Manipulación y polarización

En las presentes notas intento resumir algunas observaciones que ya he hecho en torno al tema de las élites globales y la manipulación que se da en el ámbito mediático y de las redes sociales con la intención esta manipulación de que dichas élites puedan hacer efectivas sus agendas. Las notas las presento a modo de prontuario puesto que pienso que es una manera más efectiva de hacer claros todos estos conceptos.

No. 1. Los poderes fácticos, grupos oligárquicos y las élites mundiales viven de separarnos a través de explotar las diferencias naturales que hay entre nosotros. Para ello, obviamente, es necesario manipularnos y polarizarnos socialmente.

No. 2. Pero, ¿por qué es necesario manipularnos y fracturarnos socialmente? Porque, de otra manera, si en lugar de fragmentados, la sociedad se mantuviese unida, entonces, en vez de que prosperasen los dos o tres intentos preexistentes que buscan hacer prevalecer las élites como sus puntos de vista, nos uniríamos en contra de estas y, simplemente, les quitaríamos el poder. Es decir, lo perderían.

No. 3. Sin embargo, para que podamos luchar unidos, es menester, primero, darnos cuenta de que nos están explotando y, segundo, advertir que estamos desunidos.

No. 4. Ahora bien, puesto que entre muchos de sus propósitos figura el que no estemos unidos, el alienarnos es uno de sus propósitos fundamentales, puesto que, alienados, no nos daremos cuenta ni de que no estamos unidos ni de que nos explotan.

No. 5. ¿Y qué mejor manera de alienarnos, por cierto, que hacer de la desunión y la polarización la estrategia común a la que acuden para fragmentarnos? Una estrategia que inconscientemente los seres humanos buscan, puesto que es parte de nuestra herencia milenaria el hecho que busquemos la confrontación al descender directamente de tribus. Es decir, a los seres humanos nos es necesaria la polarización y la lucha y por eso funcionan tan bien este tipo de estratagemas.

No. 6. Me explico. Dado que la masificación de la información a través de las nuevas tecnologías hace casi imposible que los actuales seres humanos no se den cuenta del grado de descomposición que hay en el sistema actual, es imposible que las élites sigan manipulándonos por la vía de la ignorancia apostando a la desinformación; por tanto, lo que les queda, en este caso para controlarnos, es explotar el hecho de que ya hay seres humanos que se han dado cuenta del presente engaño —puesto que este sistema nos lleva directamente a la deshumanización—, para seguir controlándonos. ¿Pero cómo lo logran? Lo logran contrapunteando a quienes ya se dieron cuenta de todo este montaje, contra quienes, inconscientemente, rechazan cualquier cambio posible o cualquier tentativa de cambio (o quienes, en general, rechazan cualquier cambio de dirección), y, para hacerlo, no hay más que tomar el discurso de aquellos que ya son conscientes de la situación, masificarlo y generar una polarización constante entre los dos bandos; aunque, por supuesto, cabe pensar que hay mucho más de dos bandos en juego. Grosso modo, yo solo los caracterizo así con el simple afán de simplificar, pero es de esperarse que haya otras formas posibles y abigarradas aun (formas mixtas), de congregarse políticamente. Por cierto, para polarizarnos usan técnicas tanto conductuales, de estímulo-respuesta, como teorías y conceptos de psicología profunda.

No. 7. Ahora bien, ¿por qué he entendido esto? Lo he podido entender gracias al acoso que he sufrido y al plagio de mis escritos; más específicamente, he podido entender que el negocio de las élites en México es que estemos polarizados, ya sea, por un lado, incitando el fanatismo de los sectores de derecha y sectores conservadores o, por el otro, promoviendo la indignación entre la izquierda a través de una simple técnica: seguir sacudiendo a sus militantes emocionalmente.

No. 8. Una vez que a la izquierda le han llegado al corazón, la izquierda ya no piensa y, si la izquierda ya no analiza, es fácil manipularla; esta es, a propósito, una de las formas más eficientes que han utilizado hasta ahora las élites para desmembrar a la izquierda. Por tanto, es importante que la izquierda siga pensando.

No. 9. En términos súper honestos, cabría decir incluso que la izquierda no existe ni ha existido jamás más que como proyecto; la izquierda es una utopía que ha sido construida por diversos pensadores, poetas, hombres de conocimiento, que han soñado con un mundo mejor, un mundo menos deshumanizado, en el que los hombres puedan vivir dignamente, sin necesidad de explotar a nadie más, con el fin de emanciparnos… pero en la praxis no ha sido implementada como tal por la sencilla razón de que todo estado o nación socialista que ha existido hasta ahora sobre la faz de la tierra lo ha hecho en el marco de una sociedad capitalista. Es decir, todos los intentos por instaurar un gobierno de izquierda sobre la tierra han sido hasta el momento fallidos.

No. 10. Para entender esto, el quid radica en reflexionar lo siguiente: todos los gobiernos socialistas que han existido hasta ahora, ya sean socialdemócratas o de cualquier otra índole, han existido al interior de una sociedad mundial cuyo sistema económico es de corte capitalista. Ningún gobierno capitalista, en cambio, ha existido al interior de un gobierno mundial socialista. Lo que aquí se tiene que entender es que el capitalismo lleva indefectiblemente a la mundialización o, como la llaman ahora, globalización, y por tal razón la sociedad de naciones se ciñe y trabaja exclusivamente de acuerdo a los lineamientos de esta mundialización y obstaculiza de manera deliberada —en contraparte— el menor atisbo de prosperidad que pueda surgir para cualquier gobierno de izquierda o gobierno no capitalista; ergo, dicha sociedad rechaza por definición cualquier cosa que se oponga a ella. Por lo tanto, cabe decir que desde el surgimiento mismo del capitalismo, no ha imperado otro sistema que no sea el capitalismo mismo.

No. 11. Dicho esto, ¿cabe esperar que un régimen de gobierno socialista en una aldea global capitalista tenga éxito? La respuesta es no y lo que hemos tenido hasta ahora solo han sido simples socialdemocracias.

Obvio, es diez mil veces mejor tener esas socialdemocracias que no tenerlas. Por supuesto, el hecho de tenerlas no significa nada y por ello es necesario involucrarnos de forma participativa para conservarlas. La existencia de un determinado gobierno en apariencia efectivo, no garantiza nada si no hay una transformación correspondiente a nivel de los individuos para trabajar en aras de la vida pública y de nuestras polis.

