Sentimientos, no ideas

Habiéndolo reflexionado ampliamente, me atrevo a asegurar que no está relacionada con ideas mi desencantamiento del mundo y mi falta de fe política. A fin de cuentas, siempre existe una antítesis para toda tesis y siempre es posible utilizar una cualquiera de tales proposiciones para defender una u otra posturas políticas. Estoy lejos de ser ideas y nadie lo es absolutamente. No estoy guiada por seguridades teóricas cuando opino en política. La cota de lucidez con la que deconstruyo el mundo está lejos de ser una cadena de argumentos; sería concederme demasiado una suposición así. ¿Quién es ideas en el mundo estos días? La verdad es que todo el tiempo somos seres irracionales, atravesados por toda suerte de pulsiones y deseos nunca satisfechos. La razón -el razonamiento- es una adquisición reciente de nuestra especie y prácticamente vedada a la comprensión de una parte importante de los nuestros. Si practicásemos el hábito del pensamiento de manera continuada, entonces, en lugar de lidiar con los problemas típicos del poder y con una sobreexposición a la violencia como de hecho lidiamos, nuestras vidas serían más llevaderas y disfrutaríamos en contraste de apacibles tardes de sol en nuestros respectivos búnkers. El proyecto ilustrado y el proyecto positivista nunca pasó de ser un proyecto, hoy a todas luces fracasado. Y quienes con más ahínco se oponen al pensamiento y a la razón son a menudo quienes con mayor asiduidad se valen de embrollos mentales -la mayoría de las veces disminuidos- para lograr toda clase de fines aviesos o utilitarios. La especie no es una especie habituada a pensar; de hecho, me atrevería a decir que la especie no piensa la mayoría de las veces. No puede, no es posible, no hay tiempo. La sociedad de masas no sería tan perfecta a no ser a merced de que en su calidad de masa se ponen en crisis y se potencian con especial intensidad todas las necesidades afectivas de los sujetos. El deseo insatisfecho es hoy la gran polea con que las entidades políticas manipulan a los sujetos semirracionales que conforman a nuestras sociedades cautivas y cuya dote de manipulación crece significativamente cuando nos aglutinamos en masa. Lacan, aquel psicoanalista polémico, supo enunciar bajo tesis psicoanalíticas fortísimas la veracidad de estas ideas. Freud, Jung, Lacan son más vigentes que nunca para el poder y más útiles a sus fines de lo que podrían haber sido para nosotros una cualquiera de nuestras terapias clínicas. El sistema es cien por ciento oportunista y sabe tomar ventaja de este hecho al que me atrevería a elevar a la casi categoría de absoluto. Nuestra lucha de clases marxista se transmuta así en una schopenhaueriana lucha clasial e interclasial. ¿Algún día será esto distinto?

Mi desencantamiento del mundo y de la política -concluyo-, no es un problema de ideas. Es un problema de sentimientos. Siento, vivo y experimento de manera continua la violencia de la sociedad mexicana estos días. Y no solamente porque sea blanco de facto de esa violencia a través de redes sociales, sino porque en general la gente en México se ha vuelto sumamente violenta. Violenta en el adoctrinamiento de sus fes reveladas, violenta en sus actos de ciberacoso, violenta cuando discriminan a quienes se muestran distintos, violenta contra quienes detestamos el espíritu gregario, violenta habitualmente a través de los medios de comunicación y violenta finalmente -material y simbólicamente violenta- en los asesinatos de todas las personas a las que se viene asesinando dolosamente desde el sexenio de Felipe Calderón: periodistas, niños, mujeres, hombres y ancianos en todo el país.

Si hoy enfermera y tuviera que dejar de escribir y ya no me fuese posible comunicarme con quienes gentilmente vienen a leerme, dejaría a mis lectores una última divisa: abracen el placer de pensar y rebélense contra su condición de Sísifo culposo y compulsivo. Pensar es sentir, vivan libres. Desobedezcan. Y desobedezcan sobre todo esta última divisa.

Eleuthéria sonríe. (Vivo en Hipéria-Hiperión.)

Marie-Hélène Brousse. Pŕactica psicoanalítica

*La idea de desobedecer es un desarrollo de Gabriela Henderson.

