D E N U N C I A

Esta mujer lleva siglos reventándose todos y cada uno de los escritos que están en mi blog para difundir su propaganda. Dan asco, ni siquiera son capaces de producir una idea original sin recurrir a lo mucho que alguien tenga por decir, pero que, por envidia, sentido de inferioridad, o por puro afán de chingar, no pueden reconocer. Eres una estúpida, una plagiaria y una muy mala propagandista. Vieja sinvergüenza y cerda, tienes hasta el descaro de tuitear en tu espacio fragmentos de escritos míos.  

Lo más grave es que esta sujeta que habla en pro de Trump en sus redes sociales, trabaja para el mismo grupo que se dedica a impulsar la agenda de género en América Latina. ¿Cómo y por qué lo sé? Porque este mismo grupo de sujetas se dedica a plagiar con igual ahínco mis textos. Son una y la misma cosa. Gente cerda.

Votar nulo o no votar

De antemano, agradezco tu correo y el contenido del mismo.

 Por otro lado, me parece que la anulación del voto es una actitud política legítima; pero me parece que es una utopía pretender que tendrá efectividad ¿Por qué? Porque no es posible pretender que toda la población sufragante vote nulo. Además, es cierto que, al votar nulo, estamos allanándole el camino a los actores políticos más corporativistas: aquellos que acuden a andanadas a las urnas por órdenes superiores -como las huestes magisteriales de Elba Esther que dan votos fraudulentos al partido gobernante en turno-. 

Y, muy honestamente y después de haberlo meditado con más calma, votar nulo me parece una actitud tibia, mediocre y -en algunos casos- mediática. Hemos tenido tres años de mediocridad, con un gobierno apócrifo, con el cómic este mal narrado del "combate al narcotráfico", con un medio sexenio represor, con una crisis económica sin precedentes, con una "reforma"  a PEMEX que, desde una lógica elemental te preguntas ¿cómo fue posible que se haya aprobado?, con una actuación vergonzante de la diplomacia mexicana ante el caso Lucía Morett, con el lamentable deceso de Ernestina Ascencio, con leyes aprobadas que claramente atentan contra nuestras libertades y contra la propia soberanía,  en fin, un sexenio  garrafal y yo me digo ¿Por qué esperar hasta el 5 de Julio de 2009 para demostrar a los partidos -en buena medida responsables del status quo que hoy campea nuestra vida pública- que ya estamos cansados? Ahora sí que como dice el Anticristo: "Já, já, qué risa me da" y ¿por qué el año que se consumó el fraude la  mayoría de nuestra población -salvo los lopezobradoristas (me incluyo entre ellos)- se quedó impávida ante la situación? y ¿por qué hemos permitido tantos atropellos? y ¿por qué no, mejor, desconocemos al IFE y mandamos a la China a sus muy insignes instituciones? ¿Por qué no se promueve mediáticamente esto? Pues es muy claro, los mass media están dispuestos a ser palestra de la promoción del voto nulo porque éste apuesta al desencanto político -que es lo que, finalmente, buscan inducir en nosotros-, porque la abulia política es lo que ha permitido que estos gobernantes hagan, impunemente, todas estas patrañas; pero la abulia es una opción que, como tal, se elige por voluntad propia y, entonces, es condenadamente cierto cuando escuchamos a alguien decir: "Cada pueblo tiene el gobierno que se merece", es más, es ya un axioma. Por otro lado, los mass media no estarían dispuestos a acoger una actitud de corte anarquista o anti institucional. Promovamos el desconocimiento del IFE en nuestros blogs, en nuestros perfiles del Hi y del facebook, en nuestro hotmail ¿harán eco de ello? Decididamente no porque, aunque nuestros votos les estorban, el reconocimiento que hace la población de sus instituciones y de "la vida democrática que hemos construido todos" es, en cambio, indispensable para que sigan encaramados en el poder.

De tal suerte que, no, no pienso votar nulo y no pienso hacerlo porque crea que, lo contrario, sea más efectivo. Pero no me da la gana ser uno más de sus borreguitos mediáticos y acudir en tropel a hacer lo que las plumas fuertes del país -incluidos intelectuales a los que respeto mucho- me están indicando desde sus tabloides mediáticos (llámese journal, blog, espacio televisivo o radiofónico).

Ya tengo mi opción -no es, por supuesto, el PRD-. Me he estado informando, he estado yendo a conocer las propuestas que, en la placita pública de mi colonia presentan los candidatos y me he topado con la propuesta de un tipo que me ha parecido ético, inteligente y con una clara conciencia de su entorno social. ¿Que si creo que esto será la panacea, el happy ending político el que aspiro afanosamente? Desde luego que no, pero en mi caso, he optado por el compromiso político. He decido, con toda la conciencia de mis 31 años, tomar una postura política. Aunque eso sí -y esto vale la pena aclararlo- mi decisión la tomo al margen de cualquier partido, no me adhiero a ninguno. Simplemente soy un ciudadano libre que ha decidido optar.