No. 12. Existen diferencias naturales en una sociedad, esas diferencias son aprovechadas por los poderes fácticos para impulsar sus agendas y llevar a cabo las reformas necesarias para instaurarlas a un nivel político. Por un lado, se perfilan estos grupos de poder con sus deseos económicos y, por el otro, crean ellos mismos las condiciones necesarias y suficientes (léase, el clima político) para que puedan implementarse sus directivas económicas; a estas directivas económicas los politólogos suelen llamarlas agendas, ¿por qué?, aunque suena trillado dicho adjetivo, pienso que no es un nombre desechable en lo absoluto. No es gratuito que se le llama agenda a un prontuario o programa de gobierno que contiene un conjunto de directivas que deben seguir quienes se suscriben a dicha agenda, el cual se basa en principios y fundamentos. Estas directivas fundan un paradigma. Las agendas políticas, entonces, instauran un deber ser —no necesariamente basado en una ética racional— cuyo enunciado engloba y guía los principios que deben seguir sus suscriptores a fin de consolidar al paradigma. Ahora bien, en el caso particular de los grupos económicos actuales, el paradigma es muy simple: el de la globalización de la economía con la consiguiente implementación de los cambios tecnológicos que ello implica —porque la globalización así lo demanda—, puesto que la globalización ha creado un nuevo prototipo tecnocientífico que sigue fortaleciéndola y que exige de ella un programa más nocivo cada vez contra la población. Aquí el quid de todo radica en entender que estamos en los albores de la 4ta. revolución industrial y que esta 4ta. revolución industrial significa ganancias económicas para quienes están impulsándola. El paso al clean energy, por ejemplo, no es gratuito ni tampoco es altruista, es egoísta en realidad.

No. 13. Por otra parte, paralelamente a las agendas globales, existen agendas individuales de sujetos oportunistas que aprovechan la debacle para obtener ganancias personales a costas del bienestar social. Por eso es tan difícil que un proyecto político, el que sea, prospere a plenitud.

No. 14. Ahora bien, para que este programa y esta globalización funcionen una condición es necesaria: polarizar los sectores sociales y, más concretamente, llevar a cabo la instrumentalización de la izquierda al servicio de esa polarización. Particularmente, el arma más preciada a este respecto para las élites para poder llevar a cabo su proyecto es el feminismo. No porque el feminismo contenga ideas esencialmente nocivas —en realidad, es una agenda insulsa con contenidos demodé—, sino porque lo utilizan como una herramienta para el golpe blando y para fabricar el neogolpismo.

No. 15. El feminismo, desde esta perspectiva, tendría como única función el oponerse a los gobiernos que no estén ciñéndose puntualmente al nuevo paradigma global y apoyar o legitimar a aquellos que sí lo hacen. El feminismo, por otra parte, ha infiltrado tanto a sectores de derecha más o menos decentes, los cuales, a pesar de aceptar el liberalismo, no aceptan el pillaje, como a sectores de izquierda, que, comprometidos tradicionalmente con la defensa de los derechos de los desprotegidos, suscriben sin chistar la agenda feminista.

No. 16. En este sentido —es necesario que lo entendamos—, la izquierda, como tal, no existe. Solo existe como aspiración, pero no existe como proyecto económico por la sencilla y simple razón de que no es posible su instrumentación en una sociedad capitalista como tal, y, por otra parte, porque no existe como proyecto político puesto toda vez que ha habido un intento legítimo por instaurar un programa de izquierda en algún país, este intento ha sido borrado de la faz de la tierra de forma automática (como en el caso específico del bolivarianismo de Hugo Chávez o de la vía chilena al socialismo intentada por Allende) o ha sido intervenido para imposibilitar el desarrollo de cualquiera de las naciones que intentan implementarlo. El caso de Cuba es en este aspecto un caso paradigmático y representa la excepción que confirma la regla. El odio a la revolución cubana no es para nada circunstancial. Otros ejemplos que cabría destacar son el peronismo en Argentina, por un lado, o cualquier movimiento nacionalista en Latinoamérica, por el otro, pero como siempre, y como ya hemos señalado, esos proyectos terminan siempre por irse a pique puesto que siempre han persistido en medio de una economía de mercado o economía global capitalista.

No. 17. Ahora bien, en el caso particular de México, a nivel de los vecindarios mediáticos y los entornos culturales, la izquierda está totalmente cooptada y la titularidad de la misma está en manos de personas que trabajan directamente para intereses extranjeros, por conspirativo que pueda sonar y aun cuando en sus bases haya personas honestas y bienintencionadas (y, en lo particular, no solo suena conspiranoico, sino que me entristece pensar que un sector importante de la militancia en Morena con base en periódicos de prestigio (analistas, escritores, caricaturistas, periodistas, figuras públicas, etcétera) trabajen directamente para intereses extranjeros y para impedir el desarrollo de México a nivel intelectual, cultural, tecnológico y social). Aquí es importante puntualizar que no siempre la izquierda se da cuenta de este utilitarismo y que muchas veces miembros de la izquierda son agentes involuntarios de este tipo de encomiendas. Sin embargo, también es obvio que 1) Muchas veces sí hay conciencia de este utilitarismo y del hecho de que la izquierda está infiltrada y 2) Y como ya había señalado en posts pasados, la mayoría de las veces es difícil dilucidar cuáles son las intenciones más recónditas de una persona y resulta, por tanto, cuasi imposible, apoyar un movimiento de masas sin oponer suspicacias. Las suspicacias son necesarias, de hecho. Finalmente, es importante decir y subrayar —casi enfatizar— que también hay personas valiosas dentro de Morena y al interior de La Jornada por la simple razón de que ignoran lo que está pasando. Una aclaración que sería obvia. No obstante, es importante empezar aprender a identificarlos. Respecto a este punto, debo añadir que siempre he simpatizado abiertamente con un proyecto de izquierdas. Sin embargo, como ye he dicho, eso no me hace ciega a la forma en que la izquierda está siendo infiltrada y controlada desde el exterior.

No. 18. En resumen, las élites no quieren que la gente desarrolle un pensamiento analítico —las élites no lo soportan— porque eso significaría la emancipación de nuestros pueblos y nuestras naciones y, sobre todo, porque ello significaría la liberación de la dictadura económica que han impuesto por décadas. Ellos no desean que la gente sepa lo que está ocurriendo, ni que pueda separar sus necesidades emocionales de la capacidad analítica que se necesita para entender que el mundo se está desmoronando, porque sin esa separación la manipulación sería mucho más difícil. Solo buscan que la gente reaccione o que la gente viva enajenada, pegada al fútbol y las telenovelas (o sus correlatos actuales) para que simple y sencillamente no se den cuenta del gran engaño en el que vivimos y, más importante, para que no se den cuenta del atraco constante y continuado del que somos objeto, en el cual, y por medio del cual nos es extraída toda nuestra vida para fungir como eternos aplaudidores de uno u otro modelo, de una u otra iniciativa. Por no mencionar, que somos quienes generamos la riqueza y somos los últimos en recibirla. Y, más recientemente, buscan vernos polarizados. Hechos, por cierto, que no desrresponsabilizan a las personas de sus deberes cívicos ni políticos y por lo cual no es posible culpar únicamente a las élites de lo que está ocurriendo.