La heteronormatividad al banquillo


En el mes de abril estuve compartiendo en mi perfil público facebook algunos textos de la teóloga argentina Eliana Valzura, a quien tuve el placer de conocer a través de Pronombre hace poco más de un año. Ese mes estuve publicando algunos artículos de Eliana sobre monseñor Óscar Romero además de un texto bellísimo intitulado La heteronormatividad al banquillo en el que Eliana deja deslizar una disculpa pública a la comunidad gay y abortistas en nombre de la iglesia a la que ella se hallaba adscrita hasta entonces y de la que fue practicante hasta antes de departirse por una espiritualidad distinta. A mí en lo particular me embelesó el texto por el gesto profundo de manifestar una contrición en público y un reconocimiento expreso tras haber escrito un libro en el que se había mostrado poco más que condescendiente con la comunidad gay y un libro además constitutivo de sus tiempos de práctica eclesial. Yo disfruté mucho de este texto y, lo disfruté tanto, que desde entonces lo he mantenido activo en mi perfil público junto a los textos de monseñor Romero. Sin embargo, y por fortuna, no son solamente accesibles desde ese espacio, pueden ser también accedidos desde academia.edu en donde la teóloga habitualmente publica algunos de sus artículos. Por otro lado, y como algunos de mis lectores recordarán, yo, por mi parte, empecé a manifestar un profundo interés por la teología y la teoría de las religiones hace bastante tiempo atrás y, a pesar de erigirme como un espíritu ateo, este interés no ha cesado desde entonces y, supongo, no cesará en el futuro. Tengo también aglutinados en mi cuenta facebook antigua algunas o varias reflexiones escritas hace un par de años en donde se concentran parte de mis ideas a este respecto. Ideas que en mi caso personal son producto de mi propia elaboración más que constituir la huella de una singladura en particular alrededor de estos temas. Es decir, la singladura sí que la hay pero por otros derroteros. 

Quizá paulatinamente vaya publicando parte de estos escritos aquí. La verdad es que habría que hacer un arduo trabajo de zapeo para rescatarlos, así que no prometo mucho. En cambio, si le clican aquí podrán desde la comodidad de su ordenador acceder y disfrutar del texto de esta pensadora. Una reflexión estupenda. Voilá!

Ucronía

Le Léthé


like a poem in the dark—escaped back to Oblivion.
—Allen Ginsberg, Kaddish.

Viens sur mon coeur, âme cruelle et sourde,
Tigre adoré, monstre aux airs indolents;
Je veux longtemps plonger mes doigts tremblants
Dans l'épaisseur de ta crinière lourde;

Dans tes jupons remplis de ton parfum
Ensevelir ma tête endolorie,
Et respirer, comme une fleur flétrie,
Le doux relent de mon amour défunt.

Je veux dormir! dormir plutôt que vivre!
Dans un sommeil aussi doux que la mort,
J'étalerai mes baisers sans remords
Sur ton beau corps poli comme le cuivre.

Pour engloutir mes sanglots apaisés
Rien ne me vaut l'abîme de ta couche;
L'oubli puissant habite sur ta bouche,
Et le Léthé coule dans tes baisers.

À mon destin, désormais mon délice,
J'obéirai comme un prédestiné;
Martyr docile, innocent condamné,
Dont la ferveur attise le supplice,

Je sucerai, pour noyer ma rancoeur,
Le népenthès et la bonne ciguë
Aux bouts charmants de cette gorge aiguë
Qui n'a jamais emprisonné de coeur.

— Charles Baudelaire


Ingmar Bergman: The Serpent's Egg


Una opinión sobre el valorar

No solo la belleza, la mayoría de nuestras valoraciones poseen una componente apriorística. Y algunas de ellas, una componente experiencial.

Por ejemplo, no es improbable que los objetos de la naturaleza sean nuestros primeros modelos estéticos. "La naturaleza es el arquetipo de toda belleza", decía más o menos Sabato.

Y algo muy similar pasa con nuestras valoraciones morales; muchas de ellas están cimentadas en la experiencia, y cuando se cimientan en solo la autoridad o en solo la tradición, se está peligrosamente cerca de parir un conjunto de prescripciones morales que son, o inadecuadas, o tiránicas, o antinatura.

Pienso que si nuestros criterios éticos tomaran por criterio ulterior un criterio biológico, estaríamos en posibilidad de construir sistemas morales menos dañinos para la especie de los que hasta ahora se hayan construido (caso concreto, el judeocristianismo en su corriente neoplatónica).

