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Benedetti inmortal...


Tal vez sea de mal gusto hablar de manera persistente de la muerte de alguien. Sin embargo, cuando ese alguien o un gesto o algo de ese alguien ha sido parte de tus más recónditos pensamientos, entonces ese alguien se convierte en una especie de interlocutor mental. Un interlocutor que viene a ratos y que luego se va, pero cuyas ideas han arribado a tu mente como si ésta se tratara de una masa informe de aguas oceánicas -en donde cada gota es una idea propia- y como si las ideas del otro, fueran una especie de asidero. 

Pero, si -además- esas otras ideas te asisten es porque tomas prestadas las palabras que las conforman y, más aún, es porque, de alguna manera, las palabras que las expresan recogen tu más esenciales emociones.

Pero ¿cuáles pueden ser estas emociones esenciales? Sin duda, todos lo sabemos. 

Está esta emoción que en español se representa por el vocablo "amor", está esa otra que se signa con las letras s-o-l-e-d-a-d -en ese orden-; está también la sed de infinito (aquí se necesitó más de una cadena), está el sentido del humor, está la inteligencia (en donde ésta última es más una facultad humana -aunque yo creo que también la tienen otras especies- que una emoción). Está, por supuesto la melancolía e, infaltable, la melancolía al cubo: la saudade. Están: la nostalgia, la añoranza, los olvidos de la memoria. Están también los huecos que nos han dejado todo aquello que aún no terminamos de explicarnos. Está el color blanco: un lugar todo en blanco en donde deambulan personas con sus emociones a cuestas. Está el mar que es como la muerte: inmenso, inexpugnable, inexplorado (además, en las encuestas, el mar ocupa los más altos lugares ante la pregunta ¿cuál es su cosa favorita?).

Pues, bueno, todo esto -así, agolpado- es parte de lo que me viene a la cabeza cuando me veo a mí misma frente a un poema de Mario Benedetti, frente a sus novelas, frente a sus ensayos (su conjunto de  ensayos "Variaciones sobre el olvido" -que leí hace poco- es precioso), frente a sus cuentos, frente a sus críticas que también toman forma de ensayo, frente al hombre con cuerpo de letras.

Hay, sin embargo, una faceta más de Benedetti, la de hombre comprometido con su realidad política que -apelando a nuestro lenguaje y sus limitaciones: el lugar común- hizo de él un hombre de izquierda. Un hombre manifiestamente adverso al régimen que hoy domina nuestras economías, nuestra Historia, nuestro mundo.

Pues bien, de Mario Benedetti hay tanto y tan variado y tan local y universal al mismo tiempo, que no me alcanzaría el blog para recordarle... Sin embargo, quiero postear en esta ocasión un poema que una amiga -que pertenece también a este movimiento de resistencia en México- me ha enviado y que es un texto que yo no conocía y que ha, de nuevo, hecho tambalear mis sensibles membranas.

Sólo le digo a Benedetti una cosa: si puedes seguir leyendo en dónde estás, estás en el paraíso, Benedetti inmortal. Y si sigues escribiendo, lo estás construyendo para nosotros...

¿QUÉ LES QUEDA A LOS JÓVENES?

¿Que les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco?
¿Sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar/ abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan/ abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines del pasado
y los sabios granujas del presente.


Mario Benedetti.


Recordando a Mario Benedetti


La poesía de Mario Benedetti me ha llevado más de una vez al estremecimiento. Y ¿qué decir de "La Tregua", esa magnífica novela llena de ese amor que a todos nos salva? Ha muerto el poeta, pero su poesía, ese legado de luz y sombra, yacerá a través de los tiempos. Descanse en paz, Mario Benedetti.
CORAZÓN CORAZA

Porque te tengo y no  porque te pienso  
porque la noche está de ojos abiertos  
porque la noche pasa y digo amor  
porque has venido a recoger tu imagen  
y eres mejor que todas tus imágenes  
porque eres linda desde el pie hasta el alma  
porque eres buena desde el alma a mí  
porque te escondes dulce en el orgullo  
pequeña y dulce  corazón coraza  
porque eres mía  
porque no eres mía  
porque te miro y muero y peor que muero  si no te miro amor  
si no te miro  
porque tú siempre existes dondequiera  
pero existes mejor donde te quiero  
porque tu boca es sangre  y tienes frío  
tengo que amarte amor  tengo que amarte  
aunque esta herida duela como dos 
aunque te busque y no te encuentre  
y aunque  la noche pase y yo te tenga  y no.

Mario Benedetti

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