No. 19. Si leen todo lo que he denunciado a través de este blog y de mi blog en medium respecto al acoso, y analizan cómo se comportan las redes sociales y cómo se desenvuelven las dinámicas sociales en dichos espacios (especialmente Twitter, la red favorita de los oligarcas y la más peligrosa), descubrirán que todo está montado, que no hay dispositivo social que allí ocurra que ocurra de manera natural o espontánea y que quienes participan en las redes con más popularidad (creada con bots y apelando al cerebro límbico de las personas) son agentes de la agenda de las élites y dichos agentes se aglutinan tanto en la izquierda como en la derecha, por molesto que esto pueda parecer a nuestro entendimiento, o conspirativo, para consumar su agenda. Todos estos “combates”, “persecuciones” que se publican allí son hechos previamente planificados.

No. 20. Ahora bien, la agenda de las élites no es neutral y requiere de monaguillos para instaurarla. Tales monaguillos no solo son necesarios como actores naturales en la derecha, son también necesarios como actores políticos que trabajan a la luz del día para la izquierda pero que en realidad sirven para las élites. Hay mucha gente en Morena y La Jornada, desafortunadamente, que no tienen otra misión que esquilmar a las personas, dañar a México e impedir un cambio verdadero en nuestro país. Solo están allí para obstaculizar nuestro desarrollo, no es otro su fin por mucho que, de cara a las personas, parezcan genuinos promotores de una agenda de izquierda. No lo son, son promotores de la agenda de las élites. Lo único que están haciendo —su única tarea— es canalizar el descontento social y dirigir al ganado. Capitalizar el rencor que naturalmente existe entre los oprimidos en contra de los oprimidos mismos (aunque parezca lo contrario) en favor de las élites y sus intereses. Esto, personalmente, me entristece muchísimo porque me reconozco abiertamente simpatizante del proyecto político de Andrés Manuel López Obrador, el cual ha cristalizado a través de Morena, sin embargo, el hecho de que yo reconozca la honradez y la honestidad del actual primer mandatario de nuestro país y el hecho de que reconozca la viabilidad de su proyecto, no significa que no me dé cuenta de lo que está pasando y no reconozca hasta qué punto el proyecto Morena y mucha de la gente alrededor de él, está manipulada por las élites. Por el punto 19 es que es ostensible para mí este hecho.

No. 21. ¿Y cuál es el blanco de las élites en estos momentos? El blanco es el populismo de izquierdas como el de derechas, el nacionalismo y el socialismo. Es decir, cualquier cosa que no signifique la articulación del estado mínimo y su reducción. De hecho, ya he tratado estos temas en otros momentos y los puedes consultar aquí, aquí o aquí.

Para finalizar, lo único que les puedo decir es que procuren no tomarse tan en serio las riñas que se suceden en las redes, ya que todo ello es un show escenificado cuyo único fin es dañar a México y a otras economías nacionales. Es en esta tónica que es muy importante entender que hay una estrategia de polarización para México que viene de alguna parte del exterior y hay mucho dinero invertido para hacerla efectiva. En el ínterin, muchas cosas están pasando para que la gente no se dé cuenta de este hecho. Sin embargo, tarde o temprano se hace manifiesto que la gente termina por darse cuenta de lo que está ocurriendo y es capaz de dilucidar que hay un elemento desestabilizador en México, —o más, en realidad—, más o menos permanente a lo largo de todo lo que está ocurriendo en la vida pública de nuestro país. La gente es inteligente, mucho más inteligente de lo que le gustaría a los líderes mundiales, y las élites deben constantemente cambiar de estrategia de acuerdo a las respuestas que emitan las mayorías. Por eso las ideas son importantes, como lo he dicho un sinnúmero de veces, pues nos permiten contrastar la realidad de lo que acontece en nuestro día a día contra lo que los medios nos dicen acerca de esta realidad. De allí que sea importante, no solamente alzar la voz y hacer notar que esta manipulación y esta alienación están ocurriendo, sino mostrar caminos para liberarse de las mismas. El camino más mediato, sin duda alguna, son las ideas y de allí que resulte radical para nosotros no abandonarlas nunca y no dejar de señalar a los perpetradores de este cuantioso engaño. Pero, más importante: poder liberarnos de este hospicio de servidumbre siempre que seamos capaces de hacerlo acudiendo al pensamiento. La invitación, entonces, con este escrito, es hacer de la reflexión uno de nuestros estandartes más cotidianos y no abandonar nunca nuestro derecho a disentir de las decisiones de un colectivo que se aparece como fantasma.

28 de mayo de 2021

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Una serie de preguntas en un blog

Ciudadano X, lo que hace falta es educación y valores para nuestro pueblo; el gobierno hace una parte, pero nosotros, como sociedad, debemos también hacer nuestra parte. Dime ¿tú qué haces para educar a otras personas?, ¿te importa?, ¿darías de tu tiempo para que personas menos privilegiadas que tú puedan adquirir mejores preceptos?, ¿estarías dispuesto a ir a una ciudad perdida a instruir a estos hijos del olvido? No me vayas a contestar como Fox.

Sin afán de demeritar a nadie, he podido constatar que entre camioneros y microbuseros desfilan personas muy ignaras, con mentalidades muy pobres y con muy malos modales (ello no implica, lógicamente, que todos los camioneros y microbuseros sean así; de hecho, muchos no son así). Yo viví gran parte de mi vida en Cuautitlán Izcalli, Edo. de Méx. Hasta hace tres años que vine a vivir al D. F. y ¿sabes cuál fue mi primera impresión de la ciudad capital? Vaya, aquí los choferes de camión y microbús sí que tienen educación: se esperan a que bajes del camión para arrancar, es difícil que hagan la parada en un lugar no indicado, no corren a exceso de velocidad, etc. Y pensé ¡cómo se ve que los capitalinos que se quejan al respecto nunca han vivido en el Edo. de Méx.!