Aquí, nuevamente, más que tomar por regla un apriorístico, debería tomarse por regla nuestras experiencias biológicas: Si a mí me cimbra ver cómo golpean a un perro, por ejemplo, o a una persona, es porque algo en mi ser biológico —algo muy instintual— intuye que esos golpes actúan contra la vida de ese animal o de esa persona. Y si yo decido llamar "mala" a esa acción, no habrá sido por gusto —como algunos sistemas éticos pretenden defender—, ni un derroche de hedonismo: "Yo quiero que no le peguen al animal porque me place" (francamente, me parece reduccionista dicha posición), sino que habrá simplemente actuado un criterio biológico en mi apreciación.

Como para bien o para mal —no se sabe— existen unas personas incapaces de experimentar este tipo de empatías, llamados psicópatas, no siempre resultará sencillo para un grupo social determinar qué es bueno o qué es malo en tanto criterio biológico; pues podría darse el caso que se tomara como representativa del grupo la opinión de algún psicópata y, entonces, como esa persona con toda seguridad sería indiferente a los golpes del perro, ya no podríamos decir que golpear al perro es algo "malo". Ya no gozaríamos de ese consenso.

Pero el consenso no es, ni por mucho, el mejor criterio ético. Si no hay un criterio biológico detrás, el consenso puede ser engañoso. Por ejemplo, en nuestras sociedades se ha estatuido por consenso la monogamia y se ha proscrito, en oposición, la poligamia. Ésta, me parece, ha sido una de las normas más antinatura que ha adoptado el hombre de la modernidad, pues si bien muchas personas pueden practicar la monogamia sin problemas (el amor puede hacer que nos parezcan indeseables cualesquiera otras personas que no sean nuestra pareja), lo cierto es que hay muchas personas definitivamente polígamas que necesitan de más de una pareja al tiempo. Si aceptáramos este hecho lejos de consideraciones moralizantes, creo que muchos matrimonios y familias podrían ser más felices y actuar en consecuencia a dicha realidad; es más, se tendría la opción de querer una relación así o de no quererla. El de la poligamia es solo un caso paradigmático, de entre otros muchos de nuestros tabús que lo único que han hecho es fomentar las deshonestidades en los grupos y reducir el margen de acción, la libertad de elegir un humano sus opciones. Si la poligamia no fuera prohibitiva, la gente simplemente tendría la opción entre poder llevar una vida monógama o una vida polígama.

Opino que en lugar de tener unos criterios éticos inmutables, inflexibles, intocables, incuestionables, se debería tener unos criterios éticos metanormativos que nos ayudaran a tomar decisiones, adecuando con flexibilidad dichos criterios a situaciones concretas.

Por lo demás, estoy de acuerdo. Estamos llenos de valoraciones (éticas, estéticas) que son puramente producto de idealizarse el hombre a sí mismo, o de idealizar en forma apriorística un conjunto de cosas que a él le parecen buenas y bellas. Contra esos modelos, creo que pueda hacerse muy poco y no nos queda más que aceptar esta tendencia a veces chocante de nuestra especie, a veces vana.

Me solté a escribir esto porque alguien de mis contactos aquí en Facebook posteó lo siguiente:

«La belleza en sí es una simple palabra; ni siquiera es un concepto. Al juzgar lo bello, el hombre se considera a sí mismo como el modelo de perfección. Una especie no tiene otra alternativa que afirmarse a sí misma de esta manera». 

Friedrich Nietzsche.

* Accesible en su primera publicación a través de éste enlace, mayo 20 de 2013.

Evgen Bavčar: Paris avec le chat



Evgen Bavčar: Paris avec le chat

AUTOCRATISMO

Quiero hablar de números, algoritmos, lenguajes y cálculos formales; de espacios geométricos exóticos y de teoremas. Quiero que a todos los chiquillos les obliguen a leer Kant, Gödel, a construir sistemas axiomáticos, a tomar decisiones vía el frío cálculo de probabilidades y la teoría de los juegos. Que el mundo se convierta en una sucesión de estados predictibles y construir el árbol binario de posibilidades para cada estado posible actual. Luego, elegir una posibilidad cualquiera, cuya ocurrencia quedaría supeditada al vano y siempre azaroso perímetro de su error. 

¡¡Sí!!

18 de agosto de 2012.
Accesible en su primer publicación desde éste enlace.

