabras. Por supuesto, por cultivar la lengua materna en el extranjero, vale la pena el reto. El ensayo lo estoy publicando aquí en Eleutheria el 14 de agosto de 2020.

¿Es el machismo la norma en México a juzgar por lo que ocurre?

Personalmente creo que esas altas tasas de feminicidio en México no se explican única y exclusivamente por la cultura del machismo en los hombres, los hombres pueden matar por muchas otras razones además de por machismo, sino que creo que se explican por el paradigma productivo que por tantos años se aplicó en mi país hasta dejar a las familias en la más honda precariedad material y, después, en la precariedad moral, es decir, en la inedia. Es, para mí, una crisis de valores. En ningún sentido es mi intención minimizar el dolor que han traído esos feminicidios a mi país, simplemente creo que la hipótesis explicativa, “machismo”, tiene muchísimos más matices, tanto culturales como antropológicos, que vale la pena desentrañar para entender qué sucede y lograr que las cosas cambien de fondo. La violencia en México, por desgracia, no viene solamente de hombres a mujeres, a veces también viene de adolescentes a adolescentes, o de mujeres contra otras mujeres. Estadísticamente, que las tasas de un fenómeno hayan aumentado no significa todavía que sean la norma, no se maneja así. El bullying, por ejemplo, está ampliamente extendido. Habría que comparar todas estas tasas de violencia, por ejemplo, para tener una mejor explicación o una más exacta. Al decir que esas actitudes no son la norma me refiero entonces a que no podemos culpar al grueso de los hombres por lo que está pasando, porque muchísimos hombres no son así, me refiero también a que hay muchísimas otras variables que explican este comportamiento, porque creo que el feminicidio en sus causas es multifactorial y debe de hacerse un análisis más profundo que implique todas las variables y todas las dimensiones del fenómeno y no reducirlo a la violencia machista. Podría simplemente ser pura y llana violencia. O maldad. O psicopatía. Esto lo creo porque de esta manera creo que podríamos dar con un mejor diagnóstico. No se crean, es un tema que me interesa mucho y que desearía que se resolviera pronto en mi país.
Incluso a las feministas no misándricas les encuentro objeciones. No sé cuáles sean las posturas que las otras sostienen, pero yo tengo un análisis fuerte, sobre puntos muy delimitados de postulados que han escrito mujeres con mucha teoría que las respalda y con mucha metodología, que he deconstruido de manera individual y que encuentro endebles. Me parece que en muchos casos se incluye como premisa lo que intenta probarse, por ejemplo. Es importante saber desligar nuestro conocimiento apriorístico de lo que queremos demostrar. Pero si como feminista, partes de las premisas que quieres probar porque forman parte de las certidumbres que ya tienes, porque te es imposible salirte de tu cubo para pensar, entonces vas a llegar a conocimiento falso y a enunciados ad hoc que solo favorecen a tu hipótesis. Y esto aplica no solo para una feminista sino para cualquier estudioso de algo. Mi intención no es demeritar el trabajo de nadie, porque mucha de estas mujeres tienen una importante investigación y han aportado datos e interpretaciones interesantes. Incluso, otras, como Rita Laura Segato, tienen conclusiones con las que coincido por completo, pero en su caso es porque ella se permitió salirse de la caja, abandonar sus categorías, hacer tabula rasa y permitirse pensar todo otra vez. Ella ha podido llegar a conclusiones verdaderas, coherentes y consistentes relativas a su investigación y consonantes con la realidad. Ella, por ejemplo, se ha podido dar cuenta que no es el patriarcado en sí, sino el paradigma productivo y las relaciones de poder que allí se establecen lo que arruina la vida en sociedad, y eso ya es un avance, quizá un día se logre dar cuenta que hasta la categoría patriarcado es innecesaria. Sin embargo, otras teóricas del feminismo también tienen interpretaciones erróneas y con mucha pobreza antropológica, desde mi perspectiva. Y hablo de feministas no misándricas. Es por esta razón que de la manera más crítica y más ecuánime posible sostengo que hay que revisar muchas de las categorías que se han formulado. Macho es una de ellas. En lo personal, yo no creo que haya machismo o hembrismo. En lo personal, yo creo que hay psicópatas y hay psicopatía. No es una actitud del género, sino del ambiente, la cultura y en una menor medida de nuestra constitución genética. Es debido a esto y a muchas otras razones, que yo no puedo ser feminista. En cuanto a otros colectivos, prefiero desvincularme porque estoy convencida de que pensar en grupo no siempre es lo más recomendable.

Pronunciamiento en torno al asunto de género

Les comparto este comentario que compartí en mi cuenta Facebook a propósito del tema:

El movimiento feminista no solo pierde credibilidad, el movimiento feminista nunca ha existido al margen de la academia y de unas cuantas mujeres que de manera honrosa se han volcado a meditar sobre la cuestión sin buscar beneficio personal ni sin intentar politizarlo. Eso que se ve en las redes está mediatizado y es un ardid y un arma ideológica que la derecha intenta utilizar para controlar al país. Las mujeres verdaderamente auténticas no necesitamos ni de sus consignas ni de sus reivindicaciones. Este movimiento, por ejemplo, lleva siglos saqueando mi blog para tener que decir, no son ni siquiera capaces de enunciar una idea legítima sin plagiar, cooptar otra idea o banalizarla. Esto es lo que pasa cuando una legión facciosa de la derecha en agonía intenta desplegar sus últimas patadas de ahogado.