¿Tienes idea, Ciudadano X, de la cantidad de muertes que hay al año en la Autopista México-Querétaro debidas a los choferes de transportes públicos?, ¿tienes idea de las velocidades tan estrepitosas con las que manejan?, ¿tienes idea de lo majaderos que son?, ¿de lo caro que es el transporte allí (diez pesos del metro Toreo a Izcalli; trece pesos de metro Chapultepec a Izcalli)?, ¿de la forma tan nefanda en que manejan, metiéndose siempre en el carril de los coches pequeños? ¿Sabes que allí sí existen mafias de transportistas como la de Axel García, otrora presidente municipal de Cuautitlán Izcalli? ¿Sabes que esas mafias han asesinado a simples choferes por interferir en sus intereses?, ¿sabes que es imposible que el gobierno del Estado de México no sepa de esto?, ¿sabes que las cosas no cambian allí, sino que siguen peor?, ¿sabes que esto se debe al cruce de dos factores: por un lado, la corrupción del gobierno del estado; por el otro, la suma ignorancia, falta de instrucción y de valores morales por parte de estos trabajadores? Por supuesto, todo esto no justifica que del segundo piso caiga un camión de basura; no justifica que las autoridades (pero las autoridades son varias personas en coordinación) no pongan el orden allí. Pero, te repito, mientras nuestro pueblo siga todo lo corrompido que está: sin valores axiológicos, sin capacidad de pensamiento crítico, sin inventiva para proponer alternativas de solución, mirando siempre la novela del “canal de las estrellas”, alienados viendo esa cosa atrofiante que es el fútbol, tomándose a pie juntillas todo lo dicho en los medios oficiales, desconociendo su Historia, prefiriendo una cerveza a un buen libro, conformándose con cualquier logrito insignificantes, etc. Mientras mi pueblo siga así, las cosas seguirán así.

Es hora de una revisión autocrítica de nuestra idiosincrasia (leerse El Laberinto de la Soledad de Octavio Paz o El Pueblo que no quería crecer de Ikram Antaki podría ser un buen comienzo), de los valores que nos conforman. Vivimos en un país en el que los más jóvenes dan la vida por un ipod, cuando lo que debería arrancárselas es la posibilidad de construir máquinas que compitan con iPods —máquinas hechas por mentes mexicanas— como hacen, por ejemplo, los indios (hindúes, si se prefiere).

Mirémonos y preguntémonos ¿qué está mal en lo que hago cotidianamente?, ¿basta con ser personalmente exitosa para que mi país avance?, ¿basta con el trabajo que hago en lo individual? ¿Qué, acaso, no debemos trabajar, en paralelo, desde dos vertientes: la vertiente individual (la de mis logros y anhelos personales) y la vertiente colectivista (aquella en la que me reconozco como elemento de un grupo —mi sociedad— y en la que, en consecuencia, debo trabajar como parte de dicho grupo)? ¿Soy una persona honesta o mentirosa?, ¿soy solidaria?, ¿soy envidiosa o me da alegría saber que a otros les va bien?, ¿Debo molestarme porque otros sepan más o sean mejor que yo y estúpidamente tildarlos de presumidos o debo, mejor, trata de emular los aspectos positivos de estas gentes? ¿Soy consciente de que siempre habrá gente sabiendo más y menos que yo?, ¿soy tolerante?, ¿discuto por ganar una discusión o por llegar a la verdad?, ¿admito que puedo equivocarme?, ¿reconozco que la fracción de la realidad que ignoro es vastísima y que, por ende, debo intentar conocerla más?, ¿reconozco cuando me equivoco?, ¿ayudo a los demás desinteresadamente? ¿Busco la verdad por encima de todas las cosas —y aquí no admitiré ningún relativismo epistemológico—?, ¿cuántos libros leo al año?, ¿conozco toda la Historia de mi país o, por lo menos, soy un gran conocedor de alguna parcela de la Historia de México (por allí se empieza)?

¿Leo el Diccionario? ¿Me interesa conocer la estructura de otras lenguas?, ¿cuántas lenguas romances hay además del español? ¿Conozco el método científico, ese modo de proceder a fin de allegarme de conocimiento válido, legado a toda la humanidad por las mentes renacentistas e ilustradas más lúcidas de su época? ¿Creo en esas charadas de los ovnis? Si creo en Dios, ¿por qué lo hago?, ¿por fe?, ¿por tradición?, ¿porque así me lo inculcaron mis padres?, ¿Porque experimento un genuino y profundo sentido de espiritualidad que me hace sentir unida al Cosmos? o ¿Porque me siento sola y desamparada ante la imposibilidad de un ser superior? o, peor aún, ¿porque ya no tendré a quién pedirle por la salud de los míos y por su bienestar material? ¿Qué representa la virgen de Guadalupe en mi mexicanidad? ¿Soy malinchista-snobista? ¿Soy nacionalista?, ¿entiendo que el buen nacionalismo es el que rechaza todo imperialismo?, ¿Me da miedo ser nacionalista porque ya no está de moda? ¿Conozco a los más grandes pensadores de mi país (José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Rosario Castellanos, Octavio Paz, José Revueltas, etc.) o me conforma conocer el pensamiento de los filósofos alemanes (Nietzsche, Kant, Heidegger, etc.)? ¿Tengo una postura frente al origen del hombre?, ¿soy creacionista o evolucionista o ninguna de las dos? ¿Tengo conciencia del vivir de otros pueblos, de sus idiosincrasias, de sus aportaciones? ¿Conozco la trayectoria de los presidentes que han gobernado a mi país? ¿Sé en qué período sexenal México tuvo su mejor desempeño? Y, ¿a qué se debió esto?, ¿a factores internos, externos o a una mezcla de ambos? ¿Es conveniente el modelo de libre mercado (el neoliberalismo, vaya) para mi país?, ¿por qué sí?, ¿por qué no? ¿En qué está sustentado?, ¿quiénes son sus ideólogos y cuáles son sus postulados? ¿Cómo son las relaciones internacionales de México con el resto de los países del orbe? ¿Sé, por ejemplo, que el 90% de nuestras relaciones comerciales se celebran con USA sometiéndonos con esto a una dependencia económica que data de los años del avilacamachismo?, ¿sé cómo ha evolucionado o involucionado el campo en mi país a raíz del TLCAN-NAFTA? ¿Sé cuáles son todas las diferentes lenguas que se hablan en mi país?, ¿además del inglés y el español, hablo alguna de dichas lenguas?, ¿por qué?, ¿es que someto todo a un rasero utilitarista?