Sylvia Plath: Interview

Momento en Facebook

Queridos, si me ven después de estos días escribir solamente sobre mí, de poesía, de arte, en plena introspección, por favor, no me juzguen. Necesito desintoxicarme de todo esto. Pasé seis años de mi vida, en mi viejo blog —y no solo allí—, intentando crear un México distinto al que dejé cuando partí a mi exilio, el cual por cierto ya existía desde esos años de mi residencia en el viejo blog y el cual ha empeorado. Hoy necesito alejarme un poco de la política, depurarme, ser mejor yo misma para poder dar de mí a los otros. Quizás se trate de unos pocos días, quizá este mecanismo extraño especie de reloj integrado dentro de mi vida vuelva a hacer presencia en mí en poquísimo tiempo. Uno también ya se conoce a sí mismo y cree cosas. Yo he creído cosas y en base a esa creencia he intentado aprender, investigar, fortalecer mi pensamiento para ayudar a deconstruir mi realidad. Quise un mundo mejor para los otros. Pensé no solo en mí. De eso se ha tratado mi vida. Alrededor de ese axioma moral tan básico —alrededor de esa idea— han girado mis sueños, mi relación con los otros, mi dolor y mi orfandad, mi fe en la criatura humana, mis alegrías, mi soledad y muy buena parte de lo que me impulsa a existir. Hoy sin embargo, estoy devastada y necesitada, además, de un cambio y de un nuevo impulso. De una nueva perspectiva, panorama, desde el cual volver a mirar todo otra vez. Es que la lucidez de la que he hablado últimamente me deja paradójicamente sin ojos. Y en mis ojos, en mi mirada, radica mi capacidad para la belleza. Sin la belleza, sin su percepción ni su disfrute, no somos capaces de nada como especie. Quizá la belleza sea la precondición de la moralidad. Si bien esa precondición es claramente insuficiente para la posesión de la otra experiencia.

Entro en receso por un tiempo de la política.

Me reduciré a compartir lecturas políticas si acaso. Ya no quiero sumar con mis ideas a la confusión general.

Disclaimer: El grueso de esta nota no se comprende sin el conjunto de interacciones que la precedieron en Facebook. La dejo aquí de todos modos. 

Eyes Shut. Nocturne in C Minor [Arnalds/Ott/The Chopin Projecct]





Comentario

Leo a un viejo blogger en una entrada suya en lo que pretende ser un comentario político. Pero no, no creo que lo sea, es más bien la expresión de un viejo prejuicio que delimita el nivel de la reflexión política en mi país: el centro alrededor del cual gira y seguirá girando esta sociedad mezquina, según veo. La causa de todos nuestros tormentos. 

He aquí mi respuesta a su comentario:

Perdón, pero es un prejuicio terrible el que aquí expresas. Que Chuayfet se sienta sobrado —una percepción tuya, por lo demás—, creo que es francamente el menor de nuestros dramas políticos. Qué terrible esto.
¿Volveré? Me pregunto afligida. No sé, no lo sé ya. Francamente no quiero averiguarlo. Mi estancia mental el lugar adonde me acicalo trasciende de todos modos todas las barreras políticas que han sido impuestas por el mundo que me vio nacer. 

Por desgracia, sigo interesada de todos modos en los conflictos políticos que allí se respiran. 

La eficacia del voto nulo. Un argumento extrapolítico

Para Rebelión

Pues bueno, a dos semanas de las elecciones en México, pareciera comprobarse a posteriori la ineficacia política y extrapolítica del voto nulo. La intención de esta breve columna tiene justamente por objetivo valorar un par de argumentos técnicos —y ofrecer a su vez uno breve— sobre la viabilidad política de esta forma del voto. Es decir, no por supuesto sobre su legitimidad política —indiscutible e inalienable para quien bajo reflexiones éticas o reflexiones políticas se haya departido por anular—, sino sobre su viabilidad política entendida como eficacia, sobre la certidumbre que a la ciudadanía brinda anular si lo que se quiere es castigar realmente a la partitocracia y empoderar a la sociedad civil como más o menos arguyen sus impulsores.

Bien, resultado de esta inquietud decidí lanzarme a la búsqueda de respuestas en Internet y pude por fortuna encontrar algo de información valiosa. Encontré al menos dos argumentos a los que valdría la pena considerar si lo que buscamos es una evaluación más amplia sobre el comportamiento del voto nulo y si no nos sentimos satisfechos con lo que hasta el momento se ha dicho sobre su efectividad. Tomando entonces esos argumentos fui construyendo una sencilla argumentación y una serie de preguntas en relación a este tipo de voto con el propósito de no limitar el análisis a factores políticos. 