Fraude y Feminismo

La sociedad necesita de un relato coherente sobre el cual pueda proyectar tanto sus miedos como sus esperanzas, sin embargo, cuando ese relato pierde su legitimidad, ese relato necesita renovarse. El relato que hasta hace poco tiempo gozaba de plena legitimidad y reconocimiento, era el relato de los derechos humanos y de la socialdemocracia, pero este relato se rompió, fue fracturado, y puso en evidencia las fisuras de este actual estado de cosas, ya en desuso, obsoleto y nocivo que necesita de una restitución para ser revitalizado.

Pero ese relato, también, necesita de un orden, el orden de los que crean, dirigen, ordenan versus el orden de los que obedecen, de los que no cuestionan y de los que dan sentido con su existencia a los mandatos inescrupulosos de los poderosos.


Como ese orden fue invertido, como el que hayamos puesto en jaque muchos de sus preceptos en los ambientes virtuales ha puesto en crisis al orden mismo, ha sido necesario crear en su lugar un nuevo orden que aspira a ser más humano —aunque solo, por supuesto, en las apariencias— para nutrir con sus discursos las nuevas esperanzas que sostengan los individuos; este orden busca, también, relevar o sustituir el lugar que tenían las viejas pugnas de izquierda con el propósito de seguir dando asidero a sus adeptos y busca en contraparte crear un nuevo villano y una nueva víctima. Ese villano y ese víctima son, respectivamente, el orden patriarcal y el mundo de las feministas.


En este contexto, creo, es que se han estado fabricando y se han estado performando una serie de discursos, textos y acciones que buscan consolidar el discurso de la víctima, además de poner en circulación —es decir, darles publicidad— , a las diversas feministas plagiarias que he estado denunciando.


La víctima necesita ser, performarse y crearse. La víctima necesita también un mito que asegure su lugar en la nueva narrativa social, y cuanto más empoderada y más autónoma e individualista sea —esto es, más consonante con la ideología postcapitalista— , más atractiva será, pero también más cercana a los nuevos valores que el nuevo régimen (un régimen globalista que busca esfumar las fronteras lingüísticas y territoriales de los países) busca imponer a su ciudadanía.

El auge por lo tanto de las figuras ya mencionadas, a quienes se les atribuyen cualidades inexistentes, es más que necesario y alentado en esta coyuntura. El que tenga que recurrirse al plagio, al acoso o al espionaje para dar credibilidad a estas figuras resulta irrelevante. Menos intrascendente es que se acose a quienes curiosamente no se dejan embaucar por estas patéticas teorías, sobre todo cuando se denuncia su patetismo y su superficialidad, como indudablemente ocurre con los plagios que el grupito mencionado ha hecho de mis escritos.


Este orden necesita también de editoriales, think tanks, de colaboradores, de ghostwriters, de presencia en las plataformas virtuales, de ideas, libros, teorías y, sobre todo, de un discurso convincente que sea simultáneamente coherente. Es decir, necesita de un medio cultural para propagarse.


Entre otros lugares, han encontrado ese afluente de cosas en mi blog y es del mismo de donde han estado extrayendo multitud de información, como ya lo he estado argumentando en posts pasados, para crear estos perfiles de feministas supuestamente instruidas. 


Lo sé porque fui yo quien escribió su tesis de licenciatura, su tesis de maestría, sus ensayos en la licenciatura y en la maestría, sus chats con sus amigos, los correos electrónicos que enviaba a mis contactos en las épocas prefraude y postfraude para reflexionar sobre diversos sucesos políticos, los comentarios que dejaba durante mi actividad blogger a mis contactos en sus diferentes perfiles, un cuadernito que marca una ruta literaria propia y las ideas que en este blog y en mi blog en facebook yacían, y que ahora tales farsantes están imitando, categorías conceptuales y formatos argumentativos que repiten religiosamente como si se tratara de la propia generosidad de su pensamiento y no del mío (amén de que mis charlas telefónicas (por lo menos) están siendo espiadas), un bagaje lingüístico que no se produce dos veces en distintas personas a la vez por la simple y sencilla razón de que todos los individuos no somos iguales.

Y allí están mis ensayos, perfectamente inéditos y perfectamente hackeados y perfectamente míos, pero también perfectamente publicados sus clones en pasquines con fechas de publicación que datan incluso de varios años antes, entre comillas, de que mis ensayos fueran escritos. Sí, claro, prefechados. 


Y, sí, claro, también existe la posibilidad de un perito en letras y de un perito en informática que sin lugar a dudas muestre que todas esas publicaciones son textos apócrifos y escritos en época posterior a los míos. Pero, curiosamente, lo que no hay es una cultura de masas que esté a favor de la agenda de los seres humanos vivos y reales que tienen mucho que decir, escritores o no, pero que no se acicalan en la mentira, ni en la propaganda, ni en el acoso, ni mucho menos en la imbecilidad.

La bitácora sigue estando a favor de individuos serviles y es necesario ponerlo de relieve.

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