¿Conozco la orografía de mi país, su geografía aunque sea en mapas? Aparte de mi perfil profesional, ¿qué talentos tengo, qué me interesa?, ¿me inclino por el arte o por el deporte o por una mezcla de ambas cosas? Cuando voy al súper, ¿me aseguro de comprar productos mexicanos —y con ello alentar la producción nacional, tan muerta, por cierto, a raíz del nuevo liberalismo— o prefiero lo “made anywhere, except in México”, ¿amo la poesía?, ¿miro las estrellas?, ¿quiero y cuido a mis hermanos, los animales?, ¿sé disfrutar de una tarde dominical bañada en luz?, ¿la sonrisa de un niño, cualquier niño, me devuelve el aliento?, ¿subestimo a mis semejantes?, ¿me siento superior a todo mundo?, ¿soy amable cuando voy a las compras o soy una cretina que maltrata a medio mundo?, ¿amo el conocimiento per se?, ¿he plantado un árbol?, ¿he rescatado a alguno de esos pajaritos que tristemente caen de sus nidos? ¿Leo el periódico diariamente?, ¿me informo con objetividad sobre la situación nacional?, ¿me importa si los demás se informan?, ¿sé si la señora de la esquina no se informa porque no tiene Internet o porque no le alcanza para el periódico?, ¿y si le digo que una muy buena opción es el radio? ¿Qué es la democracia?, ¿realmente es ejercida en nuestras naciones? ¿Asisto a las juntas vecinales a fin de enterarme de lo que ocurre en mi localidad y opinar al respecto? ¿O me espero a que se tomen malas decisiones y, ergo, me limito a quejarme? ¿He leído a los griegos? ¿Qué conozco de la cultura antigua, la azteca, que precedió a los españoles?, ¿qué sé sobre los mayas?, ¿cuántos millones de años tiene la Tierra de formación?, ¿qué es el Big Bang? ¿Conozco la teoría del campo unificado?, ¿qué es la mecánica cuántica, ¿qué es un agujero negro?, ¿qué dice la relatividad especial de Einstein? ¿Por qué explica mejor —a escalas cósmicas— el funcionamiento del Universo que la mecánica newtoniana? Dado que llevé clases de aritmética en la escuela elemental, debo saber distinguir a un número natural de un número entero, a un número racional de un número entero. ¿Por qué la Matemática es tan fundamental en el progreso del hombre? ¿La matemática se limita a saber hacer cuentas, no debería ser eso trabajo de contador? Si los matemáticos no sólo se dedican a contar, ¿qué más hacen? ¿Quiénes son los más grandes matemáticos de la Historia? ¿Y de México?

Las leyes jurídicas ¿por qué son importantes?, ¿he leído alguna vez la Constitución mexicana? ¿La Biblia? ¿Sé en qué año se formó la ONU y cómo está constituida?, ¿sé a qué responde el conflicto árabe israelí? ¿Cuándo el patrón oro dejó de ser vigente y por qué? ¿De cuándo data la dolarización de los mercados?, ¿por qué la especulación financiera es responsable de la crisis económica mundial y hasta qué punto los gobiernos del mundo —incluido el mío— auspiciaron esta barbarie? ¿Realmente Hugo Chávez es ese monstruo que la propaganda mediática presenta o hay una razón de otro tipo para que nos lo presenten así? ¿Cómo se gobierna en Venezuela? ¿Cuál ha sido su crecimiento económico? La Historia, ¿debo aceptar la Historia oficial de los libros como verdad revelada?, ¿hasta qué punto es menester revisar la Historia en los libros escrita? Las preguntas que tengo sobre la vida ¿debo sofocarlas?, ¿debo suprimirlas? Por ser mujer, ¿mi esfera de acción está circunscrita al hogar, al cuidado de los hijos y a la reproducción? ¿Puedo querer no tener hijos y ser sólo ser humano?, ¿Puedo querer sí tener hijos y no sentirme por ello “old-fashioned”? ¿Es la Selección Mexicana de Fútbol realmente la selección mexicana?, ¿no son, acaso, un grupo de once individuos elegidos arbitrariamente por los dueños del dinero (los dueños de los equipos de fútbol)? ¿Y si al mejor jugador mexicano de fútbol nunca lo conoceremos porque, sencillamente, juega en un llano y es un joven humilde al que no le interesa la notoriedad ni el dinero, sino sólo disfrutar del balón? ¿Y si lo mismo pasa con poetas y músicos? ¿Y si la gente más sencilla es la más hermosa y si no? ¿Y si entiendo que compro y compro y compro y nunca hallaré satisfacción porque la sociedad de consumo que me alberga me ha condicionado a ser un esclavo de sus productos? ¿Y si todo el tiempo inquiero y no me conformo con cualquier explicación dada?, ¿y si me atrevo a disentir y, con ello, a pensar? ¿Pienso?, ¿soy?, ¿acudo al silencio? ¿He planteado todas las preguntas fundamentales? y, ¿puedo enriquecerme con las de otros?

—¿Y si a veces me relajo y soy tontísima?

—Bueno, eso es evidente, pero tú —de todas maneras— no dejes de preguntar.

Lo escribí en 2010 en un debate en el blog referido con la intención en ese entonces de ayudar a bien pensar a mis contemporáneos. Se suprimió únicamente el primer párrafo, que es muy breve, a fin de no restar de coherencia y sentido al escrito. En esa época no había tanta gente escribiendo para plantear preguntas y pensar. ¿Por qué? Simple, porque no habían dado con mi blog para plagiarme. De ese es el tamaño de la vergüenza que tienen los idiotas que un día se toparon con mi blog y se dedican a plagiarme: saberse ordinarios, zafios y estúpidos y para ocultar su propia vergüenza y su sentido de oprobio contra mí (¡yo, que osé a superarlos!), se dedican a plagiar mis textos y masificarlos al tiempo que me acosan selectivamente en las redes, de forma planificada. Jajaja Las preguntas originalmente las publiqué en este enlace: Publicado el 20 de enero de 2010, tomado de aquí:
Capacidad de crear, es capacidad de nada.

La representatividad en el INE es una no representatividad

La representatividad de los grupos de poder en el INE es una representatividad que hasta la fecha se presenta nebulosa, puesto que esa “representatividad” solo es concerniente a los grupos señalados. Solo ellos están representados, en los hechos, de forma clara, y solo ellos están interpelados de forma eficiente de manera que su participación es manifiesta, los demás no lo estaríamos. Esta representatividad que interpelaría a dichos grupos de forma clara, dejaría sin explicar cómo es que los demás sectores populares estaríamos representados.

Si bien tradicionalmente hay muchos mecanismos de representación, lo cierto es que en México nada más están representados los partidos políticos, algunos grupos parlamentarios y supuestos grupos que representan a la sociedad civil, pero fuera de esos grupos, no hay mayor representatividad. Y, más importante, los mecanismos para que esa representatividad sea efectiva no son transparentes, son opacos. No queda claro cómo es posible que esa representatividad sea efectiva ni cómo se da en términos operativos. No es claro cómo se da esa representatividad entre los consejeros del INE y los representantes de gobierno a nivel de dicho organismo, quienes serían el enlace entre el INE y la ciudadanía. Ni tampoco sabemos cómo ni en qué forma los consejeros representarían los más genuinos intereses de la sociedad civil, ni cuáles son los mecanismos bajo los cuales la voluntad ciudadana queda expresada a través de dichos consejeros y de los demás grupos políticos que participan en el INE. 