Lo que voy a hacer ahora es prácticamente ofrecer algunos argumentos técnicos muy simples explicando por qué en general resulta difícil determinar a priori si el voto nulo serviría a propósitos políticos o electorales definidos y por qué creer en su eficacia demandaría de nosotros: a) O de mucha fe política, b) O del conocimiento de otras de las variables involucradas en el evento electoral en cuestión, c) De un presupuesto tan alto y una campaña publicitaria tan exitosa como para inclusive garantizarnos una buena pelea frente a las costosas campañas de algunos de los partidos políticos mejor patrocinados para, así, atraer algunos de sus adeptos, d) De una tan elevada consciencia política que sin necesidad de financiamiento ni sin grandes convocatorias la ciudadanía se convencería por sí sola del poder de anular, e) Otros escenarios.

A continuación los argumentos.

ARGUMENTO 1. Este argumento parte de una brevísima columna de opinión publicada en el diario El Universal la semana pasada y fue proporcionado por uno de los miembros del Movimiento Anulista a través de su cuenta Twitter; vale mencionar que cuando se proporcionaba se advirtió al mismo tiempo cuáles serían los límites de esta modesta columna (“para alimentar debate”) y que no fue dado con la pretensión de zanjar aquí la cuestión. ¿Qué nos ofrece este análisis? Básicamente no hay ningún dato de peso en la columna que refuerce las opiniones de la expositora. Todo lo que se nos ofrece es evidencia anecdótica. Y es importante recordarlo: los ejemplos aislados no constituyen información concluyente en ningún análisis estadístico y menos en un evento aleatorio de este tipo. A veces ni el propio votante sabe con claridad por qué partido va a departirse sino hasta el momento mismo de la elección y puede incluso decidir su voto el mismo día de la jornada electoral. Hay una importante componente subjetiva en el ejercicio del voto y de allí que atribuir preferencias a los anulistas resulte ser un acto poco más que ocioso. Necesitaríamos conocer cómo se distribuyen los votos nulos entre los distintos partidos (de ser efectivamente emitidos) y esto demandaría conocer los datos de toda la elección (e inclusive datos de elecciones pasadas) a través de muestras aleatorias tomadas de la población electoral en su conjunto —y por tanto, muestras representativas—, dado que la población electoral constituye en sí un sistema social altamente heterogéneo, etcétera, y entonces, ahora sí, establecer con menor certidumbre —si es que una cosa tal es posible— si los anulistas son votantes desilusionados o ciudadanos apartidistas. En general, resulta aventurado hacer conjeturas sobre los votos anulados sin fiabilidad estadística. Por ejemplo, ¿por qué suponer que los votos ganados por los partidos pequeños son votos finalmente no anulados? O más específicamente, ¿por qué suponer que los votos anulados habrían de ser incontestablemente votos para el PRI? De antemano nadie sabe entre quiénes se repartirán. Para inferir lo que allí se infiere se necesitan más datos. La coincidencia aludida resulta ser para todo fin práctico insuficiente. Si acaso podría inferirse que en las circunscripciones de alto voto nulo citadas en el texto (y solamente en esas) hay menos simpatía por el PRI entre los votantes que por el resto de partidos. Y esos otros partidos pueden ser: PAN, PRD, PT, MORENA, PVEM, Movimiento Ciudadano o podría simplemente tratarse de una postura apartidista acendrada, no necesariamente benefactora de los partidos pequeños. 

Resulta por otro lado llamativo que se cite a Movimiento Ciudadano a favor del voto nulo cuando es evidentemente un argumento débil. Si en una entidad de bajo voto nulo Movimiento Ciudadano logró atraer el voto de los anulistas, como parece sugerir la escritora de la columna, ¿no debería más bien considerarse este hecho un triunfo de Movimiento Ciudadano que del movimiento anulista? Correlación no es causalidad. En la columna nunca se explica esto ni de hecho ha quedado suficientemente aclarado por los representantes del voto nulo hasta el momento. Su argumentación al respecto está basada solamente en unas probabilidades hipotéticas pero no se ha ofrecido hasta el momento ningún argumento de peso. Y creo que esto ha sido así sencillamente porque no hay cómo explicarlo: estamos ante un evento estocástico de muy alta complejidad probabilística y de inclusive absoluta incertidumbre debido a la importante componente subjetiva implicada en el evento, como se comentó líneas arriba. En resumen, es difícil saber en una elección si el voto nulo servirá a nuestros propósitos disponiendo de una cantidad de datos tan pequeña. Por lo demás, la ambigüedad de la columnista hace de por sí difícil analizar su comentario.