Finalmente, reitero, respeto plenamente a aquellos que han decidido votar nulo; no me parece, sin embargo, que sea una actitud efectiva y considero -a la luz del análisis- que votar nulo puede llegar a ser muchísimo más nocivo que sí votar (aunque al hacer esto último, estemos también, reconociendo implícitamente a "IFELANDIA, el lugar en donde los sueños estadísticos más inverosímiles, se vuelven realidad". Por otro lado, el voto nulo también legitima al IFE y si he de legitimarlo no pienso, en cambio, permitirle que mi desencanto político sea el capital activo que, tras lavado de cerebro mediático, coseche sin mayor esfuerzo. Conclusión: votaré, pero no nulo).

Agradezco, finalmente, tu mensaje y agradezco doble que hayas leído -si es que tuviste la paciencia- mi maratónica respuesta.

 SALUDOS, 

Eleutheria Lekona

Este texto se escribió en 2009 y fue enviado ese mismo año a travñes de mi correo electrónico hotmail a uno de mis contactos. Lo pongo aquí porque deseo ponerlo, aunque también vale la pena mencionar que es uno de los muchos correos que la gente que se dedica a acosarme y hackearme extrajo de mi computadora para crear contenido fake en las redes. El correo, además, está muy en la tónica de este post que escribí en esa época y de este otro. El correo es importante porque discute un tema que hasta la fecha nos preocupa a todos cada que se celebran elecciones.

Los libros son un simbolismo y en el universo se proyectan

Los libros son ensueños cristalinos del canto del cisne en que la peripecia dorada de una colcha de odas se restriega contra el cuerpo muerto de un esqueleto raquítico que todavía canta. Por eso el cisne es imitación, pero también es permanencia y, sobre todo, fuente y origen. El cisne no puede ser más que el canto evaporado de un Darío que ahora habla mil idiomas y repite mil atardeceres en sus cantos sin eructarlos. Es simbolismo pero también es tradición. Es hedonismo pero también es absurdo. Es agua de mar pero también es posibilidad gravitatoria. Es nihilismo pero es testarudez. Es razón pero es ración. Es lucha en un espejo lacustre de faz serena y rosada pero también es ajada opalina. Es eyección y propulsión y disrupción respiratoria que jala y eructa y hace cuac y jadea. Es el relativismo de las cosas del mundo que lo envuelve todo y las vuelve discutibles. Es miasma universal. Es por supuesto y nunca. Es esperar pronto. Es devolver jamás. Es jalar con el diafragma esa parte del cuerpo que se jala con él, que orgánicamente sube de las piernas al equilibrio del universo y genera una calidez expansiva en la que se baña el calor de los atardeceres neutros y neutrales del detritus de plasma junto a materia tóxica que aplasta y come y disimula sus desencuentros. Es la lengua universal. Es el lenguaje muerto. Soy yo. Soy tú. Eres yo. Eres tú. Somos. Nos hablamos y nos sometemos a este derruido encuentro, de piezas oxidadas, de obsidiana fluorescente. Llegas a mí y acometes la destrucción y aunque no se podría decir que eres mi canto, te asemejas a él en mil formas y en mil modos posibles. Es que es más que sensación, ritmo y aroma. No hay una señora única. El encuentro es imposible. Pero alguien lo sabe, alguien lo sabe, y estos dedos lo escriben.

Delirios de esquizofrénico nivel 4

La realidad está en ti y tú en ella, te lo dicen toda la cauda de imágenes que pululan a tu alrededor y, sin embargo (sin embargo) parece que ese hecho se vuelve inaprehensible, como de mosca, como de pacotilla, cuando se trata de reclamar tus derechos y lo que, por mérito propio, te pertenece. Entonces, todos llegan, los vulgares y los no tanto, y se ponen a patear traseros, a mostrar sus culos hediondos y prepotentes carentes de carga armónica. Ellos patean y tú gimes. Ellos patean y tú ríes. Ellos patean y se te van los ojos. Y se te van los ojos a las estrellas mientras ellos patean porque patear es el arte y deporte del hombre homogéneo. Ellos patean porque son masa y no les queda más que rebuznar mientras tú te asomas a la ventana y te preparas otra taza de humeante y exquisito refresco natural hecho con gaseosa que sale de las técnicas del fermento.