Tal vez podría objetarse que los grupos parlamentarios, en tanto congresistas, ya están cumpliendo con esa función de representarnos. Sin embargo, los problemas estructurales que subyacen a la democracia mexicana tornan imposible esa relación. La democracia mexicana, hasta la fecha, es una democracia representativa y muestra serias dificultades, al nivel de sus instituciones de gobierno, para que pueda consolidarse como una democracia participativa. En realidad, el actual gobierno de México es el primer gobierno, en años, sino es que el primero de ellos, en instrumentar mecanismos de participación ciudadana que asemejan los mecanismos de participación más tradicionales definitorios de las democracias participativas, pero dista mucho para que, a nivel de sus instituciones, como ya se mencionó, esa democracia participativa pueda tornarse en una democracia más directa y opere, de hecho, sin obstáculos. Y este es el problema precisamente que encontramos ahora mismo en el INE. 

El hecho de que sus grupos de representantes sean tan reducidos en número y en miembros y el hecho de que no haya mecanismos claros que transparenten la relación de representatividad entre consejeros y ciudadanía, demuestra que esta representatividad es cuando menos dudosa, si no es que ilusoria. 

Por lo tanto, urge que la sociedad civil y ciudanía exijamos claridad a este respecto. 

Por todo lo expuesto anteriormente, concluimos que la representatividad de los grupos de poder en el INE es una no representatividad y exigimos que esta falta de representatividad sea resuelta a la brevedad.

Lo vi por “Canal 34” anteayer; te quedas boquiabierto, te ríes, lloras: pretender engañar y legitimar su mentira apelando a la graficación por computadora. ¿Sabrán los creadores del OpenGL, de macromedia flash, etc. que a tan aviesos fines sirven sus creaciones? 

¿Ha tenido que morir esta niña para que Peña N. no llegue a los Pinos?, ¿a eso hemos llegado? Aunque, francamente, hay días que todo ésto me parece absolutamente fabricado: la niña, la muerte, la madre, el padre, el veredicto, todo. 

Me queda una certeza confortante: después de esto, Peña N. no pasará. 

Y ¿si le han apostado a la victimización para soliviantar en el pueblo simpatías por este hombre? Saben que con el desafuero Andrés Manuel ganó adeptos antes de perderlos. No, imposible, no llegarían a tanto porque aunque cuenten con científicos sociales, imagólogos, psicólogos, etc. de altos prestigio y salarios, éstos todavía no saben cómo hacer predicciones sobre el comportamiento social ante una condición inicial tan escabrosa. 

A veces siento que nunca sabremos qué es lo que pasó con Paulette y por qué sucedió todo ésto. 

Publicado el 2 de junio de 2010 en el blog de Jenaro Villamil a modo de comentario.

"Miss sin Techo"

"El mundo de las modelos es muy bonito y no digamos el de las misses. Está compuesto de cosméticos caros, trajes de alta costura y dietas hipocalóricas que consiguen otorgarles ese aire andrógino y desvaído que tanto gusta a los diseñadores de moda, en su mayoría gays. Bueno, también están las "agotadoras" sesiones de fotografía -ahora ya menos gracias al PhotoShop- y las apariciones en fiestas de revistas de moda, promociones de productos de perfumería, actos "solidarios", etc. Vamos, que apenas disponen de tiempo para relacionarse con esos empresarios tan maduros y selfmade que las pretenden, las invitan a "no-cenar" y a broncearse en sus yates. Sé que generalizar puede ser injusto, pero mis afirmaciones creo que pueden considerarse como estadísticamente correctas.
 
Ahora bien, ¿qué ocurre cuando a una de estas cabecitas enlacadas les da por pensar? Pues, por ejemplo, lo que ha ocurrido en Bélgica. Es cierto que, debido al revuelo mediático organizado, el certamen de Miss SinTecho no se va a  repetir, pero creo que vale la pena referirme a esta noticia. 
 
En efecto, la modelo belga Aline Duportail se puso a pensar cómo arreglar un poquito el mundo y tuvo la genial idea de recoger a varias indigentes de la calle y organizar su propio concurso de miss. Su madre, lejos de quitarle la idea de la cabeza o darle una bofetada para que espabilara, la secundó entusiastamente con el apoyo logístico de su asociación. En este tragicómico espectáculo participó también una red de tiemdas de segunda mano parecida a nuestra Traperos de Emaús, llamada Televil. También colaboraron económicamente diversos negocios locales -pequeños y grandes- que esponsorizaron la ocurrencia.
 
Lo mejor de todo es el premio a la ganadora: un año de alojamiento gratis.Así que, las indigentes fueron aseadas, vestidas y maquilladas y desfilaron durante 5 veces hasta obtener su corona. Qué tiempos estos en los que la dignidad de una mujer vale lo que cuesta un año de alquiler. El concurso lo ganó una sintecho de 58 años que, imagino que a la tranquilidad de dormir caliente un año, sumó la vana ilusión de sentirse un ser normal e integrado en la sociedad aunque sea de esta forma circense.

Madre Coraje y su hija ya habían fomentado el año pasado otra iniciativa tan "original" como la elaboración de un calendario de sintecho desnudos, con una performance igualmente nudista por Bruselas, en la que lo épatant consistía en ver juntos el bello y joven cuerpo de la modelo junto a los viejos y maltratados de los sintecho.

Quedo a la espera de la próxima idea salvadora de este simpático dúo que, con los tiempos que corren, no me extrañaría que llegasen a presidentas del gobierno belga. 

A todo esto, y viendo las fotos del solidario evento siempre, me he preguntado lo mismo: ¿por qué razón a una mujer fea no se le permite presentarse a un concurso de Miss pero a una modelo tontaina se le ofrece una tribuna para expresar sus profundos pensamientos e incluso escribir columnas en los diarios? Supongo que tiene que ver con los malos tiempos que corre la cultura en nuestro mundo, pero también con este problema radical: con un simple vistazo, divergencias subjetivas aparte, se sabe si alguien es guapo o no. Detectar la belleza o fealdad física es un acto casi inmediato, apto para cualquiera. Pero para apreciar la inteligencia es imprescindible ser inteligente. En fín, esto da para otro post. En el de hoy solo quiero hacer uso de mi paralelismo favorito para terminar. Imaginaos un concurso de Miss Auschwitz: la más guapa no será envíada a la cámara de gas hasta el próximo año. Qué hermosa iniciativa hubiera sido ¿verdad? No propongo lo de posar desnudos, porque he visto fotos de Auschwitz y, por lo visto, eso ya lo hicieron."