Así, más allá de la legitimidad política del voto nulo, hasta el momento ignoramos cómo este voto lastimaría al sistema de partidos además de lastimar potencialmente al PRI. En realidad, puede lastimar potencialmente a cualquier partido y de allí que haga peligrar especialmente a los partidos pequeños, quienes evidentemente cuentan con menos recursos financieros y experiencia política para atraer a los votantes. No es gratuito que el Partido del Trabajo haya perdido su registro en esta elección, por ejemplo. Desde mi perspectiva, el voto nulo fortalece al sistema de partidos de la misma manera en que lo hace el voto efectivo. O dicho de otra manera, no existe evidencia estadística concluyente que irrefutablemente apoyara el argumento contrario. 

ARGUMENTO 2. Mientras terminaba esta mañana de teclear el argumento 1 encontré por fortuna un análisis del economista mexicano Javier Aparicio en el que explica con una sencilla ecuación aritmética por qué el voto nulo no solamente no castigaría a los partidos políticos sino que de hecho los favorecería. Solamente que a diferencia del breve análisis del argumento 1, en el que tomo únicamente los datos de la columna citada, él además incorpora a su análisis (bastante más amplio) la manera en que de hecho los votos nulos son contabilizados después de la elección de acuerdo a la última reforma a la ley electoral (2014) y concluye por tanto que los partidos pequeños se verían en realidad beneficiados con esta nueva reforma. Textualmente en su breve análisis afirma: «Los votos nulos, al igual que el abstencionismo, ayudan a que los partidos políticos mantengan su registro» y párrafos más adelante: «Y también ayuda a que los partidos pequeños mantengan su registro, sus prerrogativas y sus curules». A mí sin embargo su último argumento no termina de convencerme del todo pues creo que está subestimando aquel comportamiento poco predecible expresado necesariamente en la voluntad del elector el día de la elección y cuya última decisión (se esperaría) sería sensible al arsenal disuasivo de los partidos políticos —dependiente en alguna medida de los recursos del partido en cuestión y de su consolidación política— y cuyo impacto en la voluntad del votante debería poder ser representado de alguna manera en nuestros cálculos para determinar si esto afectaría o no afectaría a los partidos pequeños (y puesto que se restan de la Suma total de votos válidos los votos nulos). En mi opinión, inclusive con independencia de la indecisión del votante y de si decide, o no, el mismo día de la elección por uno u otro partido, creo que debe reconocerse que los partidos grandes cuentan con más recursos (económicos, en prensa, en publicidad, en trayectoria) para atraer en general a más votantes, lo que, desde mi perspectiva, hace de todos modos peligrar a los partidos pequeños, tal y como peligraban con la ley anterior. Y a lo que además, habría que sumar este otro factor indecisión i del votante indeciso —comentado en el argumento 1— y estudiar su relación con los recursos de los partidos, su capacidad disuasiva, etc. En general, habría que considerar con más cuidado si los partidos pequeños son realmente beneficiados con esta nueva ley.

Creo que todo esto demuestra que el voto nulo no solo es un voto ineficaz, sino un voto ingenuo cuando no inútil. Un voto naïve. ¿Por qué la ley electoral pone a disposición de la ciudadanía un instrumento claramente limitado para castigar al sistema de partidos? ¿No este mecanismo abre las puertas a un ejercicio de representatividad ciudadana asimétrico para quienes no cuentan con medios políticos para la organización civil?

Querría finalmente preguntar al Movimiento Anulista y a sus principales impulsores si otra vez la ciudadanía habremos de quedarnos sin respuestas convincentes acerca de la eficacia no solamente política, sino extrapolítca del voto nulo, o si, como en otras ocasiones, el movimiento nació (previo a las elecciones) con un tenaz respaldo mediático y disuasivo, solo para morir después, calladamente, lanzándolo con su sordina a las tierras del olvido político, para hacer de este asunto otro de los tantos temas de coyuntura a los que la historia mexicana contemporánea parecería estar condenada sin derecho al registro, a la memoria, a la duda o al escepticismo. ¿Habrá respuestas?

