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Sobre la vacuna (moderación, por favor)


“Piensa y Lee” ha comenzado a postear ciertos contenidos en donde se intenta persuadir de cierta inocuidad en quienes difunden vacunas y vacunan a la población (contra diversos virus). En apariencia, testimonian distintas personas en un vídeo que nos presenta en su post, -a través de este procedimiento- se inocula a las personas de todo tipo de males.


En este punto quiero llamar la atención de “Piensa y Lee” y alertarlo aun cuando, tal vez, me gane un poco su desaprobación: No me parece pertinente llamar a la población a resistirse a la vacuna contra la influenza. Y no me parece pertinente porque afirmar algo como lo que se afirma en tal vídeo requiere algo más que testimonios para gozar de plena validez; requiere estudios científicos serios avalados por el consenso de los expertos científicos. Es cierto que las cosas andan mal, es cierto que se hacen muchas patrañas contra los pueblos, pero mi sentido común me dice que no es por medio de vacunas como dañan al pueblo; sobre estos temas se dicen muchas cosas por aquí y por allá: que si la influenza ha sido un invento de laboratorio, que si ha sido una cortina de humo, etc. Yo lo único que puedo decir a este respecto es:


¿La influenza AH1N1 existe? Sí, sí existe. Justo mi hermana la semana pasada fue testeada por el sector salud (la prueba ésta que extrae una muestra por la nariz) porque hace dos semanas se reunió con amigos cercanísimos a ella que acaban de recuperarse de la influenza AH1N1. Se pusieron malos, les dolió la cabeza, el cuerpo y prácticamente no podían levantarse de la cama (me platica mi hermana que le platicaron ellos, a su vez), se fueron de inmediato al hospital en donde les medicaron el Tamiflú, un Tamiflú que –por cierto- les costó gran cantidad de dinero conseguir. Ya están curados (supongo que ahora están en cuarentena). Y bueno, mi hermana en cuanto se enteró se fue a las “Similares”, de allí la remitieron al IMSS y cuando supieron que estuvo en contacto con enfermos de influenza le hicieron, de inmediato, la prueba; el resultado se lo dieron enseguida. Resultó negativo (afortunadamente). Algo que debo mencionar es que dichas personas son gente de lucha, de protesta, cuyo hermano murió a manos del gobierno por luchar contra la opresión. Hace poco uno de los hermanos salió al aire en una difusora de radio sugiriendo que esto de la influenza parecía muy raro e insinuando que podría tratarse de una mentira. Ojo, esto lo menciono porque llama mi atención, pero no me parece admisible que de ello deba deducirse que la influenza va contra los que nos pronunciamos o protestamos contra el gobierno (sería muy irresponsable y poco científico inferir tal cosa; en todo caso, se trata de un dato y nada más).


¿Ha sido creada artificialmente en un laboratorio? No lo sabemos.


¿Se le ha dado al asunto un pésimo manejo mediático? Sí, sin duda.


¿Ha servido para aterrar a las personas? Sí, sin duda.


¿Ello conviene al gobierno? Posiblemente sí; aunque el costo de dicha conveniencia me parece supera los beneficios que la conveniencia misma pueda reportarles.


¿Hay que tomar medidas sanitarias al respecto? Claro que sí.


¿Basta con la variada información que se difunde vía Internet que apunta hacia una especie de conspiración mundial o hacia una especie de error de laboratorio que resultó en el escape, por error, del virus para afirmar –categóricamente- que esto debe ser cierto? No.


¿Debemos investigar qué es lo que, en realidad, está sucediendo? Sí.


¿Llegaremos a la verdad? Francamente, lo dudo.


¿Es importante allegarnos de información avalada por expertos científicos? No sólo es importante, sino imprescindible. No es que ser científico equivalga a un imperativo ético (los científicos también pueden –y lo han hecho- incurrir en actos inmorales), sin embargo, hay un garante: todo lo que se diga en ciencia, además de ser dicho bajo los auspicios del método científico, requiere de la aprobación de la comunidad científica que, en su conjunto, es experta en el tema en cuestión.


¿En México, nuestros científicos se han pronunciado al respecto? Claro, muchos científicos de la UNAM han hablado con claridad de lo que es la influenza. En particular, pocos meses después (quizá uno) de la contingencia, en el IMATE conseguí una revista que publica la Coordinación de Investigación Científica de la UNAM, llamada “El Faro” que dedicó dicho número, de forma muy exhaustiva al problema. Aquí dejo el link: El Faro. Influenza AH1N1.


¿Debemos vacunarnos? Debemos, creo yo, investigar a través de fuentes serias y fidedignas qué es lo más conveniente.


¿Debemos apanicarnos? No, sobretodo porque la enfermedad es tratable.


¿Creo en el gobierno? No.


¿Creo que Calderón es presidente legítimo? No.


¿Me considero altermundista? Sí.


¿Debo por ello perder mi capacidad criticista? No.


¿Me van a llover los reproches de mi amigo “Piensa y Lee”? Sí.


¿Busco contrariarlo? No, sólo quiero decirle que el asunto es lo demasiado complejo como para creernos cualquier cosa y que es importante ostentar, en todo momento, una actitud criticista rayana en el pensamiento científico.


Finalizo diciendo: en cada Facultad, Preparatoria y CCH de la UNAM hay, en la entrada, galoncitos con gel para desinfectarse las manos; hay también información preventiva. Cuando pasó la contingencia, por bastantes semanas, los trayectos de los pumabuses allá en CU eran detenidos por trabajadores de la UNAM, nos bajaban para limpiar los pasamanos y al pumabús en cuestión. Luego subíamos y seguíamos el trayecto. No me parece que la UNAM, fácilmente, se preste a una mentira tan colosal.


También recomiendo este post publicado en ESCÉPTICA.NET. Se analiza con toda serenidad y bajo la luz de la razón (aunque a veces también con eclosiones viscerales que nada ayudan) el asunto.

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