Dizdira Zalakain

“Mi obra” y un móvil alrededor de ella

Cuando hablo de que buscan invisibilizar mi obra, no significa que esté interesada en que se visibilice, simplemente me estoy refiriendo al móvil de la gente que está acosándome. Además, como ya he mencionado en otras ocasiones, cuando digo “mi obra” utilizo la frase de manera descriptiva para referirme a una designación genérica que suele atribuirse a un conjunto de objetos, de cualquier naturaleza, que ha sido creado con algún fin. Si alguien cree que utilizo la designación “mi obra” en un sentido del arte, entonces esa persona necesita entender que está depositando en mis palabras una acepción que no me pertenece.

Esperanza de Manual

La esperanza es un rayo que efluye de nosotros y, un día, la enfermedad general de la sociedad o el desconsuelo, se lo lleva. Por eso, mantener la esperanza en estos días, se torna en un mecanismo de defensa autoaprendida –en una estrategia de espantosa alienación– que, si bien nos protege de los embates del colectivo, al mismo tiempo nos aleja de la posibilidad real de cambiar desde sus más reales estructuras todo aquello que nos aqueja. Por eso, aunque moleste al más fiel de mis lectores, para mí la esperanza se ha convertido en un lastre, en una forma de la fe que nos lleva al autoengaño y, más en el fondo, en una forma de egoísmo. En una plegaria que rezamos cuando nos sentimos impotentes y resulta más cómodo “enconcharse” –esa palabra extraña pero necesaria en estos momentos, por insustituible–, que salir a la realidad, encararla y hacer algo de fondo, para que cambie, en vez de rezar. Muy horroroso todo el mecanismo de la esperanza. Una forma de la fe y el autoengaño que estos días no tolero. Hipocresía burguesa, o pequeñoburguesa, que no nos lleva a ninguna parte más que al (provisorio) bienestar individual. ¿Esperanza? Inacción. ¿Esperanza? Autoconsolación. ¿Esperanza? Zen egoísta de carácter yoico lleno de individualismo. ¿Esperanza? Falsa sanación, falsa camino. Esperanza que invoca una sociedad agrietada que lo único que sabe hacer es rezar padresnuestros de treinta y tantos centavos para que el cielo no se le venga encima. Me da asco la sociedad y su esperanza cristiana. Nada ha cambiado. No puedes pasar de la indolencia, como por arte de magia, a la esperanza, sin haber hecho nada real por tu sociedad. Eso se llama ser acomodaticio, buscar la autoaceptación y la aceptación mostrando una plegaria vacía de acciones para congratularte con la sociedad. Se llama buscar el perdón entre el pópulo mostrándote poseedor de una falsa humildad que te homogeneiza a los otros, sin haber hecho nada real (como los otros) por los demás. Se llama llano egoísmo y llana enfermedad social. La esperanza en 2021, ante el contexto de la pandemia, se llama oportunismo. La esperanza es el canto automansturbatorio que se canta la sociedad a sí misma para celebrar que no ha muerto —en parte gracias a su egoísmo—, como ya murieron los otros. Y en verdad sé que existen faros que no inciden en esta caracterización y tal vez por ese grupo valdría la pena conservar nuestra fe en la esperanza, pero, ¿entonces?, ¿cuándo recibirían sanción los que sí han hecho el daño solo porque tenemos que precavernos de este tipo de señalizaciones en aras de los que no lo han hecho? Se me hace un acto de una hipocresía colosal y de un pequeñoburguismo a cuál más, intolerable. ¿Cómo puede haber esperanza, si se ha revelado que la sociedad, como tal, es un monstruo? Discúlpenme, queridos lectores circunstanciales, detentadores de la esperanza —enajenados o no—, pero yo de su sociedad de la esperanza, me deslindo; su sociedad de manual que no encara los hechos más puramente existenciales que son necesarios para nuestra pervivencia aquí en la tierra, no sirve.

Un hallazgo a propósito de Poe

Acabo de comprar una edición, hermosa, en pasta dura, de todos los cuentos de Edgar Allan Poe. La edición la compré por casualidad porque me la sugirió Amazon y la compré porque estamos organizando un club de lectura semanal con mi familia. La idea era iniciar con textos de Poe porque la literatura gótica nos gusta a todos y porque son más o menos ágiles de leer. La edición, supuestamente, data de 2009 —y en realidad lo creo, porque viene acompañada por un prólogo muy hermoso de Carlos Fuentes que solo pudo haber sido escrito en esa época, puesto que Carlos Fuentes murió en 2012—, además, la edición viene comentada, es decir, cada cuento está acompañado del comentario de algún escritor que lo introduce. Hasta el momento, conforme voy avanzando en cada cuento —para releerlo o leerlo por primera vez—, voy leyendo algunos de los textos introductorios, si bien no me enganchan del todo —por fortuna, mi texto favorito tiene una introducción soberbia y, de hecho, sospecho en ese momento que es la única—. Sin embargo, no me contento con solo ir leyendo las introducciones a los cuentos leídos, sino que luego me da por curiosear y me pongo a leer algunas líneas de los otros textos introductorios. Así que, en este lance que es ir leyendo y releyendo un poco por aquí, caigo con un texto introductorio atribuido a una supuesta escritora chilena de hombre Andrea Maturana, en el que está plagiando multitud de textos míos. Multitud de frases, ideas, palabras, lenguaje, etcétera, y todo en la tónica de los plagios y el acoso que he estado denunciando. Me doy cuenta de inmediato que se trata de una artimaña más de la gente que se dedica a plagiar mis letras e invisibilizar mi obra —robarla para decirlo textualmente— y me da profunda tristeza descubrir hasta qué punto el grupo cultural que se dedica a acosarme y plagiar mi trabajo tiene control sobre las editoriales y la producción cultural al nivel de, al menos, las letras que se producen en Hispanoamérica. Me doy cuenta que este grupo es poderoso, como ya lo he denunciado y que no van a cejar en seguir apropiándose de mis letras a como dé lugar. Me pregunto, al ver que se trata, supuestamente, de la segunda edición del texto (la cual, extrañamente, fue publicada dos meses después de la primera, de enero a marzo ¿?) cómo habrán hecho para lograr publicar un tiraje que por supuesto fue impreso muchos años después —y no en 2009—, atribuirle una fecha anterior, y que nadie se dé cuenta.