Notas. [1] En este enlace puede leerse un estudio realizado por el Partido Acción Nacional sobre el comportamiento del voto nulo en las elecciones federales 2012. Cito textualmente las conclusiones del estudio: «En el estudio encontramos una posible relación negativa entre voto nulo y GPE, lo que significaría que a menor nivel educativo en los distritos hay un mayor voto nulo». A lo largo del texto se define GPE como Grado Promedio de Escolaridad (https://www.pan.org.mx/wp-content/uploads/downloads/2013/08/Documento_429.pdf). [2] No querría obviar que tanto en el ITAM como en El Colegio de México (de donde egresan los principales promotores de este movimiento) hay una importante comunidad de egresados de matemática y matemática aplicada (con un excelente cuerpo académico, según entiendo) quienes junto a Javier Aparicio podrían brindarnos de algún análisis más completo sobre esta cuestión. Es decir, el movimiento anulista podría solicitar un estudio así, inclusive como un ejercicio de sana autocrítica ante su propia propuesta. [3] La columna del argumento 1 se intitula «Falacias sobre el voto nulo e independientes» y puede consultarse directamente ingresando a la página del diario mexicano El Universal. [4] Es una lástima haber encontrado tan tarde la nota de Javier Aparicio, alojada en su blog personal, javieraparicio.net, en donde se presentan toda una serie de miniartículos muy interesantes escritos por el economista, a lo largo de al menos un mes —sobre el voto nulo— previo a las elecciones. Vale la pena echarles un ojo.

Per verso

Desear es la propuesta antojadiza de una existencia errabunda
Es vomitar antes que alimentarse, es la profundización de la náusea
El pasaje al acto, de esa sensación de angustia, que es el histeriqueo
Para el suicida cobarde que no concreta su obra
El sendero de luz es retornar al útero, regresar al gameto
Para nadar libremente, sin esa absurda sensación oceánica
Esta masturbación literaria sin instancia de goce acobarda su pretensión
Pues no hay ninguna
El devaneo, de ser o seguir siéndolo, es casi un capricho respiratorio
Es hacerlo como alguien lo ha indicado, y para colmo, ser feliz
En esa contradicción petulante de perpetuar los instantes, en los que nos creemos, plenos
Aquellas fronteras, que tanto tememos, nos aguardan, sin versos ni fábulas
Sólo en estos instantes logramos convencernos que podamos ser tales
Como para merecernos otra cosa, encima mejor.
Y nos piden amor
Como si el goce estuviese allí
En dar ¿qué? Lo recibido, el actuar la obra escrita por otros
Si ya dijimos no creer, ni tampoco querer ser parte de lo que sabemos que no existe
Y en el caso de que existiese no sería más que la continuidad
De la creación del blasfemo que se ríe de nuestras contradicciones
El perverso mayor aún no se ha catalogado
Es quien detenta inteligencia mayor
Te mira y en un instante te sodomiza
Y vos no te diste cuenta, lo entenderás más tarde
O quizá nunca, y en eso radica tu felicidad, inocente y siempre pasible
De ser arrebata, por los sufrientes de la verdad, a los que
Un segundo les basta para darte vuelta y dejarte colgado girando
En la misma historia.

Francisco Tomás González Cabañas.

Tomado de Filosofema.

PARTE

Mañana de sábado. Todo muy oscuro allá afuera. 7:40 AM. Se escuchan los motores de los automóviles. El amanecer se sucede sin exabruptos. Respiro con inusitada dicha después de varios días de un terebrante dolor en las extremidades. Causalidades biológicas -entre muchas otras- de solo relevancia para este abandonado espacio.

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Queridos y entrañables lectores de Eleutheria: después de tantos años de escribir para este lugar he decidido mudarme a una nueva bitácora por motivos esencialmente técnicos. He intentado por todos los medios posibles aligerar la carga de esta bitácora pero ello implicaría de algún modo deshacerme de parte del material y de los sidebars puestos en el lugar. Sin embargo, no estoy dispuesta a hacerlo. En dicho caso, he optado alternativamente por abrir este nuevo espacio y empezar desde ceros. No sé hasta cuándo vaya a escribir allá pero sin duda estoy determinada a escribir (y pensar) el resto de mis días, como perfectamente podrán imaginarse quienes me leen desde hace tiempo. Así que, yo, la escribiente, espera poder continuar con sus escritos por un tiempo más y, en esta nueva andanza, espero poder seguir contando con sus visitas. Dejo un saludo a todos. 

Liga para acceder al nuevo espacio.

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