La percepción de la poesía

Quizá es normal que alguien que es un poco amusical carezca también de sensibilidad para la poesía. Pero no por ello debemos pensar que la gente poco rítmica o menos comprometida con las distintas variaciones del sonido, tiene menos derecho al disfrute de estas creaciones estéticas. De hecho, quizá su necesidad de ellas sea inclusive más elevada dado su baja capacidad sensorial para las mismas. No es una cuestión de percepción ni de apreciación, es una cuestión de posibilidades verídicas y de realidades fenoménicas. Es un hecho que hay gente más sensible a los ritmos y a su rumor; a la poesía y a sus derivaciones; a la música y sus distintos gradientes. Inclusive al silencio y a los intervalos que se superponen de un sonido a otro y que constituyen en su sustancia el estremecimiento que alimenta nuestro percepción de la música y que precede a su percepción en tanto que poesía. Es el silencio, como una representación vacua de la música y de todo sonido, como su negación, lo que hace posible la percepción de los sonidos y de sus distintas composiciones. Sin silencio no hay delirio, no hay placer y, probablemente, no haya tampoco disfrute. Pero sin silencio no hay tampoco calma, éxtasis, misticismo y peor aún y, por definición, vacuidad. Sin silencio no hay posibilidad de alcanzar el nirvana y disfrutar del caos. Sin silencio todos los sonidos se vuelven erráticos, homogéneos e irreconocibles. Monótonos. Se necesita del silencio para poder reconocer la variedad y clasificarla. Se necesita del silencio, también, para jerarquizar nuestras propias percepciones sensoriales o, más bien, para que sean nuestros cerebros quienes las jerarquizan. Sin silencio no hay nada y el aire se cuela entonces por las habitaciones inundándolas de chillidos, murmuraciones y estridencias poco sonoras. Pero el silencio, una vez creado, una vez hecho un mecanismo presente, una vez existencia, una vez realidad, una vez declarado una entidad y alcanzado ese estatuto, se vuelve transgresión, norma y canon y es la voz que con su gemido nos retorna a nuestra materialidad y nos recuerda que estamos vivos y que mañana es el ahora.

0 comentarios:

Blogger Templates by Blog Forum