¿Quién estará involucrado en este tipo de maniobras y movimientos? ¿Quién se presta a que se publique un tiraje posterior en el tiempo, en el cual se incluye el texto de Andrea Maturana en donde se plagian cientos de textos míos, permitiendo que se alteren las fechas de publicación? ¿Hay forma de controlar este tipo de actos? ¿Quién hace inventario a las editoriales? Es obvio que dicho texto no fue escrito en 2009, sino muchos años después y es obvio que lo están introduciendo en esa edición antigua sin aclarar que se trata de un tiraje posterior. El texto, incluso, pudo haber sido escrito en 2009 y rehecho por completo ya con los plagios. La respuesta, por supuesto, no la conozco y no sé quién, o quiénes, se prestarían a este tipo de porquerías, pero lo que sí sé y alcanzo a deducir es que este grupo cultural al que denomino la derecha latinoamericana —o al que identifico con dicho grupo—, se dedica a estas prácticas de manera más o menos consuetudinaria, al menos en relación con mis escritos. No es difícil deducirlo ni se necesita ser un genio para visualizar cómo operan. No es una conspiración tampoco, o no en el sentido en que los seguidores de este tipo de teorías lo pintan. Es algo más simple, es simplemente una red de conocidos, de amigos y colegas y miembros de la industria editorial, que se piden favores y que colaboran mutuamente. Así, tienen a traductores, editores, piezas clave en las universidades para ambas cosas; por un lado, falsificar las ediciones, modificarlas o adulterarlas después de haber sido publicadas —o, en algunos casos, como en los casos de algunas de las personas que ya he mencionado, publicarlas por completo nuevas adjudicándoles fechas de publicación mucho muy anteriores; es decir, escribir y publicar un libro en 2020, por ejemplo, por algunos de los ghostwriters que contratan, pero poniéndole fecha de publicación 2005 por citar un ejemplo, y plagiando la obra de un tercero desconocido que la haya producido antes de 2020 (mucho antes en realidad)—, y, por el otro, dar publicidad a dichas obras y dichos escritores en los circuitos culturales que ellos, de por sí, ya controlan, o ya tienen bajo su control, para rodearles y coronarles de prestigio. Para legitimarlas. Por eso, no solo colaboran editores y traductores, también colaboran periodistas, críticos culturales y maestros de universidad, pues son quienes, finalmente, dan legitimidad a la obra y la ratifican con su juicio personal. En este sentido descubres que la producción editorial de nuestros días es una basura. Te das cuenta que para ser un escritor en nuestra época tienes que ser, en primer lugar, un corrupto o un ser completamente hambriento de fama y notoriedad, como es el caso de varias de las plagiarias que he mencionado. Te das cuenta que esos escritores están dispuestos a todo tipo de servidumbres con tal de publicar, desde admitir malos tratos, vender y prostituir la esencia de su arte —si es que tienen alguno—, plagiar, etcétera, hasta —en los casos más bajos—, admitir que otros ghostwriters escriban por ellos y atribuirse una obra. Sin embargo, este quizá sería el menos grave de los delitos que cometen estos grupos de personas. El más grave en realidad es que utilizan a todo su sistema editorial —escritores, traductores, editoriales, ghostwriters— como una herramienta política, con lo cual se pervierte todo su quehacer. Es decir, llevan a las masas una cultura mediatizada. Y no me refiero a las viejas obras ya producidas, por escritores antiguos, que solo se republican, me refiero a las ediciones más recientes, a lo que se está publicando y se sigue escribiendo ahora mismo y cuyo valor literario, por lo tanto, es nulo, o prácticamente nulo.

Por eso, incluso, tuitstar y demás alfiles de la nueva industria cultural es parte esencial de esta maquinaria. Lo controlan todo y lo controlan electrónicamente y pueden lograr que personas como yo, que escribimos prácticamente en la nada o en el desierto de nuestras bitácoras digitales, quedemos desposeídas para siempre de nuestras invenciones simplemente robándonoslas. Así, mi obra ya no es mi obra, ni mi lenguaje es mi lenguaje, mi obra y la singularidad de mis letras ya no es una creación ni una invención mía que va a pasar a la historia (olvidada) de los bloggers como la obra de una blogger más sin pena ni gloria (como debió de ocurrir); mi obra, más bien, y todo mi lenguaje —modismos y manías escriturales—, van a pasar, a través de la falsificación, a todas estas decenas de “escritoras” que he mencionado (http://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/2021/04/adenda-ultimo-post.html) y a decenas de escritorzuelas más a quienes, supongo, seguirán adjudicando mis letras.

Así, mi obra ya no es mi obra ni mi lenguaje ya es mi lenguaje, mi obra es de todas las otras “escritoras” que he mencionado. No soy yo quien la ha creado, la crearon otras personas plagiando mis escritos y cambiando simplemente la fecha de publicación a un momento anterior en el tiempo —al momento en el que las creé— con el fin de autentificarlas.

Sé que lo que estoy contando sonará raro o inverosímil para algunos, sin embargo, tal y como lo estoy contando es como sucede. No solo he descubierto este caso de esta supuesta escritora chilena, he descubierto todos los casos que ya he denunciado en escritos anteriores a lo largo de este blog y de mi blog en Medium (https://medium.com/@Scarbo__) y he descubierto, también, que otro tanto hacen con artículos académicos que se publican en revistas literarias en donde he descubierto un par de artículos al menos, que están fusilándose toda mi propiedad intelectual y todas mis letras y a los cuales asignan fechas de publicación de, hasta años tan antiguos, como fines de los noventas.

Entonces sí, suena raro y es una desgracia para el mundo editorial, pero es un hecho, la literatura que se produce en la actualidad —salvo tal vez por algunas excepciones—, es una literatura de aparador en donde lo último que cuenta es el valor literario de los libros producidos, en donde prima la corrupción y la mayoría de las publicaciones se dan por amiguismo o por compadrazgos.

Es decir, la literatura de nuestros días, salvo que se publique en blogs o se quede guardada en nuestros diarios personales, no vale la pena, está contaminada, y cuando vale la pena es porque el escritor en consideración apenas si tiene renombre, algunos cuantos tirajes en circulación, o porque su obra es muy difícil de encontrar; con estas nuevas tecnologías, en donde se espía a mansalva a bloggers y escritores desconocidos, como ha sido mi caso, y se puede extraer sus escritos de sus computadoras, es imposible saber si lo que nos llega es una escritura genuina o una obra producto del odio y de la más corrosiva envidia, es imposible saber a quién pertenece la imaginación. Al menos, en lo que compete a las grandes editoriales, como es el caso de Mondadori, Alfaguara, Punto de Espuma, y todas las editoriales que, he descubierto, están metidas en este tipo de porquerías.

Sé que es una historia triste e inverosímil, pero tenía que contarla.

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