 

Despeñaderos metafísicos

Hay una componente metafísica en los textos que llegan a nuestros manos cargados de furor. En esencia nos recuerdan la flaqueza de la noche o la austeridad de la madrugada. No son la navaja de Ockham que nos permite acceder limpiamente a ellos por su simpleza. Son más bien una sutura y un estampado. Pero en el fondo esconden un cadáver. No es el cadáver de la muerte, obviamente, es el cadáver de la agonía y de los despeñaderos en los que se vierte el cuerpo cuando todo se colapsa y se antiquintuplica por las prisas, se minimiza y se ametralla en su mínima expresión formando olas de suciedad que se levantan contra el tiempo y esconden el rostro de lo cuadrado sin fervor ni sin temor ante la inmundicia. Cabría pensar en este sentido en un rompecabezas o, mejor, en un acertijo. Pero no hay palabras, decía mi vieja abuela, que no puedan ser descifradas. Entonces mi abuela mira de rabillo por la ventana y se echa a reír. Hay entes cargados de vino y de témpanos de tiempo que se detienen ante la serenidad de la noche. Oh, se escucha un aire sutil, un soplido del viento, un murmullo de la madrugada y, aquí, justo en el precipicio, se termina de taladrar el tiempo. Las palabras vuelven a dormir.

Uno de los textos que típicamente les escribo a algunos de mis contactos denunciando los acosos:

Esto es un plagio, saludos. Y esta es una cuenta falsa. Discúlpame por la honestidad. “Link”. Lee todo mi blog y lee todo los posts de este espacio y lo descubrirás, http://la-ciudad-de-eleutheria.blogspot.com/, https://www.facebook.com/je.suis.eleutheria. Hasta mis ensayos de la maestría, que fue en Enseñanza de las Matemáticas los están plagiando. Parece que su acoso y su deseo de colapsarme emocionalmente es infinito. En fin, ya no digo nada porque empiezan a pensar que estoy delirando o que soy conflictiva, cuando lo único que me interesa y que me molesta es que se engañe a tantas personas. Pero, por favor, tú sigue leyendo lo que tú quieras. Ten una linda tarde y un lindo día.

La resiliencia, como una herramienta del futuro

 

 Una de las cualidades que más sorprenden en las personas, es la capacidad para resistir los embates. A esta capacidad en la actualidad se le llama resiliencia, pero no sería despreciable en algún modo acudir a los griegos y a los pensadores latinos –a Séneca, por ejemplo– para saber cómo se concebía en aquella época a este tipo de capacidad en el hombre.

Séneca en particular se refería a esta habilidad como una habilidad para la existencia, es decir, una habilidad a través de la cual el hombre enfrenta la adversidad. Por ejemplo, en uno de sus libros Séneca afirma: “Las cosas prósperas suceden a la plebe y los ingenios viles: y al contrario, las calamidades y terrores, y la esclavitud de los mortales, son propios del varón grande. El vivir siempre en felicidad, y el pasar la vida sin alguna turbación del ánimo, es ignorar una parte de la naturaleza. ¿Eres un gran hombre? ¿Cómo saberlo si no te ha dado la fortuna oportunidad con que ostentar tu virtud? Viniste a los juegos de Olimpia y en ellos no tuviste competidor: llevarás la corona olímpica, pero no la victoria”, en donde es claro que Séneca otorga un sentido de grandeza a quienes no sucumben a sus propios derroteros y se ciernen sobre el vulgo que los aprisiona. Pero en donde es también ostensible que Séneca valora en gran manera la capacidad del hombre para apartarse de la muchedumbre y el pensamiento común y en este sentido hacer gala de su propia capacidad para trascenderse y trascender la esfera de lo ordinario como una forma de acrisolarse. 

Asimismo, es posible establecer una relación entre la resiliencia, concebida como la capacidad para resistir la adversidad, y la suerte, suerte sobre la cual Séneca sentencia con las siguientes palabras: “La fortuna no quita sino lo que ella dio, y como no dio la virtud, no puede quitarla: ésta es libre, inviolable, firme, incontrastable, y de tal manera fortalecida contra los sucesos, que no sólo no puede ser vencida, sino siquiera inclinada.” Es decir, para Séneca, como se observa, no hay modo de hacer que la suerte empeore, porque nuestro destino no está sujeto a veleidad, nuestro destino está en nuestras manos y nos pertenece inexorablemente. Es de los idiotas pensar lo contrario y de los sabios tener fe en nuestra propia templanza y en nuestro propio juicio, juicios y templanza a los que cabe llamar virtud. 

Séneca finalmente entendió la injusticia inherente al mundo y en este sentido sentenció que a las personas más afortunadas no les estaría permitido la procrastinación, el ocio y, en algún sentido, el no ser partidarios de la resiliencia. Séneca afirma con estas hermosas palabras: “Muchas cosas no son lícitas para ti que sí lo son para los hombres humildes que están despreciados en los rincones: la grande fortuna es servidumbre muy grande.”

Y tú, querido lector, ¿qué opinas de las posiciones de Séneca? ¿Piensas que es posible conciliar y contrarrestar la adversidad de la vida con una buena dosis de resiliencia? 

*La imagen ha sido tomada de Internet. 

Rosario Castellanos, la filósofa

¿Por qué todos sentimos adoración por Rosario Castellanos? Supongo que porque hay violencia y verdad en sus textos. Yo la leía por primera vez mucho antes incluso de ingresar a la universidad y fue a través del seno materno que tuve contacto con esta autora. Sin embargo, mi encuentro más contundente con ella lo tuve cuando tuve entre mis manos Mujer que sabe latín, por un lado, y una edición en pastas blancas de Poesía no eres tú, por el otro. Mi lectura de sus textos no era la de una iniciada, era obsesiva. Pero la obsesión no me venía a instancias de algo definible en su prosa ni en su biografía. La obsesión radicaba en la cualidad racional que hay en sus escritos, en el análisis que hay en sus textos, en la contundente filósofa que habla incluso para escribir poesía. En Rosario Castellanos hay inteligencia y hay lamentos, pero no un lamento que se deja llevar por un gusto por lo irracional, sino todo lo contrario, un lamento que renuncia a no ser racionalizado y en ese sentido puede entenderse por qué algunas veces hemos adivinado la vena masoquista en la autora. Las cartas a Ricardo son una muestra irrefutable de dicha predilección. Pero, entonces, ¿qué es la poesía en esta autora? La poesía, diría yo, es dolor, pero de un dolor que se destila depurado, de un dolor que no se regocija en su propia impasibilidad para exorcizarse. Si hay catarsis, esta necesita ser pulverizada antes de alcanzar su estado poético y es pulverizada a través del lenguaje, en un doble ejercicio de autosublimación metafísica y creación poético-literaria. La poesía, en este sentido, se lleva el tiempo, el viento y la sombra en su formulación. Refleja en sus contornos la calidad de espejo que hay en las letras y las torna imágenes. No es extraño por dicha razón que la poesía de Rosario Castellanos le parezca a mucha gente una poesía llena de tristeza, pues como han razonado los más profundos filósofos, en el pensamiento hay tristeza y no solo hay acción y no siempre hay fuerza para catapultar la praxis transformadora. La poesía de Rosarios Castellanos, su literatura y su filosofía, deberían erguirse en un futuro no muy lejano como grandes monumentos a la capacidad de pensar, esa que estamos perdiendo.

Es verdad, también, no hay ni cómo negarlo, que Rosario Castellanos representó un papel y supo enfundarse una máscara al rostro. Es verdad que no es la misma después de los existencialistas franceses. ¿Pero quién no ha necesitado de grandes espíritus para acrisolarse? Ella, como el gran espíritu que fue, reconoció en sus letras y en sus ensayos sus influencias, no le regateó al tiempo ni al arte una sola de sus palabras.

Politización y Hedonismo

Yo a veces creo que no todas las cosas tienen sentido, que darles un sentido depende de nosotros mismos y de nuestra posición frente al mundo. A veces nuestra posición puede ser de pletórica abundancia y de ingente comodidad, en todos sentidos. En el sentido emocional, mental, intelectual y físico. Pero otras veces podemos encontrarnos en las más profunda orfandad y en la más profunda aridez. Pero siempre depende de nosotros mismos virar de dirección, hacer un alto y replantearnos el porqué de las cosas y, sobre todo, el porqué de nuestras elecciones. ¿Por qué elegimos una cosa y no otra?, ¿o por qué a pesar de que nuestra elección parece no errada, algo parece no satisfacernos? ¿Pero es que es posible estar satisfechos todo el tiempo? No, error, no es posible y, sin embargo, eso no significa vivir eternamente anclado al desasosiego, al trasnoche y la ansiedad. Hay que asegurarnos de hacer de esos períodos inciertos y estériles, períodos plenos y abundantes. Nutritivos, que viertan su savia vital sobre nosotros mismos y nos sensibilicen. El disfrute, en la capacidad de disfrute, allí está todo. Pero en un sano equilibrio entre un hedonismo sin forma ni fondo y una superpolitización. Necesitamos ser sujetos políticos revolucionarios pero plenos y dichosos a la vez. El amor y el goce sensual es lo que debe guiar nuestros días. Pero también la amistad, la honestidad y la risa. La libertad. Enlace. 7 de Mayo de 2020.

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